Una vez se instaló en el asiento del piloto, se sintió más relajado. Eso solía pasar cuando conducía. Jaeyong podía no tener ningún talento que sus hermanos quisiera resaltar, aparentemente ellos lo superaban en muchas cosas, pero era muy bueno conduciendo. Por supuesto, no aprobaban la velocidad con la que lo hacía pero el hombre se las arreglaba para poder hacer lo que quería, como siempre. Se giró, sus orbes captaron alegremente aquel infortunio con la poca tela, podía ver las estilizadas piernas de Minami a unos centímetros suyos y el camino que dejaba su imaginación. Tragó saliva. “Si, solo para ti.” Si era lo que hacía falta decir para acceder a las puertas del paraíso, lo haría. Eso y más. Guiñó uno de sus ojos antes de encender el motor, se relamió los labios. Quién fuera que sea esa chica, había llamado su atención. “Es hora de irnos. Puedes poner música si quieres. ” Arrancó de un tirón y no tardó en unirse a las calles de la ciudad por el carril derecho. Aprovechó a la poca concurrencia de automóviles y se movió al carril izquierdo, rebasando a cualquiera que se pusiera cerca de ellos. Los semáforos estaban haciéndole un favor esa noche, la adrenalina comenzaba a aparecer en su cuerpo. La emoción no duró tanto. No hasta que un semáforo en rojo apareció a lo lejos y lo obligó a detenerse casi abruptamente. La fiesta era al parecer en una casa por el aeropuerto Incheon. Relamió sus labios pensativo enviando una mirada hacia Minami. “¿Todo bien?” quiso asegurarse, ni le había preguntado si estaba de acuerdo en ir rápido. Algo comenzaba a tramarse en su cabeza cuando la llamada de su hermano mayor llamó su atención, pero el semáforo se puso en verde. Jaeyong ignoró y arrancó de nuevo. Con las ventanas abajo disfrutaba el aire que golpeaba su cara, casi olvidándose de la presencia femenina. Las llamadas eran más insistentes por lo que comenzó a ser molesto. Vamos, sus hermanos sabían que No debía molestarlo a esas horas. Comenzó a bajar la velocidad para estacionarse a un lado de la autopista. “Lo siento, voy a detenerme un momento, tengo una llamada.” Seguramente debía ser urgente, lo haría por su propio bien y el de sus tarjetas. Tomó su celular y tomó la llamada. Al escuchar el tono de voz del mayor, pensó que sería mejor salir. “Hey, espérame ¿si? Te prometo que te voy a recompensar.” Pidió consiente de que podría ser malinterpretado, no le molestaba si pensaba en otra clase de recompensa. Jaeyong alargó su mano para acariciar suavemente su mejilla antes de bajar y escuchar lo que sea que tenían que decirle por teléfono. ¿Qué podría ser más importante que tener una chica en tu auto?
Asintió ante aquel permiso, dedos acariciando la consola suavemente antes de buscar algo para escuchar que acompañara el ambiente. Encontró una emisora que satisfacía sus gustos por el momento, pero la mantuvo baja para poder escucharle sin dificultad si le hablaba. Suspiró contenta ante el aumento de velocidad, cuerpo relajándose aunque la adrenalina circulaba libremente. Mordió su labio inferior y asintió dulcemente a su pregunta, mucho mejor que bien, el viaje más que placentero, aunque sería aún mejor si el mayor dedicara alguna caricia. Volvió su mirada al contrario ante aquellas palabras, como buena niña no hizo más que sonreír y contestar que no había problema, cuando en realidad lo que más quería era hacer un berrinche porque se suponía que esa noche era para ella sola. “Te tomo la palabra, oppa.” Contestó ante la promesa, acariciando con las yemas de sus dedos la mano en su mejilla, volteando su rostro para poder dejar un atrevido pero corto beso en su palma. En cuanto se bajó, la rubia no pudo más que fruncir su ceño y cruzar sus brazos, la noche no seguía lo planeado, en especial cuando la atención del Seoulite no se encontraba posada en ella y sólo ella. Caprichosa, malcriada, todas esas palabras se podían aplicar a la muchacha, en especial cuando no conseguía lo que quería. Abrió su bolso, sacando su compacto para asegurarse que su maquillaje siguiera en su lugar. Luego se dedicó pasear por sus redes sociales mientras lo esperaba, sacando alguna que otra foto para subir a su instagram. El hecho que se encontraba en el asiento pasajero de un auto lujoso como aquel con sus palabras de ‘emocionada por la cita’ como comentario en esa foto decía mucho de sus intenciones con aquel muchacho. Suspiró aburrida, bajando la ventanilla de su lado para poder asomar su cabeza y localizar al joven. “Oppa, ¿está todo bien?” Preguntó con voz preocupada, haciendo ojitos al contrario para que volviera a mirarla a ella y no a su teléfono. Esperaba no tener que bajar del vehículo y desfilar en la autopista para poder captar su atención, de lo contrario terminaría arrastrándolo dentro del auto del cinturón de sus pantalones.