Pedazos que quiero soltar..
La verdad es que siempre me he sentido fuera de sincronía con la gente de mi edad, pero después de esta recuperación eso ha aumentado bastante, siento que de plano ya les perdí la pista en cualquier idea de llevar una línea del tiempo como la de ellos.
Entre eso, pienso en mucho en la posibilidad de no enamorarme el resto de mi vida, y eso sí me hace sentir triste, espero que no pase, tanto así, que me quede pensando, en otros que fueron significados que tanto me costó soltar.
En este proceso tienes que aprender a soltar incluso tu propia narrativa, ahora incluso al mirar el pasado, te lo contarías de maneras tan distintas, escogerías otras palabras, serías tanto más misericordioso contigo y con el otro.
Quizás así me perdone un poco lo mal que maneje aquello primero, quizás hasta me abrace con ternura y me de cuenta con cuanto y tanto amor lo intente.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
08/marzo/2014
Pienso en ti
Muchos recuerdos permanecen todavía borrosos, no podría decir con certeza si fueron el número de cervezas, o es un simple mecanismo de defensa
Un mecanismo de defensa que hace que permanezca todo vago, pues con lo poco que recuerdo fue suficiente para tenerte en mi mente en algún momento del día los siguientes tres o cuatro meses.
Estábamos parados en la pista con más gente bailando, y yo empecé a decirte algo, iba subiendo mi tono de voz, pues me gusta hablar todo el tiempo, sin importar que tan inadecuado sea el momento, quizás lo primero que me enganchó fue que te veías honestamente interesado, te acercabas una y otra vez, y cuando ya no aguantaste más me tomaste del brazo, -“Ven por aquí, donde pueda escucharte.”-, sin saberlo después de esa frase, eras tú quien tenia toda mi atención.
No se si fue el alcohol, pero no apreció que me toquen los extraños, aun menos que me lleven del brazo, pero desde ese momento se sintió todo natural, nos sentamos en una mesa con sillas periqueras, como pocas veces no tuve miedo de pensar en ¿porqué estábamos ahí? ¿de que íbamos a hablar cuando llegaran los momentos incómodos?
Nunca me sentí incomoda, nunca me pregunte ¿qué hacía sentada ahí?
Nadie más se acercó, pero cuando lo hicieron nos parecía todo muy natural
Seguimos hablando, no recuerdo nada más que el tiempo pasar, unas cuantas risas, unos cuantos comentarios fuera de lugar, que probablemente le dirías solo a alguien que conoces de hace mucho, -¿Cómo te atreviste a salir con esa mujer? ¿qué era lo que estabas pensando?-
Risas, muchas, confesiones, preguntas sobre marihuana, respuestas honestas, -“Voy al baño, ¿me esperas?”-, en ese momento me sentí única, realmente no querías que me fuera
Alguien me llamó porque mi prima se sentía mal, y había vomitado todo el baño, me fui a verla, y luego cuando regrese te buscaba desesperadamente, como una pequeña loca, no se si era el alcohol, o la emoción pero no me parecía problema preguntarle a todo el mundo donde estabas
Me viste y me dijiste –“Vamos”-, y regresamos a sentarnos a la misma mesa, cien puntos más para ti, no estabas tratando de deshacerte de mi, me sentí acompañada en la emoción.
Estuvimos ahí, en un arriate, platicando, riéndonos, pasaron cinco horas, no me acuerdo de que, solo recuerdo pensar que no quería dejar de hablar contigo, te paraste otra vez al baño –“Voy al baño, vamos.”- y me agarraste de la mano, y caminamos hasta el baño, sin importar quien lo viera, sin importar que casi no nos conocíamos, fuimos juntos de la mano, me llevaste contigo, cien puntos más.
Empezamos a hablar de mil cosas, y recuerdo hablar de cómo use bikini por primera vez a los 26, y recuerdo tu cara de emoción porque yo estaba emocionada al contarlo, recuerdo decir en algún momento –“la verdad… no se si voy a casarme..”- y respondiste tú –“Si eres como yo, no vas a hacerlo.”-, no era momento de hablar de eso, porque para eso lo único que quería era hablar contigo para siempre, no se de que más hablamos y sobaste mi pierna, y no tuve ni un tipo de problema, no se sintió incomodo, ni quise cortarte la mano, me agarró por completo por sorpresa, pero más que tu mano, me sorprendió que yo me sintiera tan tranquila.
Recuerdo ver varías veces tu cara, veía como se movía tu boca, nunca había tenido tantas ganas de besar a alguien, pero ¿cómo iba yo a besar a alguien?, ¿y si la otra persona no quería?, quitaba la cara, veía mis manos, oía tu voz, no sabía como manejar lo que estaba sintiendo, dijiste algo especialmente hermoso, y yo fui tan cursi como siempre y te dije –“¿puedo besarte?, necesito sentir que no soy la única persona así en el mundo, que también estás tú-“ y con una naturalidad me dijiste que si, como si te hubiera preguntado de que sabor quería tu helado, te di un beso, suave, virgen, nuevo, nunca había besado así, y recosté mi cabeza en tu hombro, por un momento te sentiste como llegar a casa
Hicimos planes tontos, que no sabíamos si íbamos a cumplir, vimos que saliera el sol, y me dijiste –“¿Vienes conmigo?”- y yo dije que si, para ti era una pregunta simple, igual y te referías a llevarme hasta mi casa, pero yo me estaba dando una oportunidad.
Fui por mis cosas, regrese corriendo, bajando la velocidad cuando estaba cerca, no quería tampoco que fuera tan obvio lo contenta que me sentía, y me acerque, porque aparentemente tengo que hablar absolutamente todo, y te dije –“Mira, la situación va más o menos así, o voy a tu casa y me acuesto con alguien por primera vez, o voy a tu casa y hacemos todo menos eso”-, explotaste de risa,, me encanta tu risa, tienes una cara de idiota que no puedo dejar de mirar, unos ojos que comunican exactamente que tan gracioso te parece mi comentario o la situación.
-“Aaaaay, Rosy”- con un tono de ternura
-“¿De verdad eres virgen”-, te veías realmente impresionado, eso te ganó cien puntos más, yo creía que tenia la palabra virgen escrita en la frente.
-“Muchas me han dicho eso, y al final resulta no serlo.”-
-“Pues quien sabe con quien hablas, por que yo si soy.”-
Te volviste a reír, me gusta cuando te ríes, me gusta mucho.
Me subí al coche, ignore a las dos mujeres que vinieron con nosotros, también ignore a la que estaba molesta e insinuó que conocía tu cuarto, alguien me habló por teléfono y mentí diciendo que ya estaba yendo a mi casa, por lo que justo antes de ir a la tuya me dijiste –“¿Segura que no quieres que te lleve a tu casa?-“ y con toda la naturalidad te dije que me iba contigo.
Llegamos a tu casa, subimos las escaleras, te reíste de mi porque casi me meto al cuarto de tu hermano.
Entre al baño, me lave los pies llenos de lodo, me quite el vestido y pensé –“¿Ahora qué?, nunca lo he visto más de dos horas y salgo así en ropa interior”-, me puse una de tus camisetas, la cual me quedaba exacta, eres muy pequeñito.
Tuviste todo el cuidado del mundo, cuando me imaginaba tener relaciones sexuales por primera vez, siempre espere que sería alguien que me amara mucho, que tuviera cuidado, que tuviera paciencia, que no le diera risa mi falta de experiencia.
Superaste todas las expectativas, -“Haremos lo que digas, cuando digas, hasta donde digas, tu mandas”-.
Lo extraño es, no me malinterpretes, el sexo me encantó, no una, ni dos, si no tres veces, y cada una fue mejor, pero mi momento favorito fue recostarme entre tus brazos y sentirme por un momento pequeña, estar acostada en tu cama, pidiéndole al tiempo que pasara lento porque no sabía que iba a pasar cuando cruzáramos esa puerta.
Pegaba mi cara a la tuya, te daba besos, te decía una y otra vez lo guapo que me parecía, estaba borracha, pero de endorfinas, estaba borracha de ti, por más cursi que suene, quería besar toda tu cara, quería pegar mi cara contra la tuya.
Y de pronto, me invade el horrible terror, de que no dejo que nadie o casi nadie me toque la cara, y después de eso, tuve miedo de ti y ya no quise besarte.
Me acosté en la cama junto a ti, sin ropa, nunca tuve miedo, no preguntaste nada sobre mis cicatrices, no pareciste tener ni un problema con el tamaño de mi cuerpo, me tocabas, me veías, me abrazabas, por primera vez, me hiciste sentir deseada.
Te me metiste debajo de la piel, tu cara, tu bigote, pienso muchas veces en tu risa, y como tus ojos cambian.
Pienso en ti.
Te pienso mucho.
Rosy Pérez
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------









