Agradeció que Phanie sacara a los niños de su oficina. Ambas estaban molestas y sabía bien que no había forma de que aquello terminara de forma pacífica. Alice ya estaba de por sí molesta y el que Harriet llegara solo empeoraría todo.
— Niñas ya basta. Este no es el lugar ni el momento para que discutan. — Su hija estaba evidentemente a la defensiva por todo el asunto de las pruebas en Eliza, mismas de las que Harriet no tenía ni la menor idea. Esa era precisamente la razón por la que quería ser precavida y hacer las cosas con calma. — Nadie hará nada a menos de que ustedes lo autoricen. — Aunque con esa discusión ahora era prácticamente imposible que fueran a permitirles tomar algunas muestras de Eliza.
— Y sobre el tratamiento, tenemos que hablar con ustedes al respecto. — Dijo, ahora dirigiéndose a Harriet. Debían explicarles sus últimos descubrimientos y cuáles eran los pasos a seguir ya que no habían obtenido los resultados que esperaban.
— Voy a cerrar la boca cuando dejes de comportarte como tu padre con las personas que solo están intentando ayudarte aunque ni siquiera tendrían por qué hacerlo. — Quizá su madre y Phanie estaban ayudando por Fabian, pero aún así era mucho más de lo que se merecía que hicieran por ella después de todas las veces en las que fue increíblemente irrespetuosa con su madre. Como si ella hubiera sido la culpable de que su familia se desmoronara.
— Es grandioso que lo digas porque no van a obtener absolutamente nada de mi hija. Ni una muestra de cabello porque no es asunto mío. Buena suerte tratando de solucionar esto sin ella. — Había comenzado a considerar el tal vez darles una pequeña muestra después de ver a Eliza con Adam, pero no iba a permitir que Potter hablara de esa forma de su bebé y después esperaran que aún así fuera a ayudarles. No les debía absolutamente nada.
— No soy yo quien empezó a pelear. — Dijo, en respuesta a su madre. Nada de eso habría pasado si Harriet no se hubiera comportado de esa manera con su pequeña. — No tengo que decirle a nadie que se tire al piso para pasarle por encima, pero no espero que una malcriada logre comprender lo que es ser amable con otras personas y que cuando necesites ayuda alguien esté dispuesto a buscar la forma de hacerlo.
Sus cejas se fruncieron al centro de su frente cuando entendió que Harriet no sabía nada aún sobre el tratamiento. Aunque ese ya no era el punto. Cualquier cosa positiva que pudiera resultar de esa extraña interacción, ahora parecía imposible.
— Lamento que tenga que ser así pero si está bien para ti, no hablaremos más del asunto — dijo mirando a su esposa —. Podemos ir de vuelta a nuestra casa a esperar que el avión esté listo y quizá mis padres puedan vernos ahí.
Los planes de quedarse un rato por la tarde en casa de su tía Lizz ya no eran tan atractivos como antes. Mientras menos oportunidad existiera de retomar esa conversación, sería mejor.
La sanadora Stephanie había llegado con Adam y otra pequeña rubia a quien tenía la impresión de conocer, aunque eso era prácticamente imposible. Agradecía la forma en que Kyle y casi todo el mundo los trataban, pero le seguía pareciendo un poco incómodo considerarlos su familia o incluso sinceros. Apenas y escuchó lo que ella tenía que decir para salir rápidamente a la oficina de Elizabeth Kyle.
Aunque no les hizo falta nada en esos años, la actitud de todos hasta de Fabian de fingir que Harri había dejado de ser parte de sus vidas incluso después de que los niños nacieran, para él era más de lo que podía tolerar. Si no fuera por el asunto de la salud de los gemelos, probablemente nunca hubieran regresado a Londres, al menos no en plan de reunirse con ellos.
No estaban ahí como familiares de nadie en el equipo, hasta había hecho una generosa donación al ingresar al hospital cuando Fabian aseguró que no debían preocuparse por los gastos. En el fondo sabía que sería importante para Harri no deber nada más que lo indispensable a su hermano.
— Estoy de acuerdo en hablar sobre el tratamiento de nuestros hijos, después de todo es el único motivo por el que estamos aquí. Por supuesto, le agradecería que fuera en privado — dijo dirigiéndose a Elizabeth, pasando uno de sus brazos por los hombros de Harri. No estaba seguro de lo que ocurría pero no debía ser nada agradable si Stephanie había tenido que salir del lugar con los niños. Ahora que veía a Alice, era obvio de dónde provenía la pequeña rubia que acompañaba a Kyle.
— No nos están haciendo ningún favor. Pagamos por estar aquí con todo y que su seguridad deja muchísimo qué desear. — Seguía sin poder creer que Albus hubiera sido capaz de pasearse por el hospital como si nada y se atreviera a entrar a la habitación de Adam. Estaban pagando por el tratamiento de los niños y lo único que quería era que los trataran como a unos pacientes más. No querían alguna clase de trato especial que después pudiera prestarse a malinterpretaciones de todas las personas involucradas, especialmente Fabian.
— Tampoco estamos pidiéndote nada. Eres la última persona de la que querría algo. — Tampoco se encontraba en el lugar para seguir alimentándole el ego a Kyle. No tenía idea de qué demonios hablaba y tampoco le interesaba saber.
— Espero que eso suceda sin otras personas presentes. — Dijo, respondiendo a la señora Kyle, refiriéndose a Alice y a quien fuera que estuviera acompañándola. Ninguno de ellos tenía por qué saber lo que estaba pasando con sus hijos. No escuchó llegar a Graham hasta que la rodeó con su brazo, sujetándola. Seguramente Stephanie había ido de regreso a la habitación para acusarla y enviarlo a detenerla.