—Para mi eso suena como un fantasma —continuó bromeando—. Entonces probablemente me encuentre atenta a tu próxima aparición —asintió guiñándole el ojo derecho—. ¿Un poquito? Yo creo que lo soy, pero bastante —frunció los labios—. Es un placer Jeremiah —asintió con una sonrisa agradecida por los libros que le entregaba—. Yo soy Alice.
—Intentaré no hacerte tirar tus cosas la próxima vez —rió, pasándose una mano por el cabello—. Bueno, no tiene nada de malo que seas bastante distraída, en mi opinión. Hay defectos peores, ya sabes —se encogió de hombros—. El placer es mío, Alice. Y por cierto, puedes decirme Jer, es más corto.










