La gracia está en su rodeo en espiral, en la ansiedad atorada a medio camino, en el vértigo espasmódico de la certeza de no llegar. Todo para que cuando alcances el objetivo, con la mirada extasiada de victoria, pruebes un sorbo, resulte insulso, sea decepcionante. Final del juego. Empecemos de nuevo. (en Parque Tres de Febrero)












