Tengo que dejar de leer
Lo reconozco, muy a mi pesar nunca fui amante de la lectura. Fui amante de querer serlo, de ser una devora-libros ‘de libro’ valga la redundancia. Y ahora veo que una parte di mí tiene que elegir: leer artículos, seguir leyendo y hacer el cambio;
O dejar de leer.
Leyendo las ilusiones, los proyectos, los fracasos, las crisis (en su concepto japonés del término) de otros y otras, siento que sigue ahí dentro ese interruptor con luz intermitente que me grita y me seduce. No puedo dejar de mirarla. No me puedo permitir no intentarlo, tengo que apretar el interruptor.













