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@khajeed-blog
skylermxller:
Después de haber salido con sus amigas a tomar, en algún momento se alejó de ellas y termino caminando por el palacio, balanceándose suavemente de un lado a otro, con una botella de vodka en las manos y una sonrisa tonta en los labios, cuando se percató de la presencia de la escolta, que se miraba algo dormido ante sus ojos. “Descuida, yo no soy una princesa, solo soy una ciudadana algo ebria” hablo divertida mientras se detenía a su lado, mirando la vista frente a ella. “¿Quieres?” le tendió la botella sin pena alguna.
La declaración de la muchacha hizo que sus orbes se abrieran de par en para, principalmente porque las personas de su categoría tenían prohibido el acceso al interior de las paredes del palacio. “No, muchas gracias” Alegó en un tono firme y audible, para que sus palabras no tuvieran una rienda suelta a las malas interpretaciones. “Debo pedirle que se retire, señorita” Acortó el espacio entre ambas figuras en el momento en el que decidió dar un paso hacia adelante, una sonrisa cordial extendiéndose a lo largo de sus fauces. “No tiene permitido el acceso, ¿lo sabe?”.
ivanakv:
Aquel insomnio la animó a cambiar sus pijamas por una ropa para hacer ejercicio. Quizá era una idea descabellada ya que la temperatura descendía durante la noche, pero aquello no la detuvo. Calzó sus zapatillas deportivas, se puso un hoodie. No pensó si quiera en las consecuencias de salir sola cuando las calles estaban casi desiertas, pero rara vez pensaba Ivana en las consecuencias. Abandonó el interior del palacio y comenzó a hacer una serie de estiramientos para evitar lastimarse cuando se sobresaltó ante la voz masculina. El manotazo que soltó por impulso alcanzó a rozar el rostro ajeno llevando sus manos a la boca con rapidez ante su acción. “Oh santo cielo, lo siento” se disculpó apurada. “No le he visto…”
Se había visto involucrado en un servicio de emergencia que lo había obligado a salir de sus facultades como escolta real de Egipto para pasar a regirse por las legislaturas del grupo defensor de los daneses. Ejercer en las calles de un lugar donde no conocía y a altas horas de la noche no era algo que en realidad lo entusiasmara, factor que se notó cuando su espacio personal fue invadido por la extensión corporal eslovena. “Uhm---” Tras haber aclarado su garganta, y nuevamente, erguido su pecho echando sus hombros para atrás lo más posible, asintió. “No pasa nada, princesa” Alegó pues sus orbes aún recordaban las facciones ajenas, las cuales había estudiado como parte de la preparación para su servicio durante el viaje protocolar a la nación escandinava.
alenaickova:
Vagaba sin cesar por los pasillos del palacio danés ¿qué espera encontrar? Un todo y a su misma vez un nada, era el simple sentimiento de monotonía que envolvía su anatomía. Se había encontrado con diversos empleados del lugar, ninguno se tomo el atrevimiento de establecer una conversación, se podía deber al afán que poseían de cumplir sus deberes. Por ello, cuando escucho aquella voz masculina, se detuvo, observándolo “Buenas noches” dijo de vueltas, esbozando una sonrisa “¿Qué?” alzo ambas cejas con diversión “¿Tener sueño? Oh, no creo que haya sido poco profesional” la verdad es que todos los temas de etiqueta, modales y demás los dejaba atrás usualmente “mas bien, es una señal, creo que tu cuerpo de exige descansar”
Su trabajo era algo que las personas con un estatus superior al propio, muy a menudo, no entendían. Pues los mismos creían que podían retirarse de su puesto de trabajo sin más, como si el hecho de respetar horarios o seguir protocolos brillara por su ausencia. “Que mi cuerpo lo demande no quiere decir que deba recibirlo, al menos no en este momento, princesa” Aún faltaba un cuarto de su jornada para ser cumplida, lo que revitalizaba todas las fuerzas existentes en su cuerpo para no caer en los tentadores brazos de Morfeo. “Pero ya lo haré, así que descuide” Alegó, sus comisuras alzándose emanando cordialidad pura. “Todo tiene su debido tiempo, ahora me toca velar por la seguridad de todo quien vive bajo este techo”.
altstathakis:
Sus ojos viajaron del termo al chico que la saludaba, para volver nuevamente al café. Una sonrisa decoró sus facciones, pues la escena le causaba gracia y un poco de ternura “Nadie se enterará” respondió, intentando ignorar el color que aparecía en las mejillas contrarias “Buenas noches a ti también” agregó, sentándose delante del escolta, sin saber qué decir. Normalmente, cuando se cruzaba con uno en Grecia, se limitaba a saludar e irse, y a veces, cuando tenía un poco más de tiempo, decía algo sobre el trabajo que realizaban antes de marcharse. Se quedó observándolo unos segundos antes de volver a hablar “No es que quiera entrometerme pero, ¿Hace cuánto no duermes? No creo que sea sano andar por la vida somnoliento”
Se suponía que toda persona se volvía más torpe y distraída cuando las horas de sueño faltaban, pero en el organismo del muchacho sucedía algo completamente diferente: sus reflejos se hacían cada vez más ágiles y sus oídos más filosos, algo extraño a los estándares de la normalidad del sueño. “No lo sé, princesa” Le servía de consuelo no ver demasiado el reloj, pues el paso del tiempo se le hacía cada vez más cruel, lento y tedioso, cosa que hacía más fuerte el temor a no llegar a finalizar su ronda. “Pero supongo que las horas suficientes como para comenzar a desear mi cama más de lo que debería” Alegó ejerciendo presión a lo largo de sus fauces, creando una expresión de desconsuelo y pesar, sentimientos que iban de la mano con el sueño.
kilianb-th:
Regresaba de una larga caminata nocturna, durante su caminar perdió la noción del tiempo que cuando menos pensó el reloj estaba más cerca de la madrugada que de la misma noche. Observó la tranquilidad que emanaba el palacio, todo el mundo dormía así que por instinto volvió sus pasos más cuidadosos. Era más que obvio que los escoltas reales se encontraran por ahí, había quienes tenían turnos nocturnos sin embargo, no esperó la voz contraria. Aquello provocó un sobresalto en el girándose para poder distinguir la figura masculina. “Dios me ha asustado” murmuró suspirando de alivio. “¿qué ha sido poco profesional? ¿El susto que me ha sacado?”
La expresión utilizada a la hora de escribir su sorpresa supo robarle una curvatura significativa en sus comisuras, pues aunque no creyera en lo que se podía referir a una religión convencional, el uso tan ligero de la figura celestial le hacía gracia. “No soy Dios, pero estoy bastante cerca” Alegó con un tono bromista, descontracturado. No podía culpar ni hacer algún comentario indebido sobre lo asustado que estaba su interlocutor, pues en efecto, sabía que a veces su tono de voz solía ser lo suficientemente elevado como para ponerle los pelos de punta a cualquier persona. “El que casi me quedé dormido” Vociferó para la tranquilidad impropia.
¡Hora de jugar!
¡Hola, criaturitas! Zoie los bendice con su presencia una vez más para comentarles que ante la ausencia de mensajes o chismes en el buzón, he decidido organizar un juego para conocer un poco más de lo que ocurre en sus mentecillas perversas. Si prometen que serán cien por ciento sinceros y jugarán sin hacer trampas, pueden participar de la siguiente manera:
A todos los que den reblog a esta publicación, deberán enviarles NOMBRES + JUEGO 1 + NÚMERO CORRESPONDIENTE o JUEGO 2 para que cumpla con lo que se especifica más abajo:
JUEGO 1 — A quién preferiría para…
Tener como mejor amigx / Tener como pareja / Olvidar su existencia.
Prohibirle la entrada a mi país / Vivir juntos / Ver una vez al año.
Tener como súbdito / Ser su súbdito / Reinar juntos.
Tener como hermanx / Tener como cuñadx / No tener en mi vida.
Tenerlx en mi vida para siempre / No volver a verlx jamás / Olvidar que alguna vez lx conocí.
Embriagarnos juntos / Tener una cita / Rechazar su compañía.
JUEGO 2 — Qué haría…
Si recibiera una llamada suya a mitad de la noche.
La rechazaría / La recibiría / La recibiría sólo para insultarlx / Lx ignoraría.
Si estuviera ebrix.
Lx buscaría para quitarme las ganas de golpearlo / Lx buscaría para embriagarnos juntxs / Lx buscaría para quitarme las ganas de besarlx / Le dejaría un correo de voz o le enviaría mensajes de texto confesando lo que siento / No recordaría su existencia en ese estado.
Si nuestra vida peligrara.
Intentaría salvarnos a ambxs / Sólo me preocuparía salvarme a mí mismx / Sólo me preocuparía salvarlx a él/ella / Intentaría que él/ella no se salve.
Si nos quedáramos encerrados.
Me pesaría cada segundo que pasáramos juntos / Disfrutaría de cada segundo en su compañía / Intentaría ignorar su presencia en todo el rato / Me daría igual su presencia.
Si me confesara su amor, interés o atracción.
Lx rechazaría de la mejor manera posible / Lx rechazaría sin preocuparme por sus sentimientos / Le confesaría que es algo mutuo / No sabría cómo responder / Le propondría que fingiéramos que nunca sucedió.
Si me confesara que le desagrado, me odia o no me soporta.
Me sentiría afectadx / Intentaría hacer que cambie de opinión / Le confesaría que es algo mutuo / Me sentiría satisfechx / Me daría igual.
Si tuviese que elegir lo que más me gusta de él/ella.
Sus ojos / Su cabello / Su nariz / Su boca / Su cuerpo / Su personalidad / Su manera de pensar o sus ideologías / No podría elegir algo en particular, todo me gusta / No tiene nada que me guste.
Si quisiera lograr que nuestros países tengan una buena relación.
Me acercaría con intenciones de una amistad / Buscaría la forma de arreglar un matrimonio entre nuestros países / Intentaría atraerlx con intereses políticos / No me atrevería o no querría ser quien inicie una relación, esperaría a que me busque.
Si me besara.
Le correspondería / Me separaría / Me separaría pero lx abrazaría / Lx golpearía / No reaccionaría por la sorpresa / Me mostraría indiferente / Entraría en pánico y terminaría por huir.
Si tuviera que explicar cómo me siento respecto a él/ella.
Estoy fascinadx con él/ella / Me gusta mucho / Me agrada / Podría decirse que me agrada / No me cae bien, pero tampoco me cae mal / Todavía no tengo una opinión formada / No me agrada / Me cae pésimo / Desearía jamás haberlo conocido.
zakariakhaleel:
Después de un día de hablar en nada más que el idioma universal, el egipcio siempre iba a apreciar la familiaridad del árabe en su lengua, en las pronunciaciones que se le antojaban fáciles y cadenciosas, el escucharlo era todo un regalo. —Lo sé, pero…— a fin de cuentas, sabía cómo funcionaba el sistema militar, pero eso no evitaba que el encontrarse en el país europeo se le antojara más seguro que estar en su propio país. —Tu trabajo es mantenerme vivo y funcional, y pues aquí sigo, vivo y semi-funcional, no creo que tengas que preocuparte más por eso,— pero de igual forma lo entendía, y admiraba la convicción con que el escolta se entregaba a su trabajo. —Eres bueno en lo que haces, Kahir. No tengo ninguna queja, o bueno… Sólo una,— hizo una pausa, tomándose su tiempo para procurarle una calada a su cigarrillo antes de continuar: —Que deberías de dormir más,— el aire de broma se coló en sus palabras, antes de que asintiera ante las palabras ajenas, a sabiendas de que pasadas ciertas horas, la cafeína era tan inútil como podría serlo un cigarrillo. —Entiendo. ¿Quieres ir por algo de comer a la cocina? Al menos podrás entretenerte en algo en lugar de estar parado aquí,— y, de todas formas, suponía que tenía que ir con él, quisiera o no.
En su trabajo no habían peros y tampoco excepciones, y si las habían eran contadas, por lo que su rutina debía ser tal cual lo estipulado y si decidía salirse de ella sería muy probable que lo penalizaran o incluso lo despojaran de su título como escolta real. “No existen peros en mi trabajo, príncipe Zakaria” Masculló en respuesta a la primera acotación del muchacho de sangre azul. “Debo acatar órdenes con la boca cerrada, y eso es lo que haré” Asintió con su cabeza una vez, indicando que ese tópico para él había terminado allí. “¿Semi-funcional? ¿Ha vuelto a correr con objetos punzantes?” Alegó esta vez con un tono más descontracturado, afable, no como la cabeza de los Escoltas Reales de Egipto. “Duermo mis ocho horas correspondientes y tengo dos horas más libres para seguir haciéndolo si así deseo, solo que he tratado de conocer la ciudad estas últimas semanas, quizá esa sea la razón de mi falta de energía” No se había privado del sueño porque sabía que debía estar lo más enérgico posible para poder llevar a cabo su trabajo, pero lo cierto era que sus fuerzas no continuaban tan bastas luego de su recorrido diario por el centro de la ciudad danesa. “Lo quiera o no, debo acompañarlo a por algo de comer, así que, pase usted” Un ademán del cual desbordaba la cordialidad fue hecho con su diestra, indicándole que pasara él primero pues el protocolo así lo indicaba.
zakariakhaleel:
Los motivos por los que el príncipe de Egipto se encontraba despierto a esas horas eran variados, la mayoría de los cuales no podría discutir con cualquiera, considerando que se trataban de asuntos de estado, charlas en el teléfono con personas en las que confiaba y que se encontraban en su país. No era una hora para estar haciendo llamadas, ni mucho menos, pero era el único momento en que verdaderamente podía tener privacidad, y era igual al otro lado de la línea. Un suspiro pesado dejó los labios del moreno, antes de llevarse a éstos el cigarrillo que sostenía entre sus dedos, procurándole una calada apenas colgó. Era demasiado tarde, y lo sabía, pero el mantenerse despierto lo había hecho crear apetito y estaba seguro que no podría dormir si no saciaba el hambre. Salió de su habitación, apenas avanzando un par de pasos cuando se percató de la conocida silueta masculina, un gesto de diestra desechando la disculpa expresada por el otro. —No tienes por qué disculparte. Siempre he visto innecesario estas rondas nocturnas,— admitió con un asentimiento, dando una calada más al tabaco. —En realidad creo que deberías ir a dormir. ¿El café no está ayudando?—
Sabía que era algo externo a él que el monarca le hiciera vista gorda a aquello, pero nunca estaba demás disculparse por los actos impropios que llevaba a cabo gracias a los tentadores brazos de Morfeo. Su mano libre fue rápidamente a su pecho, intentando aplastar arrugas inexistentes que su paranoia había creado, acto en el cual se veía la obsesiva necesidad que tenía el trigueño de verse lo más perfecto posible frente a sus superiores, aunque por dentro estuviera flaqueándose. “Las rondas nocturnas son las más importantes, príncipe Zakaria” Soltó sin más, poniendo ambos brazos a los lados de su cuerpo. “Si alguien tiene planteado hacer algún tipo de atentado a alguna casa es muy probable que lo hagan a la noche, pues se cree que son las horas más vulnerables e inactivas” Lo cual era cierto, hasta un punto, porque la mayoría de los que trabajaban en los turnos nocturnos gastaban su energía haciendo recorridos innecesarios y siguiendo protocolos ridículos. “Para nada, ya comienzo a pasarlo como mero sahlab” Admitió sin más, encogiéndose de hombros. “No puedo hacerlo aunque quiera, debo estar aquí hasta las seis y media, a esa hora me relevan”.
sciel:
Su mirada color oliva inspeccionó al castaño, con millones de preguntas que se iban formulando pero llegando a la conclusión de que era una figura pública, alguien que varios conocían. Jamás terminó de acostumbrarse, nunca llegó a sentirse cómoda con estar en el ojo público y menos que su título le diera una falta impresión de su persona. Se podía notar algo de frustración aunque se encontraba tranquila porque de alguna manera estaba a salvo, no de la manera en que le gustase pero no podía exigir mucho. “Sólo quería conocer la ciudad.” Palabras apresuradas escaparon de su boca, con nervios fácil de percibir pero sólo le basto un suspiro para encontrar su eje. No le gustaba ser interrogada, mucho menos ser tratada como una niña aún así mantuvo su compostura, él sólo hacía su deber incluso cuando no trabajaba para ella. “Uhm, no, ellos no saben.” Admitió. Mentir traería problemas y aceptaría que a fin de cuentas todo fue su culpa. “Creía que me las podía arreglar sola.” Sus expectativas no salieron como quería, un sujeto la estuvo persiguiendo por varios minutos y parecía ser una amenaza, tal vez con sus guardias la situación hubiera sido diferente pero ahora se encontraba perdida.
Le fue suficiente cierto temblor audible en el tono de voz de la futura monarca francesa para poder darse cuenta de que aquella hazaña que estaba llevando a cabo estaba fuera del conocimiento de todo empleado que velaba por la seguridad de la fémina. “Eso no está prohibido, pero lo que sí está es que salga sin uno de sus escoltas, como mínimo” Recorrer de aquí para allá con cuatro escoltas podía ser tedioso, lo entendía, pero no había una razón aparente para no salir con uno, por su propia seguridad. “Pero no pudo, ¿o si?” Pregunta abierta en vano, pues sabía su respuesta, había tenido que acudir a un desconocido para sentirse (de alguna extraña manera) más segura, lo que era un rotundo no. “¿Me permite escoltarla de nuevo al palacio, princesa Ciel?”.
Ser un escolta real significaba velar por la seguridad de su sus superiores incluso en las más frías de las madrugadas, por lo que tener un sueño reparador de belleza y todas esas estupideces dichas por personas con tiempo de ocio no eran algo hacedero. Una de sus manos sostenía un termo repletado de café mientras el otro se encargaba de tallar sus ojos, mas se detuvo en cuanto escuchó unos pasos venir hacia él, hecho que lo obligó a recobrar su postura. “Buenas noches” Asintió con su cabeza en forma de saludo, mas en sus mejillas se notaba un tinte color carmesí. “Lo siento... eso fue muy poco profesional” Alegó, refiriéndose al hecho de que estaba muy próximo a quedarse dormido.
sciel:
Había decidido salir a explorar la ciudad, la cual estaba un tanto desierta gracias al frío. Miraba las vidrieras, entretenida con las cosas que ofrecían y también admirando el paisaje que no se parecía en nada a París. Tardó unos minutos para darse cuenta que alguien estaba caminando detrás de ella, pudo admirar por el espejo retrovisor de un auto que se trataba de un señor mayor. Ilusa, creyó que era una simple coincidencia pero caminó dos manzanas más y seguía allí, incluso mucho más cerca. El semáforo estaba en verde y debía esperar, fue allí cuando el desconocido le preguntó si se encontraba sola y ese fue el detonante para que comenzara a preocuparse. Una vez que pudo cruzar decidió tomar del brazo con sutileza a el primer extraño que vio; “No, de hecho estoy acompañada.” Dijo con seguridad aunque el terror era fácil de notar, jamás había estado en una situación así. “Perdón por la tardanza.” Le dijo a su, ahora, acompañante, esperando que siguiera la actuación al menos hasta que esa persona desaparezca.
Dígitos cubiertos por capas de piel de cordero y un fino cuero ayudaban a que el calor que emanaba su cuerpo se mantuviera en éste y no se dispersara en la gélida atmósfera danesa. Sosteniendo lo que era un vaso de cartón que en su interior guardaba una dosis colosal de cafeína, el egipcio disfrutaba de lo que solían las horas libres que le eran obsequiadas cada semana, siendo relevado por uno de sus compañero en su tarea, siendo la primera de sus opciones alejarse lo suficiente del castillo para no verse obligado a laborar más horas de las debidas por mero aburrimiento. Facciones arábigas girándose en dirección de la portadora de aquella voz, siendo su entrecejo fruncido el primer signo de confusión ante las acciones de la fémina. “¿Ah...? --- Soltó el muchacho de piel trigueña, tardando una fracción de segundos en reconocer el rostro de la noreuropea. “¿Qué hace aquí, princesa Ciel?” Indagó. Estaba entre sus tareas aprenderse cada uno de los rostros de los pertenecientes a las delegaciones extranjeras, y la fémina de rasgos peculiares se había grabado en su intelecto. “Y sin sus escoltas. ¿Siquiera saben que usted salió del palacio?” Alegó tras atisbar a las espaldas ajenas, dando con el radio de su interlocutora completamente vacío, lo que indicaba que su cuerpo de segurdad no estaba.
xblanche:
La princesa no podía dejar de reír, sosteniendo el aparato móvil ajeno con un vídeo todavía reproduciéndose. Tal vez era la falta de sueño o el efecto de sus medicinas, pero aquella parodia realizada por una tercera persona le parecía hilarante. ❛ ¿de donde rayos sacaste esto? ❜ cuestionó, apenas pudo respirar.
Si había algo que le molestaba de su trabajo (la única cosa en realidad) era el hecho de ser mandado a hacer tareas no propias de su cargo, tales como enviar recados o ser una especie de dama de compañía sin un lindo vestido. “Lamento la interrupción” Anunció el trigueño al invadir una escena de la cual el originalmente no era parte. “Pero solicitas de su presencia en la sala de reuniones, Princesa Blanche” Tras sus palabras atisbó hacia el tercero, asintiendo con su cabeza en forma de saludo.
¯\ (◡‿◡✿) /¯