La quise por completo, amé cada parte que la hacía ser ella, entera, por dentro y por fuera.
Había conocido muchas mujeres antes, y sin embargo ninguna había calado tan profundo como ella.
Esa chica albergaba los ojos más bonitos cargados de tristeza que había visto nunca, y lo que más me gustaba de mirarlos es que siempre que giraban en mi dirección, brillaban con esperanza.
No sé si ya puedas entenderme o si aún te falta tiempo para encontrarte con la chica en tu vida que va a marcar un antes y un después, si aún no te ha pasado, ya llegará, y si ya te pasó, sentirás de lo que estoy hablando.
Ella fue, era, es y siempre será una tormenta, porque llega de la nada y se aloja poco tiempo, y después un día solo se marcha para dejar silencio, solo y absoluto silencio.
Llega, y cuando el sol se filtra por una de sus nubes cargadas de alegría adorna el paisaje con un arcoíris precioso. Creo que eso fue lo que siempre admire de ella, que no importaba cuantas veces lloviera, siempre filtraba un poco de luz, no sé cómo lo hacía, era su magia.
A pesar de la tristeza que adornaba su corazón sincero (aunque roto) lograba encontrarle el lado amable a todo, convertía en primavera lo que tocaba; así fue como llegó a mi corazón y a mi vida, en pleno invierno trajo el calor, y en plena sequía trajo la lluvia.
No sé cómo lo consiguió, pero logró llegar tan dentro de mi mente, que sin saberlo, un día no hubo manera de sacarla de ahí, hizo de mis pensamientos su hogar permanente.
Tenía tantos demonios, y aún así te hacía sentir en el cielo.
Esa chica guardaba magia en su interior.
Ella tenía los ojos más sinceros que podían haber existido en aquel tiempo, no importa cuanto tratara de ocultar lo que su corazón le dictara, sus pupilas lo reflejaban todo.
Era el color gris más brillante que había visto.
Pero como dije anteriormente solo fue tormenta, llegó siendo temporal, y se marchó siendo permanente.
Nunca la pude olvidar, esa tormenta había arrasado con todo aquí, pero nunca para mal, solo ella lograba florecer las rosas y pintar de colores los días grises, por eso, cuando se fue, las rosas jamás volvieron a abrirse, porque hasta ellas extrañaron su voz.
Lo que sí, es que solo ella logró descongelar este corazón frío de tantos años, y lo dejó así, tibio, preparado para volver amar, pero seguro de que nunca olvidaría la responsable de darle esa cálidez.
Hasta ahora, no ha llegado tormenta igual a mi vida. Y les puedo jurar, que extraño su desastre.
Sí algún día se llegan a topar con ella, díganle no la pude olvidar, y que gracias, gracias por hacerme ver una vida diferente, aunque no haya sido a su lado, le agradezco cada sonrisa, cada risa, cada palabra y sobre todo, cada mirada, le agradezco cada vez que esos lindos ojitos se giraron en mi dirección, y que ahora extraño que ya no los pueda mirar yo, por eso si se cruzan con ella, díganle que ha sido la tormenta más reconstructiva de mi vida y que espero que algún día, pueda volver aquí, al hogar que dejó. Por ahora, solo sé que va en dirección a otras vidas, a cambiar de estación otros eternos inviernos..
A Wendy, con todo mi amor. 24x1 por siempre.. ❤️















