queenconqucr:
Frunció el ceño indignada. No quería montar un drama, no quería montar una escena, a media sala de estar, en dónde cualquiera pudiera visitar la planta baja y conocer los efectos que un inútil hombre del pasado, tenía en ella. ¿Cómo explicar que ella quería su protección? A punto de separara sus labios, y decir disparates, cuándo uno de los adultos hablotéo pasillos antes del campo de batalla que ambos habían armado. No demoró mucho en reaccionar, tomar la mano de su hermano adoptivo, y encerrarlo en el primer cuarto a su alcance, bajo seguro. Ahora debería moderar el volumen de su voz. “Basta de querer echar la culpa en mí, Harald. Si tu vida era una mierda, si has hecho de tu vida una mierda. No es culpa mía” raspó aquellas palabras entre dientes. Temblorosas, y sobrecargadas de duelo. “Nunca quise desaparecer, estúpido. Tuve que hacerlo, por esto estoy aquí, ¿O qué? Creías que disfrutaba de un caluroso verano. ¡No, imbécil! Estoy huyendo, por mi padre. Pero, ¿Por qué me molesto en explicarte?” suficiente fuerza de voluntad, la primer lagrima ya había rodado la mejilla, ella había perdido la batalla, por lo menos esa tarde.
Cuando justamente se encontraban en el nudo de la discusión, un par de pasos hicieron eco en sus oídos y al parecer, no fue el único que los escuchó pues rápidamente se vio forzado a seguir sus pasos. Demonios, no era cobardía pero sus ganas de seguir con la disputa eran pocas, no quería bajar la guardia. ❝¡No te estoy culpando, es un jodido hecho!❞ escupió, frunciendo el ceño con fuerza. Aunque sus palabras fueran ciertas, no aceptaba gustoso que alguien más opinara así sobre su vida, no importaba que fuera verídico o no. ❝¡Callate!❞ gritó, importándole poco que alguien pudiera escucharlos. ❝¡Y deja de llorar, maldita sea! esto no tiene solución, ¿por qué seguimos perdiendo el tiempo? no vale la pena... ya no me interesas❞















