Aquel era uno de los retos más fáciles en lo que llevaba de noche, y sin duda no tenía ninguna queja ni impedimento a la hora de llevarlo a cabo. Escogió a un chico que transitaba por el lugar, aprovechando el inminente vacío en el lugar un poco más apartado de la fiesta. –¡Eh! Alto campista –hizo uso de una exclamación para detener su caminata. –Debo inspeccionarte. Nunca se sabe que escondéis –dicho eso, palpó con sus manos el pecho del chico, bajando hasta la parte trasera de sus pantalones, deteniéndose ahí más de la cuenta, como si realizara de verdad la inspección. Después, siguió bajando para seguir palpando la parte más baja de su cuerpo, por la zona de los tobillos y rodillas. @nicoblatorre












