El 10 de julio de 2026, Ilya y Shane celebraron cinco años de casados: las bodas de madera.
Shane se levantó temprano esa mañana, preparó un gran desayuno para compartir con Ilya y se lo llevó a la cama. Después de comer y acurrucarse un rato bajo las sábanas, salieron a pasear a Anya. Al volver, Shane ya tenía listo su regalo escondido en una estantería del living. Envuelta con minucioso cuidado en un papel ilustrado con flores, había una caja de madera, sencilla pero con un detalle precioso: en la tapa había tallada una réplica en miniatura de Anya, sentada, sonriendo y con la lengua afuera. A Ilya se le llenaron los ojos de lágrimas inmediatamente al ver a su pequeña inmortalizada en la artesanía.
—La caja está vacía porque pensé que podíamos llenarla de papelitos con motivos por los cuales estamos agradecidos —explicó Shane, recorriendo el borde de la pequeña cabecita de la Anya de madera con un dedo—, para que puedas leerlos cuando tengas un día malo. Pensé cómo podía representar el agradecimiento y plasmarlo en el diseño, y en lo primero que pensé fue en nuestra pequeña.
—Shane, este es probablemente el mejor regalo que recibí en mi vida.
La sonrisa de Shane no pudo ser más grande; sus ojos también se empañaron.
—Te merecés los regalos más bonitos del mundo, Моя любовь.
—En realidad, el mejor regalo que recibí en mi vida eres tú. —Ilya estiró la mano para acariciar las pecas de Shane. Este cerró los ojos, rindiéndose ante la dulzura de sus palabras, mientras Ilya susurraba cerca de sus labios—: Я люблю тебя, любовь всей моей жизни.
Se besaron lenta y dulcemente por varios minutos hasta que luego de un suspiro de Ilya, pudo volver a hablar.
—Mi regalo no es tan precioso como el tuyo, pero espero que te guste —dijo Ilya, todavía emocionado, rompiendo la solemnidad con una sonrisa suave.
—Estoy seguro de que es perfecto —respondió Shane, delineando la mandíbula de su esposo con la yema de los dedos.
Ilya lo tomó de la mano, la besó y lo guió hacia el exterior de la cabaña, justo a un costado de la casa los esperaba un pequeño árbol en una maceta junto a una caja llena de artículos de jardinería.
—Quise aprovechar las bodas de madera para regalarte algo vivo, como nosotros. Es un arce japonés. Desde que perdí a mi mamá, nunca más volví a llamar "hogar" a ningún sitio... no realmente, hasta que me abriste las puertas de tu casa, hasta que llegué a ti. Quiero que plantemos esto, acá, para que podamos cuidarlo y verlo crecer, al igual que nos cuidamos y crecemos nosotros. Juntos, para siempre.
Shane se quedó paralizado, contemplando el arce: pequeño, pero visiblemente fuerte y precioso. Las palabras se le atoraron en la garganta.
—Si te parece estúpido podemos...
—Nada de lo que hacés me parece estúpido —lo interrumpió Shane con seriedad, mirandolo fijamente a los ojos.
—¿De verdad? —Ilya enarcó una ceja, recuperando su chispa—. ¿O sea que puedo seguir molestando a Pike porque después de cuatro hijos y más de treinta años se empeña en seguir jugando con autos a control remoto?
—No, bobo, que molestes tanto a Hayden sí me parece estúpido —admitió Shane, soltando una carcajada—. Esto es diferente. Esto es hermoso, Ilya. Es una idea preciosa.
—Tendríamos que entrenar a Anya para que no mee en nuestro pequeño arbolito, no sería muy educado de su parte. - dijo Ilya muy serio mirando de reojo a Anya que los observaba desde cerca sentada tal como la mini Anya de la caja de madera.
Shane se rió una vez más mientras se frotaba los ojos, empañados por lágrimas de pura felicidad.
Después de besarse, abrazarse y susurrarse palabras de amor en ruso al oído por casi diez minutos, buscaron el lugar ideal para el arce. Eligieron un lugar intermedio: cerca de la zona de las fogatas y de la hamaca que Ilya usaba para recostarse, mirar el cielo y hablar con Irina, un lugar muy visible desde la casa.
Dentro de la caja de jardinería también había un libro con toda la información necesaria para el cuidado del árbol, fotos incluidas. Ilya se las mostró con entusiasmo:
—Miralo. En otoño va a ser tan escandaloso e intenso como yo, pero en invierno se va a quedar tan ordenado, quieto y sobrio como vos. Es nuestro híbrido perfecto.
Shane no pudo contener una pequeña risa y el simbolismo era tan perfecto que se le estrujo el pecho de amor. Rodeó la cintura de Ilya con sus brazos mientras le dejaba pequeños besos en el cuello y el hombro.
—Plantemos a nuestro pequeño de una vez —susurró Ilya, con la voz un poco más baja, mientras frotaba la espalda de Shane—, así puedo llevarte de vuelta a la cama y darte la otra parte de mi regalo.
—¿Y qué regalo es ese? —preguntó Shane, con tono pícaro, girando un poco su rostro, aun en brazos de Ilya.
— Siguiendo con el tema de las bodas de madera, quiero probar que tan resistente es la madera de nuestra cama —respondió Ilya con una sonrisa de reojo, atrapando los labios de Shane antes de que pudiera responder—. Vamos, jardinero, que ese pozo no se va a cavar solo.
Feliz aniversario a mis maridos favoritos 🖤🤍