La calma después del la tempestad.
Jamás había sentido algo tan impactante e imponente como aquella presencia natural, lo que parecía una simple tormenta, se convirtió en un huracán… En ese atardecer, me rete a caminar hacia la playa para encontrarme con aquel devastador viento, y un mar tan violento, que sus olas me hipnotizaban, despertando en mi la autodestrucción y al mismo tiempo un llamado a unirme con la naturaleza, a la cual, todos queremos regresar siempre a nuestra propia manera. El viento, la lluvia y la arena, golpeaban con fuerza mi cuerpo y me hacían entrecerrar los ojos, sentía que ponía demasía fuerza para no ser derribado, el sonido del mar y viento me hacían ensordecer, mis sentidos estaba desorientados y mi corazón latía con fuerza al igual que mi respiración, por mi cuerpo, la adrenalina se apoderaba de cada rincón, tenía ganas de gritar de la emoción. Me sentía diminuto ante tal espectáculo de violencia, era hermoso y al mismo tiempo me daba mucho miedo, imaginaba que sentiría estar en el corazón de aquel huracán, en centro de la vida y muerte. Cuando regrese a mi refugio, me senté en aquella silla artesanal colgante, sentía tanta calma, pues el huracán ya había pasado, respiraba lentamente, pues aún sentía los estragos de la naturaleza recorrer mi cuerpo, inundaba mis pulmones de humo espeso, mientras mis sentidos se magnificaban más y más, mi mente explotaba en la conexión con mi entorno, mis cuerpo se relajaba y sentía el viento rozar mi cuerpo húmedo por la lluvia, me estremecí y me acomodé en la silla, como si fuera un abrazo cálido de madre, entendí entonces que mis problemas y mis preocupaciones, son realmente pequeños comparados con lo que sucede a mi alrededor, que sin importar lo que pase, siempre habrá una fuerza mucho mayor que yo, me puse los audífonos, cerré los ojos y me fusioné con el entorno, mientras una voz en mi cabeza me decía. -No hay de que preocuparse, de esto se trata la vida, disfruta de los buenos y malos momentos, deja de atormentarte por cosas que ya sucedieron, no vienes aquí a sufrir ni atarte a nadie, experimenta, aprende y disfruta al máximo de lo que sea que hagas, no permitas que nadie te vuelva a usar y lastimar, ahora sabes lo que vales y quien eres- Entonces sonreí mientras sentía como las heridas de mi alma sanaban lentamente, como mi cuerpo se aligeraba y las lagrimas salían de mis ojos cerrados, me sentía en paz y aliviado, entonces me dormir…








