Un exorcismo para el corazón
El alimento de este blog es la casualidad y la rareza. Hay canciones que se me aparecen en momentos en que algo ahí dentro de mi cabeza está listo para recibirlas. Así las haya escuchado en el pasado, es como si les llegara el turno de vivir.
Estos días han sido de melancolía musical, creo que es la estación o la situación, no se, pero es la música que me hace sentir viva. Uno de los protagonistas de esta melancolía es sin lugar a dudas el irlandés Damien Rice.
Quien lo conoce sabe que el poder conmovedor que tiene tanto su voz como su interpretación, tiene ese don de lograr tocar las heridas como el agua oxigenada, las hace arder hasta que no queda nada vivo en ellas para luego permitirles sanar.
Ahora, me encontré un performance que lleva ese don a otro nivel. El escenario: un asistente a un festival de música es "raptado" y llevado a ciegas a una sala para recibir un concierto 1 a 1.
En este caso, el artista es Damien Rice acompañado del coro Cantus Domus, sin instrumentos, totalmente a cappella.
Desde el minuto 1 todo parece más que un concierto una ceremonia, un ritual, un exorcismo. Si se tiene suerte y se abren las heridas, el concierto va a doler inmensamente (puedes ver los ojos y las gargantas contener el dolor por vergüenza, tal vez) pero saldrán de allí limpios.
Sin buscarlo y sin quererlo el corazón les fue exorcizado.
Aquí es donde Damien demuestra que no solo es un músico prodigioso, él es aquello que le da cuerpo al arte como expresión humana. Nada tan poderoso como verlo entregado al arte como en este performance.
Van a ser los mejores 10 minutos en internet que va a pasar hoy. Gracias Damien.













