Las puertas que abriste en mi y jamás cerraste.
La primera puerta que deje que abrieras fue la de mi mente, esa puerta casi nunca dejo que la abran. La segunda puerta que deje que abrieras fue la de mi confianza, en poco tiempo supiste abrir esa puerta. La tercera puerta que deje que abrieras fue la de mi corazón, de esta yo no te di la llave, la robaste del salón de mi confianza, y creo que fue la peor decisión que tome, dejar que pasaras por el salón de mi confianza, pero no me di cuenta hasta el final. La cuarta puerta por la que pasaste, fueron mis pensamientos, ahí te quedaste un buen rato, viendo como me ibas destruyendo poco a poco… Te busque primero por la puerta de mi mente y no te encontré, recorrí la puerta de mi confianza preguntándome porque te la di…, fui a la puerta de mi corazón y encontré todo tipo de tamaño de cristales rotos, pero no pude encontrarte a ti…proseguir por la puerta de mis pensamientos, pensando porque no te dejo ir, y cuando volteo a ver el pasillo de de las puertas que abriste y jamás cerraste, me di cuenta que había una quinta puerta, esa puerta podía abrirse de adentro pero no de afuera, fue la única puerta que cerraste, la puerta de salida. También salí de ese espantoso lugar, y lo clausuré por largo tiempo, no podía ver como alguien más volvía a destruir el pasillo de mi vida amorosa… El tiempo se encargó de reconstruir todo lo roto y buscar las piezas que faltaban, se aumentó la seguridad con cámaras y alarmas. Actualmente ese lugar sigue cerrado hasta nuevo aviso…













