Holaaa💕 #182 con namjoon... Lei un par de tus drabbles y son maravillosos 😊💚
Muchas gracias, después de mil años acá está. ❤
❀ 「kim namjoon」
182 ⇢ “¿Puedes... puedes venir?”
Llevabas tres días seguidos sin poder conciliar el sueño, cada vez que intentabas acostarte y por fin descansar, tu corazón se alborotaba. Las manos te temblaban y todo tu cuerpo sudaba frío a pesar de estar en verano.
Estabas más que segura de que esto se debía a que en pocos días debías presentar tu tesis final y así poder recibirte de la universidad, y tu ansiedad no podía dejarte ir así como así.
Pensando en que ibas a equivocarte, en que ibas a olvidar, en que se iban a reír de ti y decir que eras una incompetente.
Miles de ideas no paraban de rondar dentro de ti, tomaste tu rostro entre tus manos suspirando por quinta vez ya rindiéndote y dejando tu sueño de lado.
Tomaste tu teléfono queriendo distraerte encontrándote con la foto de tu novio de fondo, con su sonrisa preciosa mientras abrazaba a Rapmon.
Estuviste al rededor de diez minutos pensando y divagando en si llamarlo, pero recordaste su voz diciéndote que no importara la hora que fuese tú podías llamarle si algo iba mal. Estando a tanto de tus problemas psicológicos él era el mayor apoyo en tu vida, teniendo la gran dificultad de no querer depender de él, porque creías que era demasiado bueno como para querer estar contigo toda su vida.
“¿Cariño?,” susurró con su voz ronca, sabiendo que lo habías despertado te hizo sentir mal, “antes de que te retractes, dime qué necesitas o te molestaré hasta que me digas.”
Sonreíste, “no puedo dormir.”
“De acuerdo,” hizo una pequeña pausa para acomodarse mejor y darte toda su atención, “¿qué quieres que haga?”
“¿Puedes... puedes venir?,” preguntaste con la voz pequeña.
A él le encantaba cuando lo tomabas en cuenta con tus problemas, ya que siempre intentabas parecer independiente, te costaba mucho pedirle ayuda.
“Llego en 20 minutos, hermosa.”
“Namjoon,” te apresuraste antes de que cortase, “te amo,” dicho esto te apresuraste a terminar la llamada con tu cara sonrojada.
Con una sonrisa se preparó para salir de su departamento en dirección al tuyo, definitivamente valía la pena.
Tu corazón dolía, mientras tu compostura parecía ser serena ante el hombre que creíste amar para siempre, que creíste que te amaba.
Estaban en el departamento en donde solían verse cada vez que él podía, porque tú siempre estabas a su disposición. Tú para él, él nunca para ti.
Y eso lo aprendiste en los últimos meses.
Aclaró su garganta antes de hablar, “mamá dijo que Namkook te propuso matrimonio.”
Namkook era perfecto, te respetaba como mujer, te mimaba, estaba para ti y sabía como llenar ese lado de tu corazón que Hoseok no intentaba.
Asentiste lentamente no sabiendo que más hacer, “sí, él lo hizo.”
“Por favor dime que no dijiste que sí,” suplicó entre suspiros pesados, no queriendo ver ni por desliz tu mano.
Jugaste con el anillo en tu dedo unos segundos, sabiendo que tu respuesta los rompería, pero era necesario para ti, y desde que la joya se posó en tu dedo tenías claro que debías serle fiel a tu ahora pareja.
“Lo hice.”
“¿Por qué?, ¿qué hay de nosotros, ___?,” no pudiste evitar reírte con sarcasmo.
“¿Nosotros?, ni siquiera éramos novios, Hoseok. Tú solo me llamabas cuando necesitabas desestresarte con sexo, ni siquiera trates de negarlo porque me voy ahora mismo.”
“Te dije que me esperaras,” se levantó para sentarse frente a ti, en la mesita a juego con el sofá que habías pedido por internet.
“Oh, claro que lo hice y no estoy hablando de tu vida de idol. Eso lo entiendo perfectamente, haces lo que amas y te es imposible pasar tiempo conmigo, pero esperé a que me demostraras que querías estar conmigo, si quiera una mísera señal de que me quisieras,” te desahogaste por fin, “pero eso nunca pasó.”
“Yo…” se sentía como un balde con agua fría bajando por su cuerpo, “no sabía que te sentías así, debiste haberme hablado.”
“¿Crees que no lo intenté?,” contraatacaste no dejando que volteara las cartas y te hiciera sentir culpable, “Namkook es un buen hombre, él me da las cosas que siempre esperé de ti, no te voy a decir que lo amo, pero voy a aprender a hacerlo, porque me cansé de esperarte y desmoronarme cuando nada pasó.”
No pudo evitarlo más, asintió entre lágrimas dejándolas ser, “eres lo único que siempre quise, solo asumí que estarías bien con nuestra relación y pensaba hacerlo formal una vez mi vida en el entretenimiento me dejara.”
“No hay nada más que puedas hacer,” apretaste tus labios, “voy a entender si no quieres venir a la boda, pero estoy segura de que mamá no dudará en invitar a tu familia.”
“No soy capaz…”
“Entiendo,” te levantaste tomando tus cosas, “solo quiero que nunca dudes de cuanto te amé, Jung Hoseok.”
Sostenía tu mano en medio de la catástrofe, caminaba a tu lado protegiéndote a toda costa porque eras lo último que le quedaba.
Una plaga había acabado con la ciudad, miles de personas murieron y cuando pensaban que todo estaba controlado los muertos revivieron uno a uno. Hasta que nada era seguro.
Sus padres murieron, desaparecieron sin dejar rastro buscando protegerlo, en cuánto su mamá resultó infectada su papá huyó con ella. Para que él pensara que se fueron en lugar de que podrían haber muerto en cualquier momento y ahí mismo.
Pero Jungkook salió a buscarlos, desesperado y solo. Sin comida, sin un lugar donde refugiarse, te recordó. Corrió por toda la ciudad, sus pulmones ardían pero el dolor en el pecho podía más. No podía perderte también, tenía que encontrarte.
Tu casa estaba vacía, los gritos y gruñidos de los caminantes llenaban el lugar, pero no podía marcharse sin siquiera buscarte.
Tu cuarto intacto, la cocina rebatida.
Decidió arriesgarse y bajar al sótano, donde un destello de luz desprendió.
"Por favor que sea ella."
Tu cuerpo temblaba en una esquina cuando los pasos se escuchaban más cerca, pensando que al final no podrías esconderte de por vida.
“¿___?,” preguntó con temor, al escuchar su voz sollozaste aliviada, él estaba vivo. Con las pocas fuerzas que tenías te colocaste sobre tus pies, provocando que él se inclinara y te viera por fin.
“Dios,” susurró, dejando que las emociones lo controlaran corriendo a abrazarte. Te sostuvo cual cristal, ambos expresando lo aliviados que estaban porque el otro estuviera vivo.
“¿Qué está pasando?,” susurraste devastada, “mamá me dijo que me quedara aquí, dijo que volvería por mí pero hace días... solo escucho ruidos por la casa, personas gritando, ¿qué demonios pasa?”
Te observó por unos momentos antes de hablar, “son zombies,” abriste tu boca horrorizada, “el gobierno estaba haciendo unas pruebas y todo se salió de control, ahora están por todos lados.”
“¿Qué haces aquí?, debes estar con tus padres, Jungkook.”
Un suspiro salió de lo más profundo de su pecho, “lo intentamos, intentamos sobrevivir sin salir de casa, pero la comida se acabó y al intentar salir desapercibidos, mamá fue atacada y papá se fue con ella no pudiendo abandonarla, y ahora eres lo único que me queda.”
Te aferraste más a él, porque ahora solo eran los dos.
“Debemos salir de aquí.”
“No puedo, ¿qué hay si mamá regresa?,” tratabas de apegarte a la idea de que lo haría, pero en el fondo sabías que ella sola no podría defenderse de esto.
Jungkook solo podía pensar en maneras de hacerte ver que ella no lo haría, pero decidió tomarlo como una oportunidad de sacarte de ahí, no era nada seguro quedarse tanto tiempo en el mismo lugar.
“Salgamos a buscarla,” te ayudó a ponerte en pie, asentiste porque era la única manera que podías ver, “vamos.”
Jungkook comenzaba a creer que era mala idea adentrarse en el bosque cuando el sol descendía poco a poco y la oscuridad les impedía seguir el camino.
“Jungkook,” tragaste en seco tirando de su brazo para que prestara atención a sus alrededores, una masa que parecía crecer de prisa se formaba detrás de ustedes. Tenían que darse prisa, la adrenalina haciendo que pensara rápidamente lo hizo tirar de ti y correr por sus vidas.
El viento helado entraba por tus fosas nasales quemando todo el camino hasta tu pecho, la ansiedad llegando a Jungkook cuando se vieron en un callejón sin salida. Una mano en tu boca fue lo que te hizo gritar, pero fueron reprimidos en contra de esta, inmediatamente buscaste por tu novio y él estaba en las mismas circunstancias.
“Vas a atraerlos si gritas,” una voz ronca te susurró en el oído, ambos fueron arrastrados hasta lo que parecía ser una fortaleza, un portón fue brevemente abierto para que pudieran cruzarlo.
“Tienen suerte de que los hayamos encontrado a tiempo,” dijo uno asintiendo que para que los demás los dejaran libres, inmediatamente Jungkook corrió a ti, tomando tu mano alerta.
“Tranquilos,” sonrió, “creímos que éramos los últimos sobrevivientes en la ciudad, pueden quedarse con nosotros o irse por su cuenta, pero no van a sobrevivir solos.”
➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥
Poco a poco fueron muriendo, algunos en combate y otros por confiados.
Hasta que de 50 quedaron 10, en pocos días Jungkook se había convertido en el monarca de la pequeña comunidad tras haber muerto el líder, que les había salvado la vida en el primer encuentro.
Jimin sostenía el canasto mientras tú te encargabas de recoger las fresas que estaban listas para ser consumidas.
“¿Crees que algún día le agrademos a la hermana de Yoongi?,” preguntó éste con un puchero en su tierno rostro.
La hermana de Yoongi, Hana, tenía un carácter demasiado especial para estar en básicamente el final del mundo. No le agradaba nadie y no sabía identificar lo bueno y lo malo, solamente lo que su egoísmo le decía y esto porque su hermano la mimaba demasiado.
“Creo que ni ella misma se agrada, Jiminie,” le tendiste una fresa para que la probara, “además, si no le agradas tú, que cualquiera puede amarte con solo verte, ya he perdido la esperanza.”
“Si Jungkook te llega a escuchar me colgará de los huevos,” te reíste a su lado saliendo del pequeño campo. Llegaron a la casa principal, donde se guardaban los suministros.
Levantaste levemente tu cabeza en busca de una melena negra, “Jungkook está en el cuarto principal,” te dijo Hoseok y le sonreíste apenada porque te haya descubierto.
Lo encontraste recostado boca arriba, con su vista perdida en el techo, te acercaste con una sonrisa acomodándote a su lado dejando que tu cabeza se apoyara en su pecho.
“¿Qué tanto piensas?,” susurraste no queriendo romper la serenidad.
Suspiró antes de contestarte, “en mis sueños, terminar la universidad, pedirle tu mano a tus padres, casarnos, tener hijos y poder llevarlos a cada lindo rincón en donde tú y yo estuvimos.”
No supiste responderle, pues era un sentimiento y pensar que todos tenían. De cosas que pudieron haber hecho.
“Y ahora tengo la responsabilidad de cuidarlos a todos,” conectaste tus ojos con los suyos, que te veían brillosos y llenos de agobio.
“Que estés a cargo no quiere decir que tienes la responsabilidad de velar por cada uno, es que seas capaz de mantener el orden mientras pase algo que nos de esperanza, no puedes salvarnos a todos.”
“A ti sí, no me puedo permitir perderte,” te abrazó fuerte, tratando de ignorar el nudo en su garganta.
➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥
“___, Hana y Yoongi pueden ir a cazar mientras nosotros vamos al centro,” sugirió Seokjin recibiendo respuestas positivas excepto de uno.
“Yo iré con ___,” gruñó Jungkook.
“Está bien,” besaste su cien, “es más importante que vayas con ellos.”
“Tú respondes si algo le pasa, Yoongi,” le apuntó este ganándose una mirada descolocada de Hana.
Namjoon y Taehyung se encargaron de desplazar las armas a cada uno, tendiéndote una bajo la atenta mirada de Jungkook, “por favor ten cuidado.”
Asentiste besando sus labios, “nos vemos acá al atardecer.”
Te vio desaparecer por el bosque junto a los otros dos, rezando, que si Dios existía, fuera contigo.
➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥➳❥
Las cosas se habían salido de control.
Hana había olvidado el silenciador de su arma, atrayendo con el ruido a todo caminante hambriento. Luchaban a como podían, pero eran demasiados.
Y a Yoongi solo le importaba su hermana, por más amenaza que Jungkook le haya puesto, su prioridad siempre iba a ser ella. Y Hana era egoísta, una egoísta enamorada y obsesionada con Jungkook.
No había olvidado el silenciador, quería desaparecerte del mapa, así Jungkook podría estar con ella. Es por eso que en medio del forcejeo, apuntó directamente en una de tus piernas.
“Yoongi,” susurraste horrorizada, este quedó inmóvil por un momento, tomando la oportunidad de huir, de salvarse mientras eras devorada por el grupo.
“Lo siento tanto,” sollozó mientras tomaba la mano de su hermana abandonándote.
“¡Dile a Jungkook que lo amo, Yoongi!,” gritaste por última vez.
Jungkook golpeaba la suela de sus botas contra el suelo, nervioso y asustado. ¿Por qué tardaban tanto?
“¡La puerta, cierren la puerta!,” se escuchó el grito de su hyung, que volvía con una, no con dos.
Jungkook no dudó en estamparlo contra el suelo, “¿dónde está?, ¿dónde mierdas está mi novia?,” gruñó apretando su cuello, impidiendo que pudiese respirar con normalidad, “¡te dije que respondieras si algo le pasaba!”
“Es-tá muerta...” dijo Hana a como pudo, viendo a su hermano entre lágrimas.
Todos se miraron entre sí, y fueron tras Jungkook cuando este se levantó en busca de su arma, quien no sabía si matar a los hermanos o si pegarse un tiro por no haberte protegido, por haber dejado que esta estúpida idea de sobrevivir lo hubiera llevado a dejarte ir, porque el vivir no existía sin ti.
“Baja eso,” intentó el mayor de todos.
“Nadie aquí lo puede entender, esa mujer era lo único por lo que yo vivía, ahora no está. Estos malditos se la han llevado, ella era lo único que yo tenía,” terminó con un sollozo, “ella tiene que estar viva.”
Tomó las armas que pudo, completamente convencido de que si salía a buscarte estarías escondida, esperando por él.
Jimin fue el único en acercarse a él, “¿qué piensas hacer?”
“Voy a buscarla,” se limpió las lágrimas con rabia.
“Yo voy contigo,” se observaron un rato, Jungkook buscando algún tipo de temblor en su decisión y Jimin esperando la aprobación. El menor asintió, “la vamos a encontrar.”
Tienes cuenta en wattpad? ya he leído algunas reacciones en tuyas historias en wattpad
Sí, es minijoonie. Si has visto mis historias en otra cuenta sería agradable que me lo reportaras. Sin embargo, no planeo publicar mucho en wattpad. Acá subiré cuando tenga inspiración de escribir, porque tengo problemas personales y la universidad es mi prioridad. De igual manera, te agradezco que leas lo que escribo. ♡
No, hace poco hice un evento que se trataba sobre eso, hacer pedidos con los prompts de la publicación. Ahora mismo me estoy preparando para subir un maratón de eso.
❥ yoongi se encuentra con algo excitantemente inesperado cuando vuelve a casa luego de haber lanzado el Mixtape.
「pareja」 ⇢ yoongi ⇿ lectora
「género」 ⇢ idol au, relación establecida | smut, fluff
「words」 ⇢ 2,4k
「warnings」 ⇢ manos atadas, súplicas y nada más c:
“Okay,” te dijiste a ti misma con el ordenador en tus piernas, “es hora, es hora.”
Tus manos temblaban de la emoción que por tu cuerpo recorría, llevaste el mouse hasta donde estaba el link que llevaba al paraíso, en cuanto la pantalla te mostró el inicio del video le diste pausa.
“Oh Dios mío,” tus ojos se quedaron pegados en su figura, Yoongi con el cabello rubio, largo y sentado de la manera más caliente sobre un trono se había convertido en tu imagen favorita de toda la vida a partir de ese momento.
Suspiraste sabiendo perfectamente que terminarías de lo más arruinada con cada escena, volviste a presionar el botón de reproducción siguiéndolo en cada ocasión.
Sus gruñidos y mirada fría te tenían lamiendo tus labios cada que estos se resecaban, la escena que te hizo perder la cordura fue cuando apareció con sus ojos vendados y con sus brazos atados a su cuerpo.
Ahí podías apostar a que tus bragas ya no tendrían solución.
Millones de pensamientos y nuevas cosas que te gustarían probar en el ámbito sexual te llenaron completamente, y para cuando el video había terminado tú ya habías emprendido tu camino a la cocina para tomar agua.
Mucha agua.
Necesitabas calmarte.
Yoongi planeó todo para que fuera una sorpresa para ti.
Le rogaste que te llevara al set, te lo negó.
Le rogaste que te dejara escuchar al menos una parte de alguna canción, te lo negó.
Y claro que te negó saber el color de su cabello, durante el conteo regresivo y la filmación del video permaneció en los dormitorios con los chicos, llamándote y mensajeándote todo lo que podía.
Una parte de ti estaba preocupada por él, solía tener momentos de ansiedad cuando iba a sacar música nueva y tú siempre estabas a su lado para recordarle que sus fans iban a enmarcar como obra maestra cualquier cosa que viniera de él, porque mentira no era.
Y es por esto que en cada llamada que habían tenido le habías recordado lo orgullosa que te sentías de él.
No estabas segura si él volvería hoy al fin, porque había una probabilidad de que decidiera salir a celebrar con los chicos.
Necesitabas buscar la manera de que tu cabeza dejara de reproducir el video una y otra vez, te sorprendía la imaginación que poseías.
Encendiste la televisión abriendo netflix para seguir viendo una de tus series favoritas que siempre decías que terminarías pero siempre encontrabas otras cosas que hacer dejando a mitad los episodios.
Poco a poco tu mente se concentró en la trama, permitiéndote dejar de apretar tus piernas para sentir algo de placer ya que te negabas a masturbarte, estabas tan necesitada que sabías que sin Yoongi no podrías correrte.
“¿Cariño?,” Yoongi entró por la puerta principal buscando por ti, dejó sus zapatos cambiándose a sus sandalias dejando su bolso a un lado. Por el momento lo único que le interesaba era verte.
Se sentía nervioso por tu reacción pero emocionado por haberle mostrado al mundo lo que llevaba trabajando, se sentía satisfecho porque lo había hecho por él.
Giraste tu cabeza para encontrarlo con una sonrisa nerviosa, “mi amor,” chillaste corriendo a sus brazos.
“Me ha encantado todo, cada canción, el video,” hablaste antes de que pudiera preguntarte, casi que leyendo su mente, “me encanta que te haya gustado.”
“Iré a cambiarme,” asentiste sonriendo en medio del beso que te dio antes de ir a la habitación.
Te acomodaste nuevamente en el sofá, esperando paciente a que él saliera y te contara un poco más de cómo habían sido estos pocos días.
Se sentó muy pegado a ti, incluso poniendo una de tus piernas sobre las suyas.
“¿Qu-qué tal estuviste estos días?,” dijiste intentando crear un tema de conversación por el cual dejaras de pensar en lo increíblemente caliente que Yoongi se veía en shorts y lo bien que sus músculos comenzaban a resaltar.
“Estaba nervioso porque sentía que le faltaba-,” trataste de prestarle atención, pero te fue imposible, no con sus largos dedos trazando círculos en tu pierna de manera inconsciente.
Te apartaste un poco disimuladamente, creyendo que así tu corazón se calmaría.
Pero lo único que lograste fue que Yoongi posara su mirada cuestionadora sobre ti, con sus cejas levemente fruncidas, listo para preguntar que ocurría.
Pero te conocía como la palma de su mano y fue ahí cuando la manera en la que apretabas tus piernas y cuantas veces lamías tus labios le llamó la atención.
Una de sus manos encontró lugar en medio de tus piernas sobresaltándote de manera inmediata, logrando así que se le facilitara empujarte a su cuerpo.
“¿Vas a decirme qué te tiene tan caliente?,” susurró dejando un casto beso en tu cuello, causando un revuelo difícil de detener en ti interior.
Había dos cosas que lo encendían de la situación.
Que no habían estado juntos en una semana por lo que te extrañaba demasiado.
Y lo otro era que le encantaba ver cómo te deshacías en sus brazos haciendo peticiones mudas que él y tú sabían perfectamente que no cumpliría hasta que éstas salieran de tu boca.
“Sabes que la única manera de conseguir algo conmigo es usando las palabras,” gemiste cuando su mano bajó a tu área publica enviando corrientes a tu necesitado clítoris, “dime lo que quieres.”
“Te quiero a ti,” susurraste contra sus labios una vez tus manos estuvieron en su cuello y tu centro presionado al suyo, “quiero que me hagas tuya una y otra vez, que me ates, Yoongi,” pausaste levemente para rozar tus labios con los suyos susurrando en estos, “quiero que me destruyas y me arruines como solo tú sabes.”
Presionó sus labios con los tuyos desesperado por sentirte, gimieron cuando sus lenguas se encontraron y subió sus manos a tu cuerpo dejando que vagaran por cada rincón apenas dejándote pocos segundos para respirar entre beso y beso.
Se separó con un chasquido de labios en el proceso, dándote un momento para componerte y la imagen frente a ti te hizo querer devorarlo vivo.
“Vamos a la habitación, ¿te parece?,” te preguntó no dejándote tiempo para responder, pues ya se encontraba cargando tu cuerpo y cuando quisiste analizar todo, yacías en la comodidad de la cama, “desnúdate para mí.”
Asentiste aún no en todos tus sentidos, mientras te ocupabas de desnudar tu cuerpo él salió de la habitación en busca de algo desconocido para ti.
Tus ojos se quedaron fijados en lo que sus manos cargaban cuando volvió, era una soga, “¿de dónde has sacado eso?”
“No eres la única que pensaba en usarlo,” sonreíste por lo tímido y el color carmesí en sus majillas, “la conseguí en el set de grabación.”
Le ofreciste tus manos sin pensarlo dos veces, te sonrió a la vez que se encargaba de juntarlas y enrollar la soga en tus muñecas asegurándose de que no te resultara incómodo, pero para ser sinceros, con lo excitada que estabas hasta el dolor te resultaría placentero.
La respiración se te trabó cuando de sorpresa empujó tus brazos por encima de tu cabeza, añadiendo otro pedazo de soga al nudo pero esta vez asegurándolo al cabecero de la cama.
Entreabriste tu boca pero nada más que un suspiro entrecortado salió.
Poco tiempo después más suspiros salieron de ti, cuando bajó a tu cuello dejando un camino de besos, sus labios hacían quemar tu piel.
Sus ojos se posaron en los tuyos cuando con la punta de su lengua traveseó a tu pezón erecto, que suplicaba por un poco de atención. Yoongi sabía que para tenerte relajada y a su merced tus senos eran la clave.
Fue cuestión de unas cuantas lamidas, apretones y el haber succionado para que te empaparas tanto que él podía olerte, “por favor,” susurraste en las nubes.
Entendió tu comando palmeando una de tus piernas para que las abrieras y así él poder tener acceso, se bajó de la cama arrodillándose, de manera que se le facilitara el poner tus piernas en sus hombros.
“Uh, pero mira esto,” te sonrió con malicia, “¿es para mí?”
Asentiste incontables veces, lamiendo tus labios anhelando que ya pusiera los suyos en ti, sollozaste cuando su pulgar entró en contacto con tu clítoris de una manera no muy amable, “te he dicho que uses tus palabras,” gruñó.
Le encantaba molestarte, no solo por el hecho de verte toda frustrada, sino porque él sabía que te excitaba el que no fuera condescendiente, que te hacía perderte en el placer y disfrutar cada cosa que te diera.
“S-sí, señor.”
“Oh,” dos de sus dedos entraron con facilidad en ti, los dobló donde recordaba perfectamente se encontraba tu punto dulce, tiraste de tus manos desesperada cuando sus labios succionaron tu parte externa sin delicadez.
Trataste de mantener tus ojos abiertos, observar cómo te devoraba sin pausa y sin disgusto, disfrutando cada gota que salía de ti- Yoongi te disfrutaba.
“Ju-justo ahí,” gemiste moviendo tus caderas para encontrarlas con sus toques, el cosquilleo indescriptible se formó en tu vientre, tus piernas buscaban cerrarse y él te dejó ser a pesar de que el aire le faltara un poco.
“¿Te vas a correr?,” su tono burlón fue tu límite, tu cuerpo tembló y buscaste sostenerte de algo pero solo encontraste tus manos vacías y un poco adoloridas por el jaloneo.
Pero él no paró, sus dedos se movían sobre tu clítoris esta vez. Sollozaste por la sensibilidad y el ardor de ser tocada luego de un orgasmo tan intenso, “por favor, no.”
“Relájate y déjalo ir, sabes que no voy a parar,” tus protestas se volvieron gemidos un poco después, un orgasmo nuevo se construía en ti. Presionó una de tus piernas al colchón para que dejaras de moverte y él poder llevarte al límite.
Pronto tus dos piernas eran dominadas por sus manos mientras que con su boca jugaba contigo, “voy a…” las palabras se atoraron en ti y las reemplazó un gemido demasiado agudo para tu gusto, pero para ese entonces a tu cuerpo solo lo controlaba Yoongi.
Se mantuvo succionando para ayudarte a terminar dejándote sin aire, lo observaste por debajo de tus pestañas encontrándote con su sonrisa.
“Yoongi, por favor fóllame,” suplicaste entre suspiros, tus paredes se contraían al imaginarlo muy dentro de ti, su sonrisa se ensancho.
“¿Qué pasó con la chica codiciosa que me estaba pidiendo que la destruyera antes?”
Sabías que no debías responder, entre más te distrajera, más oportunidades le dabas para molestarte.
Su mirada lasciva lograba enloquecerte, el repentino deseo de arrodillarte y rogarle porque te follara taladraba tu pecho volviéndote impaciente. Se acariciaba a sí mismo provocándote, sabiendo que no soportarías sin su toque.
“Sobre tus manos y rodillas para mí.”
¿Cómo demonios ibas a lograrlo con tus manos atadas…?
“¿Me harás esperar?,” presionaste tus labios.
“No, señor.”
Insolente, con la poca fuerza que a tus piernas les quedaban, giraste tu cuerpo de manera que la soga se tensionara obligándote a presionar tu pecho y cara contra la cama. No ibas a negar que en las muñecas te incomodaba un poco, pero sin un poco de dolor no hay placer y lo que más te importaba era Yoongi.
“Te ves tan bien así,” murmuró delineando con su mano la figura de tu trasero, “estoy seguro de que duele mucho, ¿cierto?”
Querías gritarle a la puta cara que se apurase y aliviara el dolor, si no te tocaba pronto ibas a empezar a llorar, “por favor, te necesito tanto que no puedo más” susurraste como último recurso.
Te tomó por detrás, sosteniendo tu cadera temblorosa por la poca fuerza en tu cuerpo. Con una de sus manos apretó su pene alineándose para entrar en ti, para ese entonces ambos se encontraban sosteniendo la respiración, tú saltando por dentro con anticipación.
Tu entrada se contrajo alrededor suyo cuando te molestó con su punta, te sobresaltaste por la sensibilidad cuando recogió tus flujos para esparcirlos sobre él, te mantuvo firme abriendo tus paredes con gentileza cerraste tus ojos con tu boca abierta por lo delicioso que sentía tenerlo al fin en ti.
“Joder, me tomas tan bien,” gruñó moviéndose de manera circular, gemiste dejando caer tu cabeza sobre tus brazos estirados. Llevó una de sus manos a tu cabello, levantando tu cabeza y a la vez sosteniéndose de ahí, perdiéndose en el placer.
Supiste que perdió el control cuando sus embestidas llegaron más profundo, golpeando diferentes puntos logrando que de manera inmediata se formara un nudo dentro de ti.
“Mierda,” gemiste sin cesar sintiendo tus ojos humedecerse, soltó su agarre enfocándose en sostenerte notando que tus piernas estaban a punto de caer.
“¿Te gusta eso?,” sus palabras sonaban con eco en tu cabeza razón por la cual optaste por no responder, mejor dicho, no pudiste salir con ninguna respuesta, “tan apretado.”
Pegó su pecho a tu espalda dejando besos sonoros en ésta, probando lo salado de tu piel por la capa de sudor debido al cansancio, tus paredes lo oprimieron deliciosamente que no pudo evitar sentirse cerca.
Deslizó sus dedos vagamente por tu vientre hasta encontrarse con tu clítoris, sus caricias lograron que tus gemidos incrementaran y que tu espalda se arqueara dándole el completo control, como si no lo tuviera antes.
“Yoongi,” jadeaste en busca de aire, “no pu-edo.”
“Puedes y lo harás,” gruñó haciendo sus movimientos bruscos y fuertes, determinado a hacerte sentir bien, a volverte un desastre y que tu garganta termine doliendo de lo que mucho que ibas a gritar.
Tu garganta se cerró debido al bullicio que por tus venas pasaba, tus nervios perdiéndose y haciendo que todos tus sentidos se nublaran llegando a tu orgasmo. Yoongi te sostuvo cuando las convulsiones llegaron a ti, “justo así, preciosa.”
Tu mente estaba perdida en tus gemidos, sus gruñidos y el sonido de sus pieles chocando. Sonreíste bajando de tu nube, Yoongi te soltaba cumplidos que a tus padres no le gustarían oir, pero te encantaban.
Salió de ti, dejando que el líquido blanco cayera en tu espalda. Se quedaron así un tiempo, recuperando la respiración.
Buscó su bóxer y toallitas para limpiarte, desatando después el nudo en tus muñecas, riendo tiraste de él hasta acomodarlo débilmente sobre tu pecho, acariciando su cabello porque él era del tipo de dormir después del sexo.
“Si vamos a follar así cada que saque un mixtape, lo haré más seguido,” te sonrió coqueto y le golpeaste la espalda avergonzada.
“Estoy orgullosa de ti.”
“¿Por qué te hice venir como nadie más podrá?”
“Yooongiiiiii,” te quejaste haciéndole reír.
“Gracias por todo,” suspiró besando tu hombro.
“Solo es porque te amo demasiado,” susurraste viéndole a los ojos.
En unas horas estaré publicando "Excited, huh?" Me tomó muuucho tiempo acabarla, no porque no tuviese inspiración sino que no encontraba el momento adecuado para hacerlo bien. Sin más que decir, espero les guste y nos vemos en la próxima. Estaré escribiendo "Young, Sad & Faded."
Nunca había sentido tantas ganas de matar a alguien como en este momento, gracias a una molesta compañera me llenaron de trabajos, de nuevo. Recemos para que "excited, huh?" vea la luz del sol algún día. xd