📁 ⟩⟩⟩ archivo de: 𝐰𝐢𝐥𝐥𝐲 𝐦𝐚𝐢𝐝𝐚𝐧𝐚.
edad: veintitrés años (nacida el 04 de mayo de 2002).
ocupación: bartender en el Garfio del Corsario.
cupo libre:
era conocida en la preparatoria por ser the impetuous. su vínculo con el accidente fue amenazar a paige. es conocida en bellemaris por su temperamento corto, pero su buen servicio.
@whomivex 𓈒ㅤׂㅤ𓇼 ࣪ 𓈒⭒ 𓆡 no quiero ser el siguiente.
la frase cayó como una piedra en el pecho, sin dramatismos innecesarios, solo esa verdad cruda que ambas habían aprendido a reconocer desde demasiado jóvenes. su mano buscó la ajena en busca de reconfortar, de ayudarla a llevar verdades que pesaban ' tampoco quiero serlo ' dijo despacio, dejando que cada palabra encontrara su sitio en la noche ' mi padre no debería pasar por un segundo funeral ' la idea sola le presionó el esternón, como si la muerte ya hubiera puesto un dedo sobre su nombre. ' pero se siente como si fuera matar o morir ' tragó con dificultad, no por la dureza de la frase sino por lo honesta que resultaba. ' y no sé si podría hacerlo ' siempre escuchó que quitarle la vida a alguien rompe algo adentro, que deja un hueco donde antes había humanidad y no estaba segura de querer crear ese espacio.
@nataliv 𓈒ㅤׂㅤ𓇼 ࣪ 𓈒⭒ 𓆡 quédate esta noche. ya no es seguro estar afuera después del atardecer.
sus oídos dejaron de registrar el resto del mundo apenas escuchó la petición, no porque le incomodara, sino porque comprendió al instante que no se trataba de su seguridad. trabajar en un bar le había enseñado a leer cuerpos antes que palabras, la postura, la rigidez en las manos, el temblor mínimo en la voz. no hablaba como quien protege, sino como quien pide compañía desde un borde afilado. la observó un segundo más, como si ese gesto pudiera reparar algo que no sabía nombrar. había dolor allí quizá reciente, quizá antiguo, quizá ambos y había algo en natalia que siempre la empujaba a querer quedarse un poco más cerca. ' tienes razón ' murmuró al fin ' gracias por la invitación ' el agradecimiento se deslizó con suavidad, era más prudente que decirle en voz alta que no pensaba dejarla sola; ese tipo de honestidad a veces abría heridas en lugar de cerrarlas. se permitió una sonrisa breve, apenas un destello para aflojar la tensión suspendida entre ambas. ' ¿aún eres la cucharita pequeña? ' preguntó, como si intentar recuperar un gesto antiguo pudiera hacer más liviana la noche que las esperaba.
@sivssy , @kenzwill : ‘ sabía que el apodo dick era demasiado estúpido para ser verdad. ’
"y así consiguió no levantar sospecha alguna." frunce apenas el ceño, cruzándose de brazos sobre el pecho. "pero, ¿cómo lo consiguió?" pasar bajo el radar por tanto tiempo, se refiere. "además, pudiendo escoger cualquier cosa, ¿por qué ese nombre? no puedo imaginar que le haya gustado que lo llamaran por ese apodo."
respiró hondo, como si el aire pudiera ordenar lo que dolía admitir ' quizás porque nadie cuestionó a paige ' dijo por fin, con cautela, como si pronunciara un secreto que no le pertenecía. sus ojos recorrieron el espacio, ese vacío extraño que dejaba la ausencia de alguien que ella creía conocer ' nadie preguntó cómo consiguió que un supuesto heredero se fijara en ella ni cómo terminó comprometida con alguien que ni siquiera existe ' ladeó la cabeza, un gesto suave cargado de sombras ' lo digo sin mala intención, pero paige era mi amiga porque no era el tipo de persona de la que todo el mundo hablaba y de golpe apareció con un cuento de hadas en las manos ' había preguntas rondando en su cabeza que no tenían respuesta, que necesitaba para calmar su ansiedad. ' ¿como pudo comprar el anillo de compromiso, hazel? '
‘ yo una vez escuché al viejo earl decir que fue abducido por aliens. ’
"¿y él es la puta clave en todo esto?" irritada, voltea a ver a antigua amistad con mezcla de inquietud y frustración. "este pueblo es un puto chiste."
algo en el tono ajena le enciende una chispa igual en el pecho. siente cómo las palabras se le acumulan detrás de los dientes, buscando salir con la misma furia que lleva días acumulando ' este pueblo es un puto chiste, sí ' lo dice suave, casi como si fuera una verdad que ya aprendió a masticar sin que le raspe. los ojos se le van un momento al horizonte, a ese cielo que siempre parece demasiado limpio para tanta suciedad escondida abajo ' para que haya una pieza clave tiene que haber un plan, un orden, y lo nuestro no es orden, es un juego de supervivencia, uno donde nadie sabe cuántos turnos le quedan ' su mano se cierra alrededor de la manga de su abrigo, como si necesitara tocar algo firme para no perder el hilo de sus propios pensamientos. no quiere admitir que está cansada, que está asustada, que hace semanas duerme con un nudo que no se deshace nunca. ' earl podrá haber escuchado algo, o inventarlo, o recordarlo mal, pero aunque supiera exactamente quién es el buzo ' traga, un gesto pequeño que casi parece un parpadeo más lento. ' ¿de verdad creés que lo van a identificar antes de que nos llegue la hora? ' alza la mirada, veía los mismos ojos que cuando eran jóvenes, el desafío y la violencia presente no era por rescatar una pelota de tenis, era por seguir respirando cuando otros no.
𓂃 ࣪˖ ִֶָ @kenzwill : sabía que el apodo dick era demasiado estúpido para ser verdad.
" en realidad le decían dickie... " muerde labio con fuerza, intenta contener la carcajada antes de volver a mirarle de reojo, termina riendo de todas formas. " sí... es una estupidez. "
la risa le nace primero en el pecho, tibia, necesaria, como si por un segundo pudiera olvidarse del peso que viene apretándole las costillas desde que todo empezó. ' ¿dickie? ' repite, y la carcajada le cae en ondas cortas, una pequeña cascada que no intenta contener ' si llegó a ese extremo, podría haberse apodado directamente little dick, el complejo ya lo tenía y se notaba ' la broma le sirve para respirar, para esconder ese filo de ansiedad que se engancha en cada pensamiento donde aparece paige como un fantasma sin nombre. ' igual... ' suspira, acomodándose un mechón detrás de la oreja, gesto que siempre la delata cuando algo no deja de morderle la nuca. ' no puedo creer que todavía sigamos tirando de este hilo y no termine nunca, cada vez que creemos tocar fondo aparece otro pozo más abajo ' lo mira de reojo, un brillo mínimo, casi triste, que se disfraza de humor. ' pero bueno, al menos nos reímos un poco antes de caer ¿no? '
༘ ⋆。 ˚ ㅤㅤㅤㅤㅤ willy dijo ㅤㅤㅤㅤㅤ ; ㅤㅤㅤㅤㅤ y si la señora whitcombe no tenía herederos, ¿cómo mierda paige y richard celebraron su fiesta de compromiso en la mansión?
' tal vez siempre está en renta para eventos. ' porque claro, ¿cómo podrían meterse a montar una fiesta tan grande sin que nadie se diese cuenta de la situación? ' no hay otra explicación lógica. ' aunque la lógica no parecía entrar en ningún sitio cuando se trataba de una situación así.
la lógica le da un segundo de aire, pero no lo suficiente. algo en su pecho late con ese ritmo inquieto que reconoce demasiado bien, miedo. ' suena lógico, sí, pero justo eso es lo que más me asusta ' murmura, casi como si la idea pudiera romperse si la dice muy fuerte. la mente conecta piezas a una velocidad que le deja un gusto metálico en la lengua. ' ¿y si los mató para montar todo esto? ' pregunta sin disfraz, porque no están para suavizar sospechas, no había tiempo ' la extorsión también es un método ' mira a enzo como quien busca un ancla, aunque no lo admita ' ¿hace cuánto que no vemos a los whitcombe? de verdad verlos, digo ni en el mercado, ni en la plaza '
˚ 。 ⋆ ‘ me niego a creer que paige tuvo algo que ver con esto. ’ @kenzwill.
“no hay muchas opciones…” sopesa, mirada revolotea por un instante antes de volver hacia ella, no hay luz en marrones incluso a pesar de que el sol brilla en el cielo, casi burlándose del pueblo entero. “o tuvo algo que ver, o es estúpida —y no me gusta subestimar a las personas.” no considera a paige como una persona tan naive como para ignorar lo que realmente sucedía a su alrededor, si su prometido realmente no existe, entonces ella tenía que saberlo.
baja la mirada un instante, como si pudiera encontrar una versión más amable del mundo entre las líneas de sus propias manos ' no es que crea que paige sea estúpida, pero ' la frase se deshace apenas sale, una rendija por donde se escapa todo lo que no quiere admitir. ' no me entra en la cabeza, mila, si realmente estaba metida en algo así, ¿por qué desaparecer así de la nada? ¿por qué dejar que todos pensemos lo peor? ' traga, la garganta áspera, como si el aire también estuviera de luto ' y lo del hospital... ' la sombra del recuerdo le cruza por la mirada, una punzada breve ' si el buzo la atacó, si estuvo tan cerca de morir como los demás, ¿cómo calza eso con todo lo que dicen ahora? ' levanta la vista hacia ella, buscando ese pequeño refugio que siempre encuentra en millaray aunque no lo diga ' se entiende que el nombre de pito nunca haya sido atacado, pero paige si lo fue '
✱ ˚。⋆ ask memes: la sangre siempre se seca en completo silencio.
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‘ Sabía que el apodo Dick era demasiado estúpido para ser verdad. ’
‘ Y si la señora Whitcombe no tenía herederos, ¿cómo mierda Paige y Richard celebraron su fiesta de compromiso en la mansión? ’
‘ Me niego a creer que Paige tuvo algo que ver con esto. ’
‘ Si por alguna razón soy el siguiente, quiero que heredes mis cosas. ’
‘ Quédate esta noche. Ya no es seguro estar afuera después del atardecer. ’
‘ ¿Escuchaste que clausuraron el taller mécanico? ’
‘ Oficialmente no quiero volver a asistir a un funeral nunca más en mi vida. ’
‘ ¿Y si la policía atrapa al psicópata del prometido de Paige y por fin todo esto se acaba? ’
‘ Por favor, ayúdame a dejar de pensar. ’
‘ Yo una vez escuché al viejo Earl decir que fue abducido por aliens. ’
‘ Aunque atrapen al Buzo, ¿cómo seguimos con nuestras vidas después de todo esto? ’
‘ Lo que yo quiero saber es cómo alguien tan pequeña como Paige lograba caminar con el traje del Buzo. ’
‘ ¿Crees que hagan una película sobre nosotros? Espero que elijan bien al actor que me interprete. ’
‘ No quiero pasar el resto de mi vida extrañándole. ’
‘ A veces envidio a las víctimas del Buzo. Al menos están descansando ahora. ’
‘ ¿Qué le vas a decir al Buzo cuando lo arresten? ’
‘ Sin ofender, pero hay problemas más grandes que tu vida amorosa. ’
‘ No sé qué pensar con todo esto. ’
‘ ¿Y si las pistas son otra distracción plantada por el Buzo? ’
" sí estamos aquí atrapados por culpa del alcalde de juguete que tiene este maldito pueblo, voy a fumar les guste o no. " está cansada, se siente incómoda y solamente dobla las piernas. " te puedes quedar, es lo más amable que vas a recibir. "
la voz de sienna cae como una moneda vieja sobre el suelo del gimnasio, tintineando con ese cansancio que kenza recordaba demasiado bien, el hastío afilado, la rebeldía por puro reflejo. nada había cambiado, salvo que ahora ya no eran niñas. exhala por la nariz, breve, casi una risa sin querer ' como siempre tú siendo un amor ' murmura, dejando que el veneno sea seda en su lengua. sus pasos la acercan solo lo suficiente para marcar presencia. ' pero al menos abre una ventana, no todos tienen por qué comerse tu humo ' añade, consciente de la ironía que la punza por dentro; sus propios dedos tiemblan por un cigarrillo que no tiene, por la ansiedad encerrada que late en su esternón. sostiene la mirada de sienna apenas un segundo más de lo necesario, un desafío pequeño, casi elegante, antes de apoyarse en la pared.
audífonos ahogan ruido externo, pupilas dilatadas por brillante pantalla de laptop que muslos sostienen en rincón demasiado conocido bajo gradas, reality al que se ha enganchado reproduciéndose en la misma. oculares enrojecidos por mezcla de iluminación directa, falta de sueño, y armado recién consumido, solo se elevan al percibir movimiento en periferia, aunque cansinos no logren enfocar. ‘ ¿dejaron algo en la máquina expendedora? ’
los pasillos le devuelven un eco antiguo, una versión suya que todavía llevaba los puños cerrados y el mundo como una herida. respira hondo, como si el aire del gimnasio pudiera ser distinto al de hace años, y aun así le sabe igual: a polvo, a memoria, a una adolescencia que se quedó incrustada en las costillas. prefiere pensar que ahora es otra; que esa chica feroz ya no necesita defenderse de todo. el murmullo amortiguado de los audífonos, le arrancan de golpe el hilo de pensamientos. ' te sorprendería saber que no ' responde, con una sonrisa que apenas curva un lado de su boca ' no dejaron nada, ni una galleta rota ' la voz le sale más tranquila que la que solía usar en estos pasillos ' pero si pides bonito, podría compartirte lo poco que logré traer antes de que nos encierren acá '
buenas, buenas! aca lista para empezar a molestar con mi nueva hija, debajo del read more les tiró toda la data de esta tonta y dejen un corazón acá o reaccionen discord y les salto encima. 📎: formulario / tablero
nació en un pueblo de córdoba, argentina hace veintitrés años atrás y se mudó a bellemaris a los 12 años si no me equivoco (no quería ir, la obligaron y fue con la peor de las ondas) honestamente es un torbellino de metro sesenta y cinco, siempre fue de las más bajas y tuvo su ligero estirón, pero eso fue todo.
cuando se muda a bellemaris en contra de su voluntad lo hace por dos razones, la primera es porque a su papá lo habían aceptado en una firma de abogados de bellemaris, la segunda es que a su mamá le dieron el diagnóstico de parkinson y preferían irse del pueblito en donde al menos nadie los conociera desde siempre, quisieron elegir el infierno en donde llevar el tratamiento.
durante la época de santa elara tenía una personalidad un tanto chocante, con un acento marcado y deteniendo a cualquiera que le quisiera joder la vida porque ya bastante jodida la tenía. sentía que solo sobrevivía y se dedicaba a jugar al tenis, era su único confort de algo que la mantuviera centrada (jugaba desde pequeña en argentina)
se hizo amiga de paige, le agradaba el ambiente tranquilo que traía, no buscaba destacar, pero tampoco buscaba ser el dolor en el culo de alguien y se llevaron bien durante bastantes años.
tw muerte. en el ultimo año de secundaria paso algo que si bien se había mentalizado, no se lo esperaba tan pronto, su madre fallece de una neumonía. y si antes era explosiva y gritona, cuando eso sucedió se volvió una pesadilla que había saber como apagar. falto dos semanas al colegio porque era lo único que le permitió su papá y cuando regresó, se fue del club de tenis, y se peleó con mucha gente porque no la entendían en su dolor, incluido paige.
ahora trabaja de bartender en el garfio del corsario, les juro que es más chill, recibió terapia y todo.
headcanons extras:
- pueden usar el kenza, kenz, kenzie, willy, will, wy, la dude tiene dos nombres y los usa por igual, aunque casi siempre se presenta con los gringos como willy
- se fue a argentina a estudiar biotecnología, pero la estaba pasando horrible y estaba sola, realmente no soporto ni medio año y ya para septiembre del 2022 había regresado a bellemaris
- como mencione antes, se metió a terapia por no saber procesar el duelo y ahora es una persona un poco más alegre. siempre fue simpatica y carismatica, no lo tengan en duda, no era una persona poco sociable, todo lo contrario, solo que odiaba bellemaris.
conexiones:
es una persona que se presta para todo, le gusta ser sociable y hablar con mucha gente, pero también es de paciencia corta y brazos largos, no se va a molestar en discutir si puede darle un putazo a otra persona y ya. también se presta para amoríos, sus parejas de secundaria o incluso con alguien que hubiera estado hace relativamente poco. no es una persona posesiva, así que puede haber tenido alguna relación que terminó porque se malinterpreto su forma de ser por desinteres. y bueno si a alguien se le ocurre otra cosa, yo lo acepto, besitos nos vemos en discord.
En el anuario podrás encontrar a KENZA WYLEEN MAIDANA, dicen que sus compañeros solían confundirla con NAJWA KHLIWA, durante su último año fue votado/a como THE IMPETUOUS. Ahora regresa a Bellemaris con una vida completamente nueva, pero no debe olvidar que los secretos no duran enterrados en la arena por mucho tiempo. ¿Estás lista para pagar?
¡Nani, te damos una cálida bienvenida a Bellemarishq! Las olas y la brisa marina te reciben con los brazos abiertos. No olvides empacar tu traje de baño, porque desde este momento cuentas con cuarenta y ocho horas (48) para dejar la cuenta de tu personaje en nuestro puerto. Si la marea se retrasa, no dudes en acercarte a la administración para pedir un poco más de tiempo.
primer apartado: fuera de personaje.
seudónimo: nani
pronombres: cualquiera
zona horaria: gmt -3
triggers: bestialidad, non-con, violencia policial y racismo.
segundo apartado: información básica.
nombre completo: kenza wyleen maidana
rostro utilizado: najwa khliwa
skeleton elegido: cupo libre
era conocida en la preparatoria por ser the impetuous. su vínculo con el accidente fue amenazar a paige. es conocida en bellemaris por su temperamento corto, pero su buen servicio.
fecha de nacimiento: 4 de enero del 2002
ocupación actual: bartender en El Garfio del Corsario
tercer apartado: información psíquica.
es un filo sin pulir, una criatura de respuestas veloces, emociones que se encienden, y una obstinación que no conoce tregua. habita el mundo como si cada respiración fuera un recordatorio de que nada permanece en calma demasiado tiempo. en su interior conviven dos mares: uno oscuro, que ruge con la memoria de pérdidas que nunca aprendió a nombrar; y uno luminoso, que arde en pequeños destellos de lealtad, de afecto abrupto, de una capacidad de amar que ella misma teme por lo que puede llegar a destruir. no medita antes de sentir; no analiza antes de arder. a veces quisiera ser más suave, otras, agradece la dureza que la mantiene en pie.
cuarto apartado: información biográfica.
tw: muerte por enfermedad
i. traída a la vida en tierra de campeones y de luchas sin resolver, donde las tardes olían a tierra tibia y los veranos parecían interminables. Su infancia se desarrolló entre el orgullo silencioso de un padre abogado, extranjero, meticuloso, siempre impecable, y la ternura cotidiana de una madre maestra, mujer de manos firmes y voz suave. kenza creció en esa intersección, hija de dos mundos que jamás lograron mezclarse del todo. era tranquila hasta que algo se encendía dentro de ella, un mecanismo oculto que detonaba gritos y llantos que solo su madre sabía apagar. su padre observaba aquellas tormentas con desconcierto, como si su hija hablara un idioma que él nunca aprendería. y sin embargo fue una niña sorprendentemente disciplinada para los deportes. en la cancha se sentía dueña del ritmo, de los límites, del golpe preciso. allí, en medio del polvo rojo cordobés, aprendió que en su cuerpo había una furia que podía transformarse en destreza.
ii. la adolescencia irrumpió con dos descubrimientos simultáneos: que el mundo era más grande de lo que imaginaba, y que su madre empezaba a perderse dentro de sí. el temblor en las manos de su madre dejó de ser un detalle, y la palabra parkinson se instaló en la casa como un huésped que jamás se iba, la menor no lo comprendía, todavía creía que las enfermedades eran cosas que les pasaban a los desconocidos de las telenovelas. los días se volvieron cautelosos, regulados por medicinas, esperas y silencios. cuando la enfermedad avanzó, patriarca aceptó un puesto en una firma de abogados de bellemaris, convencido de que un pueblo costero sería un lugar tranquilo donde atravesar lo inevitable. kenza protestó, pataleó, lloró, fue una guerra inútil, pero emigraron igual.
iii. dejó atrás la cancha de tenis, la escuela donde sabía quién era, los veranos con olor a durazno y tierra caliente. llegó a bellemaris como quien toca un suelo que no le pertenece y el cambio la volvió indócil. su español se mezclaba con un inglés áspero; su rabia, con la vergüenza de no entender del todo las palabras que la rodeaban. en los pasillos de la preparatoria, era un torbellino contenido por obligación: silenciosa cuando no comprendía, explosiva cuando sí. fue en esos primeros meses donde empezó a tejer una identidad salvaje, casi defensiva. no se adaptó; sobrevivió. ella se veía como una cuerda sobre el borde del tajo. su madre empeoraba en silencio, y esa sombra la acompañaba en cada clase, cada entrenamiento, cada nueva amistad que no sabía si le duraría. y sin embargo, entre todas las turbulencias, encontró un refugio breve en paige.
iv. (tw: muerte por enfermedad.) la muerte llegó por su madre como un silencio que nadie pudo anticipar, aun sabiendo que venía. bellemaris se volvió un escenario hostil, la casa, demasiado grande, la escuela, demasiado brillante, los amigos, demasiado vivos. y ella se hundió en un dolor que no supo expresar. se ausentó del colegio dos semanas y cuando regresó, era irreconocible, había dejado de dormir y solo se presentó a las prácticas de tenis para informar que ya no practicaría más. dejó de creer que el mundo tenía sentido. su relación con paige se quebró en ese período, no por un solo gesto, sino por mil pequeños cortes: respuestas cortantes, distancias inexplicables, acusaciones impulsivas que nacían del miedo más que de la ira. empujó a quienes la querían lejos, como si quisiera evitar que vieran cómo se derrumbaba. su padre no sabía ayudarla: el duelo lo volvió más severo, más distante, más rígido. en su último año, cuando todos empezaban a planificar universidades y futuros, kenza solo podía pensar en sobrevivir a la mañana siguiente.
v. se fue a la universidad porque se suponía que debía hacerlo, porque así funcionaba la vida de alguien criada entre expectativas, pero la vida afuera de bellemaris no tardó en devorarla. las clases no la atrapaban; las noches se volvían demasiado largas, el mundo se sentía hueco, argentina no tenía sentido, no vibraba de la misma forma que antes. volvió a territorio costero después de abandonar la carrera, con la excusa de ahorrar, de reordenarse, aunque en realidad volvía a un territorio que la había herido pero que era lo único que conocía. cayó casi por accidente en el infame bar, pero allí encontró una rutina que no pedía explicaciones. los clientes la respetaban; los turistas la temían un poco; los marineros la apreciaban.
quinto apartado: verano 2021.
aquella noche, la realidad tenía bordes de algodón. ella no fue a celebrar una graduación, fue a celebrar un final, un corte definitivo. había consumido lo suficiente para que bellemaris dejara de doler, para que las caras de siempre se volvieran manchas borrosas e inofensivas en un cuadro que estaba a punto de tirar a la basura. bajo los efectos químicos, la rabia que solía carcomerla se había transformado en una apatía dulce, casi brillante. se movía entre la gente sintiéndose ingrávida, ajena a su propio cuerpo, con una sonrisa torcida que no era de alegría, sino de despedida. su único pensamiento recurrente, flotando en un bucle mental, era: mañana no existo para ninguno de ustedes.
vio a radley. lo recuerda nítido entre la bruma, como una figura estática en un mundo que giraba demasiado rápido. él parecía un error de continuidad en una película perfecta, y por un segundo, ella sintió una extraña empatía, una conexión silenciosa entre los dos únicos que no encajaban en la foto. pero su mente estaba ocupada en otra cosa; en la ironía de ver a paige reír, el resentimiento acumulado y la desinhibición chocaron de frente, sus pasos retumbaban en aquella sala. no fue una discusión privada; fue un espectáculo. kenza recuerda su propia voz, demasiado alta, cortando la música y las risas ajenas, convirtiéndose en el centro de atención. recuerda la copa en su mano señalándola y las palabras saliendo como vómito negro. en ese estado alterado, el deseo de que todo se derrumbara no se sentía como odio, sino como una justicia poética, un pensamiento fugaz que el alcohol hacía parecer inofensivo.
cuando el humo empezó a mezclarse con el olor a mar y tabaco, no se asustó al principio. le pareció parte del viaje, una alucinación coherente con su deseo de borrarlo todo. pero el primer grito rompió el hechizo. el calor dejó de ser una metáfora. el instinto de atleta, dormido bajo el duelo y las sustancias, se despertó de golpe ante el peligro físico. corrió no por miedo, sino por pura inercia, saltando obstáculos con una claridad repentina y brutal. al mirar atrás desde la seguridad de la arena, con los pulmones ardiendo y la visión todavía distorsionada, la culpa la golpeó más fuerte que la resaca inminente. lo había deseado con demasiada fuerza. ver las llamas lamiendo el cielo nocturno se sintió como si el universo le hubiera tomado la palabra, materializando su rabia en fuego real. aceptó el pacto de silencio no por lealtad a ese grupo de desconocidos, sino porque estaba aterrorizada de su propia capacidad para atraer la desgracia. calló, porque confesar que deseaste el incendio parecía tan culpable como haberlo provocado.
aprendí a esperar y que nadie venga por mi, a no escuchar disculpas y llorar las distancias ─ extracto de la última nota del celular de zuralie.
la arena era de un gris pálido bajo la luna, fría y traicionera. cada grano parecía conspirar contra ella, colándose en el calzado que había elegido por vanidad sobre la funcionalidad, un recordatorio agudo de que había ignorado necesidades medicas, cada paso traía aquel punto de dolor punzante, un latido sordo de que debía detenerse y descansar. pero solo ajustó su cárdigan, la lana suave un pobre consuelo contra la humedad que se adhería a su piel, una humedad que olía a sal y a finalidad. el frío de la noche era nada comparado con el hielo que se había instalado en su pecho desde la pelea con natalie; las voz de su amiga resonaba en su cabeza con una claridad brutal y su consciencia la martillaba recordándole que era, quien era. inconsciente, egoísta, siempre en tu propio mundo. una grieta más en el cristal de su mundo de ensueño, y ahora estaba allí, en el lugar exacto donde el mundo se borraba porque nadie buscaba recordar la existencia de santa delia, existía en su soledad y en su brutalidad.
vibración sobre la arena le hizo levantar la vista. no como un fantasma esta vez, no como una sombra en la periferia de su miedo, sino como una realidad sólida y pesada. estaba allí, recortado contra el brillo pálido del oleaje, el equipo pesado goteando, el gancho en su mano no como una herramienta, sino como una extensión de su voluntad. el aire abandonó sus pulmones, todo el desdén que había perfeccionado, toda esa superioridad moral con la que soldaba sus grietas, se evaporó. la seda amortiguada de su ser, esa suavidad que usaba como armadura, era inútil, el frío de la arena se extendía a sus pies y a cada parte de su ser, estaba congelada. la tempestad interna que siempre había anhelado, la pasión que confundía con la dopamina, se convirtió en un horror blanco y paralizante.
su mente, ese archivo de momentos dorados y finales trágicos reelaborados, luchó por encontrar una narrativa para esto ¿era esta la epopeya que anhelaba? ¿morir en una playa fría, con la pierna palpitando por su propia terquedad, dos días después de destrozar su única amistad verdadera? allí pudo dar su primer paso hacia atrás, no podía ser su final, no lo podía permitir ' ¿vas a atacar a la misma persona dos veces así? ' escupe, su voz tembló, pero la cargó con esa superioridad moral que tanto le habían criticado durante su vida. intentó una sonrisa, un gesto que se sintió como vidrio roto en su rostro. su sueño de construir su propia marca, de redefinir su existencia a través de la belleza, ahora era un capricho infantil frente al brillo opaco del metal que sostenía el asesino ' ¿realmente crees que puedes dejar a mickey enchufado a una máquina y venir a por mí como si estuvieras... tachando una lista? ' el buzo dio un paso pesado, el respirador emitiendo ese jadeo rítmico, mecánico. ese sonido, propio tobillo tembló cuando intentó pasar su peso y volver a retroceder.
cerró sus ojos por un instante, aspirando el dolor y en su mente apareció su abuela, en que la amaba como nada en el mundo y esperaba que ese cariño fuera suficiente para que no sufra si algo sucedía. no había belleza en santa delia. solo el olor a pescado podrido, el crujir del equipo del buzo que cada vez se acercaba más y la fatiga insoportable en su pierna, que ahora se negaba a sostenerla. su cerebro, que había construido escenarios imposibles toda su vida, se estaba quedando sin ideas de como ganar tiempo, a donde huir cuando desconocía el terreno. el terror era tan absoluto que la dejó vacía, una cáscara pulida por la marea. los borradores de su vida, todos ellos, fueron arrastrados por la marea entrante, y por primera vez, zuralie, quien se creía una mariposa en un mundo de pragmatismo, se enfrentó a algo brutalmente real: el silencio ' no es tachando una lista al azar, es porqué no sé callar ' pronuncia suavemente, su mirada se amplió y recordó, luego de los primeros ataques fueron las investigaciones de madrugada con mickey, cuadernos con anotaciones de detalles que a plena vista parecían pensamientos sueltos. una pequeña carcajada escapa de sus labios, cruel, amarga ' ¡¿te crees intocable?¿crees que todos somos más estúpidos que tu?! ' voz comienza a elevarse, era cierto, zuralie hablaba demasiado, preguntaba demasiado.
la velocidad ajena había aumentado, una sombra deslizándose sobre la arena mojada. mientras que ella intentó girar, correr, escapar. el mundo se construía sobre algodones, pero el suelo de santa delia era traicionero. su pierna derecha cedió. la cicatriz tiró de la piel, un calambre brutal desde el tobillo hasta la rodilla, y el equilibrio desapareció. el terror la golpeó por un segundo: su cuerpo la había traicionado. cayó de golpe sobre la arena húmeda. ' ¡se van a dar cuenta de tus patéticas razones para todo esto!¡van a saber...! ' pensamiento fue detenido por un tirón, no lo oyó, ni lo vio, no sabía si por las lagrimas que caían por su rostro que nunca sintió cuando comenzaron a caer porque no quería darse por vencida solo allí. pero sintió cuando tiró de su pierna derecha, un gritó de queja escapó sus labios, la estaba arrastrando hacia el oleaje, como si intentara devolverla al mar, pero antes de siquiera llegar la sacudió, volteándola sobre su espalda. la máscara de buceo estaba a centímetros, un vacío negro reflejando la luna pálida. no había nada humano allí y sin embargo le sentía sonreír. zuralie inhaló, llenando sus pulmones con el aire salado y podrido, reuniendo toda su furia, todo su desdén, toda su vida. abrió la boca para lanzar el grito más grande de su existencia, un grito para su abuela, para rumi, para natalie, para mickey, un grito para demostrar que aun estaba viva y queriendo escapar, quizás rumi la escucharía, o natalia, esperaba que alguien le escuchara.
cuando abrió la boca, no hubo sonido.
solo un frío agudo y húmedo en su garganta, seguido de un calor que brotó sobre su pecho. el dolor fue reemplazado por... silencio. la seda del cárdigan se teñía de rojo oscuro. sus ojos seguían abiertos, mirando la máscara que ya se alejaba. la epopeya que había escrito en su cabeza tenía un final trágico, era ella sangrando sobre la arena gris de santa delia.
eco de voz atraviesa como reflejo que no esperaba, punzada que despierta algo dormido bajo piel. no la ve de inmediato, pupilas cansadas requieren de segundos adicionales para ajustarse a penumbra que rodea, y aunque reconoce silueta al acercarse, aferrarse a idea de que era simple coincidencia sabía más dulce que pretender no haberlo hecho en absoluto, porque cuerpo recuerda antes que mente. al girarse, segundos se alargan, se acortan y se doblan, espesos, como si aire tuviera miedo de romper momento. verla ahí, tan de pie, tan real, hace que caja torácica se llene de ruido y vacío a la vez. ‘ sí. ’ responde bajo, monosílabo que apenas se quiebra, aunque intenta disimularlo con exhalación que no suelta del todo, con ese tono calmo que usa cuando intenta esconder temblor. ella se acerca, y aunque cada fibra suplique por mimicar, obliga a músculos inferiores a clavarse en sitio. tonalidades pardas clavadas en semblante que adora pero aún duele, juego de manos la lleva a sostener todo con única extremidad, accionar lento al extender bolsa de frituras. no es tregua, no aún, músculo rey sigue magullado cual durazno que ha caído de rama demasiado alta, más es incapaz de pretender alrededor de un tercio de alma. enfoque desciende, finge interés en punto nimio entre par, en cualquier cosa que no sea esa mirada que amenaza con hacerla retroceder. silencio suspendido, algo que no se atreve a nacer del todo, mezcla de culpa, cariño, miedo. respira hondo, gesto mecánico, como si con eso pudiera ordenar lo que no cabe. ‘ sólo responde sí o no —— ¿tú estás bien? ’
la respiración se recogió en su propio pecho, tenue como una criatura asustada; tomó la bolsa que natalia le extendía con una delicadeza que no merecía, que no sabía cómo sostener sin sentir que le temblaban los huesos. ' gracias ' escapó primero, pequeño, frágil, casi indecoroso ante el peso del momento, pero era lo único que podía pronunciar sin que la voz se le rompiera en las manos. ' gracias ' repitió, más suave, como si la palabra fuese un hilo que evitara que el silencio, ese verdugo antiguo entre ambas, volviera a reinar. porque el mar podía rugir, la arena podía crujir, la noche podía expandirse hasta devorarlo todo, pero nada competía con el abismo que se abría cuando natalia estaba herida por su culpa y lo estaba. zuralie lo veía, lo sentía como un eco que no era suyo y aun así la atravesaba. la pregunta cayó entre ellas con la sutileza de una herida abierta. los ojos de zura se humedecieron, traicioneros; un brillo salino que quiso esconder inclinando el rostro hacia un costado, como si pudiera fundirse con el horizonte marino. negó con la cabeza, gesto leve, casi imperceptible, pero definitivo ' no tienes idea ' su voz tembló, y al hacerlo arrastró un pedazo de su alma ' no tienes idea de lo mucho que lo siento ' tragó aire, uno torpe, uno que dolía bajar. ' no quise lastimarte ' continuó, palabras que parecían desarmarse apenas nacían ' y hacerlo es algo imperdonable ' sus dedos se cerraron sobre la bolsa de frituras como quien se aferra a un ancla, aunque sabía que ninguna la salvaría de sí misma en ese instante. el pensamiento de rumi cruzó su mente como un destello: esa amiga que la había sostenido sin preguntarle por qué, quizá porque compartían heridas similares, heridas que zuralie nunca quiso replicar en natalia.