Había una voz, una constante en su cabeza que le despertaba a mitad de la madrugada empapado en sudor y con un sentimiento de vacío en el pecho. La voz ordena y no pide, aquella voz le cuestiona su moralidad y si su mera existencia había sido creada para traer solo desgracias y tristezas, se ahoga en el profundo de un pozo, intentando jalar aire a los pulmones y no obstante la voz es tan nítida como la primera vez que fue manipulado por ella. Se desespera, siempre está dispuesto a pelear, pero tantos brazos como piernas están sometidas y una inhalación pesada de su parte le hace abrir los ojos, todo a su alrededor oscuro y su visión de per se pobre, tarda en acostumbrarse a la oscuridad inundada en rojo, al aroma de mantequilla y harina, del dulzor natural con el que se preparaban los cake hounds. - —Un sueño — -se auto convence de que eso ha sido, respirando con dificultad cuando su único ojo escarlata, se fija en la figura a su costado.
Blanco prístino y mirada nívea, de facciones dulces y que ahora no podía detectar del todo si estaba preocupado por su arrebato luego de una pesadilla o si aun no se acostumbraba al sonido del horno constante y la maquinaria en la Torre del dulce Caos. - —¿Te he despertado? Lo siento, es solo… — -hay dolor en sus facciones —una constante desde que su padre le exilió—, llevándose una mano hasta la cicatriz sobre su ojo perdido. - —tuve el mismo sueño — -Milk había descubierto su realidad y, aun así, había decidido unirse a él inclusive si su moral, se veía comprometida. Quería estar con él, a pesar de que la oscuridad los consumiera más pronto que tarde. / @icnowaki
No había pegado un ojo en toda la noche, pero la calma, leitmotiv de su vida, hacía que su intranquilidad pasara desapercibida. La euforia presa de la compañía ajena, controlaba sus inconsistentes pensamientos, estaba de nuevo en su hogar después de todo, el hombre por el que había vivido los últimos años estaba a su lado. Su misión desde que lo vio salvar su aldea cuando niño, había sido cumplida, sólo quedaba algo que hacer: seguirlo sin importar cuales fueran las consecuencias. Proteger su sonrisa, aunque no la había visto desde su último encuentro. Toda la escarlata derramada en su honor estaría justificada, en tanto pudiera proteger su sola presencia. Vivía para él, pues era como su existencia cobraba significancia.
-¿Era ella de nuevo?.- admite perpetuando el hilo de la conversación, sin dudar. Nunca fue un hombre de emociones internas, pero era momento de cambiar todo lo que había conocido. Juró en su nombre y no dejaría que alguien arremetiera contra él. Él pagaría con su vida si así fuese necesario. -Sir Dark Choco, ¡cálmate por favor! Sólo fue… un sueño. - Milk no era un hombre ingenuo, sabía que algo no estaba bien. Sus manos escarlatas no estaban siguiendo las órdenes de Dark Choco, pero si era el camino para salvarlo, entonces no dudaría. Agarró las sábanas de la cama y perfiló su imagen de siempre, calmada y confiable. -Ahora estoy aquí, los dos la combatiremos. - añade determinado, antes de aproximarse al contrario dispuesto a escucharlo.














