5ª Semana. Prácticas de autocuidado.
Durante las prácticas que he realizado, me he dado cuenta del clima y ambiente que se genera e inunda todo el espacio de trabajo. Las personas (habitualmente mujeres) que se dedican al cuidado y al acompañamiento de usuarios/as en riesgo de exclusión social sienten que su trabajo no se encuentra suficientemente reconocido, ni socialmente ni económicamente.
Poder ejercer como Educadora Social produce una satisfacción que dudo que otros empleos puedan proporcionar: la creación de un vínculo(s), la ayuda mutua, el acompañamiento... pero como en la vida, no todo es igual de maravilloso; el desgaste que sufren los y las trabajadores/as del tercer sector provoca el conocido síndrome del Burnout; por ello es importante que las Administraciones así como las empresas privadas cuiden de sus trabajadores, sin obligarles a realizar tareas que salen de su código deontológico (por ejemplo hay educadores sociales contratados por entidades púbicas que están obligados a hacerse cargo de la limpieza del recurso, meses en que no perciben su salario, etc.). Por favor cuidemos la red de profesionales del tercer sector y cuidémonos entre nosotros/as.







