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Sms; Oye, te extraño. Sms; ¿Cuando nos veremos?
Sms: ¿Segura? Veo que no te hacía nada de falta estos últimos días.
Sms: Cuando más quieras, preciosa. ¿Hoy en la noche quieres?
Sms; ¿Es en serio? Vale, dime. A mi no me vengas con esto de hacerte el misterioso.
Sms; Me iré sola, la última vez Hazel me hizo muchas preguntas y no quiero problemas. ¿Te parece?
Sms: Admite que es lo más seductor que puedo tener ;)
Sms: Tranquila, podemos hablarlo cuando nos veamos. No seas impaciente
Sms: Joder, Ros :( bien, bien, nos vemos de una en el lugar, no hay problema. De todas formas... No creo que Hazel vaya a complicarse tanto si sabe algo, es decir, también hablo con ella.
Sms; Oye, te extraño. Sms; ¿Cuando nos veremos?
Sms: ¿Segura? Veo que no te hacía nada de falta estos últimos días.
Sms: Cuando más quieras, preciosa. ¿Hoy en la noche quieres?
Sms; ¿Porqué dices eso Jimmy?
Sms; Me parece perfecto bello. ¿Donde siempre?
Sms: Mmm... No lo sé, escribo solo ;)
Sms: Si, nena. Así no nos interrumpen y tenemos más libertad de hablar.
Sms: ¿Me avisas o... Prefieres que te pase buscando y nos vamos juntos?
Sms; Oye, te extraño. Sms; ¿Cuando nos veremos?
Sms: ¿Segura? Veo que no te hacía nada de falta estos últimos días.
Sms: Cuando más quieras, preciosa. ¿Hoy en la noche quieres?
por que te da tanto miedo de salir del closet? Desde lejos se nota que quieres hacerlo.
¿Algún interes en que lo haga si así fuera el caso?
Quitó la batería del aparato para poder extraer el chip, que rompió sin dudarlo. Lo guardó en uno de sus bolsillos y arrojó la billetera que el cobrizo le devolvía en un cesto de basura, luego de extraer los documentos. Al salir de la estación, detuvo sus pasos y observó al muchacho unos segundos—. No tengo mucho que hacer, simplemente hay que utilizar el dinero de esas tarjetas antes de que las bloqueen. Me da igual en qué lo gastes —respondió, alzando sus hombros. Realmente se encontraba algo agotado, necesitaba descansar un poco.
--Vale, entonces... Bien. Me pondré manos a la obra con esto.--contestó, ordenando en sus manos las tarjetas de crédito y guardando en uno de sus bolsillos traseros el resto del dinero. Alzando la mirada de nuevo, observó aquellas esmeraldas, ahora reflejando cierto atisbo de cansancio.--Creo que deberías descansar. Se nota que en serio lo necesitas. Más tarde nos podemos ver y así te doy parte de lo que consiga.--dando unas cuantas palmadas en el hombro ajeno, le dedicó una sonrisa para luego darse la vuelta y emprender camino a su destino.
¿Acabas de admitirlo, Jim? Mierda, al menos tienes cojones —murmuró alzando ambas cejas—. ¿Celoso? Neh, olvídate de eso, no entra en mi diccionario —rió sonoramente por lo siguiente y negó con la cabeza—. Que bueno que yo no lo soy en ese caso —lo contempló con el ceño fruncido para luego desistir—. Vale —musitó desganado comenzando a tomar el líquido en su vaso—.
--Hombre, tranquilo. ¿Realmente piensas que siento algo por Andrew? Aparte... Tú mismo lo acabas de decir, él tiene ya a Alec, no necesita a otro más.--respondió algo vacilante, llevando una de sus manos a las parte trasera de su cuello en un gesto nervioso o confundido. Escuchando la carcajada por parte del blondo, su cuerpo perdió algo de tensión acumulada imperceptible, hasta ese momento, para él.--Muy mal, Luke, muy mal. Ser infiel puede volverse un arma de doble filo.--tomando su vaso de la barra, negó con la cabeza mientras dejaba escapar una pequeña risotada.
—Disculpa por no reconocer a todos los policías de la zona —respondió, dejando claro su tono de sarcasmo. Con los ojos ligeramente entrecerrados, ladeó la cabeza, expresando de aquél modo su falta de creencia ante la mirada de inocencia que el menor presentaba. Posteriormente, no pudo evitar reír por lo bajo y negar con la cabeza suavemente—. Por favor, Jimmy, eres el ser menos cauteloso que conozco. Cualquier cosa que hayas hecho tendrá miles de pruebas, te lo aseguro —puntuó, elevando una de sus manos para dar un par de palmadas, unas más fuertes que otras, en la mejilla contraria. Inconscientemente, su vista se desvió hacia el hombre que seguía sin moverse, algo que le estaba alterando los nervios—.
--Que tan poca credibilidad me das, Peter.--respondió, intentando parecer afectado para segundos después entrecerrar los ojos. Con detalle observó los movimientos ajenos, su cuerpo tensándose de forma automática al creer que recibiría un buen golpe en el rostro. En cambio, unas cuantas palmadas en una de sus mejillas fue la única acción.--¡Hey, idiota! Odio que me toquen la cara, ya lo sabes.--gruñó en respuesta, alejando de un solo movimiento la mano ajena. Percibiendo la preocupación que el blondo empezaba a destilar, esta vez se atrevió a dar un vistazo hacía atrás, importándole muy poco las consecuencias o que tan obvio podría parecer. Notando como un tipo a lo lejos lanzaba miradas fortuitas al lugar donde se encontraban, consideró las mejores opciones para salir del lugar. Con un pequeño plan calculado, volvió su atención al ojiazul. Inclinándose otra vez cerca del cuerpo contrario, le susurró con voz baja y serena.--Bien, esto será así. ¿Ves el pequeño callejón que hay entre esos dos restaurantes? Ahí es a donde caminaremos cuando notemos algún barullo de personas pasar. Desde ahí observaremos que tan interesado estaba en nosotros.
—Preguntaba que si quieres acompañarme, necesito encargarme de algunas personas que siguen debiendo. Quizás necesite un poco de ayuda. — elevó sus hombros y se alejó del castaño para poder observar su reacción. —Entonces… ¿Qué dices? — en realidad no necesitaba ayuda, pero necesitaba comenzar a indagar asuntos importantes entre sus compañeros y conseguir algo si deseaba dar un buen reporte semanal a su padre.
--Vamos entonces. Justo necesitaba encargarme de asuntos parecidos. Ya sabes... Andrew necesita la mercancía para esta semana y yo tengo que encargarme. Sino, nadie más es capaz.--respondió, añadiendo esto último con un tono algo petulante pero burlón.--De todas formas, ¿a donde necesitas ir?
—¿Para qué querrías escuchar mis estúpidas preocupaciones? Quiero decir, seguramente te acabarías burlando de mí —se encogió de hombros, observándole de reojo.
--Nunca sabrás como reaccionaré si no lo averiguas.--imitando la misma acción de la blonda, la observó en silencio, paciente a la espera de que esta volviera a hablar y le contara lo que sucedía.
Vaya...
—Nah, no me apetece—respondió divertido, sacudiendo la cabeza antes de soltarse del chico—Relájate, Jimmy, no es como si alguien se atreviera a darnos problemas por eso.
--Ya lo creo, tienes un punto. De todas formas no quiero más problemas de los que por si ya tengo, gracias.--replicó, frunciendo en un modo imperceptible el entrecejo con la intención de adoptar algo de seriedad. Fallando míseramente, a los segundos no evitó esbozar una sonrisita burlona. Nunca lograba cansarse de fastidiar a los demás. Más si resultaba ser Dylan.--Aunque sé que si me meto en problemas vendrás a salvarme ¿cierto bebé?
Olvidaba lo alegre que la hacía poner Jimmy, siempre estaba con esa sonrisa característica que de alguna forma contagiaba a Hazel con ella. —Perfecto, Jimmy—. Le sonrió ladinamente mientras continuaba con su paso. —¿Cómo has estado, Jims? Me han contado que los Blue Dragons han estado aceptando más gente… Andrew nunca ha sido muy inteligente.
Caminando justo al lado de la castaña, una sonrisa divertida se fue dibujando de a poco en sus labios.--¿Por qué todo ese odio hacía Andrew, uh? Siempre que nos vemos aparece de alguna u otra forma en la conversación. Me parece que sientes más de lo que quieres, preciosa.--comentó de una vez, sacando a relucir las mínimas cavilaciones que su cabeza había empezado a armar.--Por otro lado, estoy genial, Haz. ¿Tú? ¿Qué tal todo con las angels?
— Tienes razón, no puedo dejar de pasar mi tiempo contigo porque eres irresistible Jimmy —rodó los ojos sonriendo ladinamente—. Es que quiero hacerme un nuevo tatuaje, ¿me acompañas?
--Sabía que algún día serías capaz de admitirlo.--respondió con un intento de voz dulce, esbozando aquella sonrisita ladina que tanto lo caracterizaba.--Entonces andando. De todas formas, tenía que ir a que me retocarán ciertos tatuajes.
—¿Qué mierda quieres? —fue lo único que pudo pronunciar en el momento, pues el hecho de que aún no tenían respuestas con respecto a lo sucedido con su hermana le tenía enojado y frustrado, pues ya había pasado un año y él seguía de brazos cruzados, sin poder hacer algo más. Luego la calma comenzó a invadirle cuando se giró hacia la persona que le había hablado segundos atrás, notando que se trataba de Jimmy.— Lo siento, Jim… No fue mi intención.
--No es nada. Aunque deberías agradecer que no soy susceptible o sino ya te hubiese gritado en modo defensivo, mi amigo.--respondió, intentado aligerar un poco al ojimiel con sus típicos comentarios sin sentido y bufones.--Ahora dime... ¿Quieres hablar de ello? --si bien nunca fue de esos que andaban preocupándose de los sentimientos ajenos, le era imposible no preguntar o evitar que se desahogaran con él.
Apretó sus labios para evitar una sonrisa y asintió, alegre de haber provocado la reacción deseada en el muchacho. Lo observó de vez en cuando, monitoreando sus movimientos sin ser demasiado obvio. Cuando el tren se detuvo en una de las estaciones, se puso de pie y abandonó el vagón. Aguardó por su compañero en las escaleras que llevaban de nuevo a la ciudad. Tomó el bolso y comenzó a hurgar dentro—. Bien hecho —dijo, ya que podía reprenderlo pero también sabía reconocer sus aciertos. Tomó la billetera y el teléfono celular, comenzando a subir las escaleras. Dejó el bolso en uno de los escalones, mientras le tenía la billetera al castaño y comenzaba a desarmar el teléfono.
Asintiendo en silencio por las palabras dichas, tomó la billetera que el ojiverde le mantenía extendida. Revisando su contenido, extrajo de ella el único efectivo que tenía y alguna que otra tarjeta de crédito la cual luego pudiesen burlar. Observando el objeto ya vacío, se la paso de nuevo a su compañero para así poder guardar lo importante.--¿Y ahora qué? ¿Me necesitas o prefieres que... Yo... Ya sabes, te deje solo en tus cosas? --preguntó algo titubeante, rompiendo el poco silencio que se había instalado entre ellos. Si bien le agradaba pasar tiempo con él y lo veía como una persona en la cual podía contar, no estaba del todo seguro que fuera mutuo tal sentimiento.
—Viró los ojos por el comentario, aunque se abstuvo de replicar al respecto. En cambio, prosiguió dando fugaces vistazos hacia el tipo que persistía observando fijamente en su dirección; le era difícil reconocerlo puesto que intentaba actuar con disimulo, pero podía asegurar que no lo había visto anteriormente—. No tengo idea de quién se trate pero no parece traer armas, al menos no a la vista… Tal vez sea algún estúpido policía —encogió los hombros y posó finalmente su mirada en el chico, a la vez que arqueaba su par de cejas—. ¿En qué lío te metiste, uh?
--No me jodas. Ese tal vez no funciona para mi.--comentó a lo que su amigo recién había dicho, moviendo la mirada de donde la tenía a aquellos zafiros ajenos. Elevando una de sus cejas, intentó parecer inocente y a la misma vez ofendido por la acusación.--¿Por que piensas que soy yo el que se mete en líos? ¿Qué si es al revés, uhm? --con media sonrisita dibujada en sus labios, no se contuvo en acercarse unos cuantos centímetros más y susurrar en el oído ajeno.--Aparte, no hay pruebas de nada que indiquen lo contrario.
¿Sabes? todo lo que sale de tu boca suena como un coqueteo, me recuerdas a Anna. —murmuró con diversión, enarcando las cejas y dejándose guiar por el cobrizo sin chistar, tropezándose de vez en cuando con sus propios pies, elevando la vista para observar el parque y elevar su dedo hasta la avenida, indicándole que siga por allí.—A mi casa, pero yo puedo sola. Estoy bien, ¡que exagerado!—.se quejó, aún riéndose pero en voz baja. Después de todo, de tal palo tal astilla, Elle era la reencarnación de su madre.
--Y yo creo que tu estado ebrio puede llegar a resultar más atrevido que mi actitud diaria. Deberías emborracharte más a menudo, nena. Pero conmigo, claro.--replicó con su humor normal, observando como la castaña se deshacía todavía en risas.--Sé que puedes sola, claro que si.--observando hacia la dirección que momentos antes le había indicado ella, soltó un suspiro.--Mueve ese lindo trasero entonces. Haré que te des una buena ducha fría para que por lo menos recuerdes que fui tu héroe.