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@lashomeridas-blog
Harriet Hosmer (1830-1908) “Daphne” (1853-1854) Marble Neoclassical Located in the Metropolitan Museum of Art, New York City, New York, United States
Os preguntáis por qué describo amores tantas veces por qué a mis labios llega siempre una obra dulce. Ni Calíope ni Apolo me los cantan. Mi propia amiga excita mi imaginación. Si la haces pasear deslumbrante en túnica de Cos, sobre túnicas de Cos tratará todo el volumen; si veo que su pelo despeinado le salpica la frente, le gustará ensoberbecerse por mis loas a sus cabellos; si sus dedos de marfil tocan en la lira una canción, me admiro del arte que imprime a sus manos dóciles: Si declina su mirada en pos del sueño, halla mil nuevos temas mi poesía. Si arrebato sus ropas y, desnuda, me hace frente, entonces compongo extensamente auténticas Ilíadas: Haga lo que haga, diga lo que diga de una nimiedad nace una historia desmedida.
Elegía II, 1, Propercio
Ya me quitaba guirnaldas de la frente y las ponía, Cintia, en tus sienes.
Elegía I, 3, Propercio
Implorar vale tanto en amor como una heroicidad. En mi caso, Amor inepto no pergeña ya artimañas ni sabe. como antes, seguir senderos seguros. Mas vosotras, que exhibís la falacia de que os lleváis la luna y os esforzáis en fuegos mágicos rezando encantamientos, ¡Cambiad, venga ya, el pensar de mi dueña y haced que su rostro palidezca más que el mío! Así he de creer que estrellas y torrentes podéis conducir con cantos Citeinos. Y vosotros, que me ayudáis tarde en mi caída, amigos, buscadle un remedio a mi corazón enfermo. Hierro y fuegos crueles aguantaré fuerte, si, al menos, puedo expresar libremente mi ira.
Elegía I, 1, Propercio
Un, dos, tres por todos mis amigos.
Existen cuatro personas detrás de este blog, cuatro estudiantes de Letras Hispánicas, cuatro jóvenes estresados por el final de semestre: los trabajos pendientes, los últimos días de clase, el examen de latín. Este blog fue elaborado con un propósito específico, esparcir información de dos culturas antiguas para una de nuestras materias: Literatura Grecolatina.
De esos cuatro estudiantes, tres somos mujeres y uno es un hombre, somos diferentes entre sí, peculiares por detalles, pero tenemos en común el cansancio y el gusto por la Literatura Grecolatina.
Diana Uvalle, tiene 19 años, tiene un inmenso gusto por los vines de los “early 2000″ y por aquel poema de T.S. Eliot, “Los hombres huecos”:
“This is the way the world ends This is the way the world ends This is the way the world ends Not with a bang but a whimper.”
Cristina Gómez, acaba de cumplir sus 19 años, Cristi irradia ternura, su sonrisa te hace sentir bien, le agradan las comedias románticas y los frapuccinos.
“I am water soft enough to offer life tough enough to drown it away”
Osmar Sereno, en la víspera de sus 19 años, Osmar tiene la seguridad que a las demás nos hace falta, ¿tienes ganas de un buen café o una cerveza de verdad? Estamos seguras que el tendrá la respuesta indicada.
“The world is a fine place and worth the fighting for and I hate very much to leave it.”
Imelda Carbajal, tiene 18 años, Imelda siempre está triste y trata de esconder su sufrimiento detrás de chistes malos, sigue sin entender del todo cómo actuar en realidad.
“stay strong through your pain grow flowers from it you have helped me grow flowers out of mine so bloom beautifully dangerously loudly bloom softly however you need just bloom”
La canción en la publicación es para hacer alusión a cómo no sentimos en este momento, por suerte, Cyndi Lauper ya escribió esta canción y nos ahorró unas palabras.
Prometeo encadenado -Esquilo
Prometeo encadenado es una tragedia griega que narra los acontecimientos en torno a Prometeo, quien tras robar el fuego (Don preciado de Hefestos) para entregarlo a los hombres en un acto de bondad recibe una condena como castigo, Zeus lo manda encadenar a una roca del Cáucaso, pero aún tiene una segunda oportunidad que él se niega a aprovechar. Prometeo conoce una profecía que involucra a Zeus y de ser revelada podría salvar a ambos de su destino.
Pausanias y el dualismo en el amor...
Por su parte, Pausanias le sucede, para él, Eros es un dualismo eterno, y puesto que este dualismo existe, debe de haber un Eros superior al otro; así pues, existe el Eros perfecto, el idóneo (Urania), y el Eros incorrecto, el vulgar (Afrodita Pandemo); Pausanias aprovecha su discurso para criticar al Eros vulgar, y a su vez, habla sobre la relación entre amado y amante y su marcha eterna hacia la adquisición de la virtud, en un aprendizaje mutuo:
“Toda acción se comporta así: realizada por sí misma y no es de suyo ni hermosa ni fea, como, por ejemplo, lo que hacemos nosotros ahora, beber, cantar, dialogar. Ninguna de estas cosas en sí misma es hermosa, sino que únicamente en la acción, según como se haga, resulta una cosa u otra: si se hace bien y rectamente resulta hermosa, pero si no se hace rectamente, fea. Del mismo modo, pues, no todo amor ni todo Eros es hermoso ni digno de ser alabado, sino el que nos induce a amar bellamente.
[…] Así, complacer en todo por obtener la virtud es, en efecto, absolutamente hermoso. Éste es el amor de la diosa celeste, celeste también él y de mucho valor para la ciudad y para los individuos, porque obliga al amante y al amado, igualmente, a dedicar mucha atención a sí mismo con respecto a la virtud. Todos los demás amores son de la otra diosa, de la vulgar.”
-Banquete, Platón
Fedro y su discurso del amor...
El primero en iniciar es Fedro, puesto que él es el de la idea. El amor para Fedro tiene una profunda devoción a la tradición hesiódica, Eros es el dios más antiguo, y éste da a la humanidad lo mejor de sí, encaminándolos a la virtud. Eros da pasión y valor a la vida y al hombre, sólo mediante la veneración a éste es posible la felicidad:
“Un hombre enamorado, en efecto, soportaría sin duda menos ser visto por su amado abandonando la formación o arrojando lejos las armas, que, si lo fuera por todos los demás, y antes de eso preferiría mil veces morir. Y dejar atrás al amado o no ayudarle cuando esté en peligro... ninguno hay tan cobarde a quien el propio Eros no le inspire para el valor, de modo que sea igual al más valiente por naturaleza. Y es absolutamente cierto que lo. que Homero dijo, que un dios «inspira valor» en algunos héroes, lo proporciona Eros a los enamorados, como algo nacido de sí mismo.”
-Banquete, Platón
Del daímon de Sócrates y el inicio del simposio...
El diálogo platónico narra el banquete celebrado a gracia de la victoria de Agatón en un concurso literario, Aristodemo se encuentra con Sócrates momentos antes de dicha celebración, éste lo invita a pesar de que aquél no haya recibido la invitación por parte de Agatón. Ambos caminan hacia la casa de Agatón, sin embargo, Sócrates se pierde temporalmente en el camino –punto crucial en el texto, donde se cree que Sócrates consulta a su peculiarísimo daímon, dicha meditación extática pudiera suponer la articulación del discurso de Sócrates, hecho que manifiesta el amor platónico en su pureza–. Ya en el banquete propiamente dicho, se propone el tema a discutir: Eros.
El Banquete (o del Amor)....
En esta amena y a la vez etérea convergencia entre filosofía y literatura, se erige un diálogo poético entre los participantes, del cual se podría aseverar, en cuanto al discurso, una dudosa certeza, puesto que la voz narrativa del diálogo es traspuesta en diversas ocasiones: así pues, el texto toma lugar primeramente en la plática que sostiene Apolodoro, profundo admirador de Sócrates, con un grupo de personas –parecieran ser comerciantes–, donde éstos le preguntan a Apolodoro sobre su asistencia a un anecdótico banquete (simposio) en casa de Agatón (poeta trágico), donde tuvieron lugar personajes como Fedro (poeta), Aristófanes (comediógrafo), Pausanias, Erixímaco (médico) y Sócrates, los cuales, dieron un discurso sobre Eros. Apolodoro niega su asistencia a dicho banquete, puesto que éste tomó lugar años atrás, cuando él era aún un niño; Apolodoro sabe del banquete no por voz de su gran maestro Sócrates, sino por Aristodemo (otro discípulo de Sócrates en aquellos años). Aristodemo, a pesar de haber asistido, admite que se quedó dormido durante un período en el simposio, detalle que justifica el hecho de que no se cuenten los discursos en su integridad, sino más bien, según el recuerdo de Aristodemo para Apolodoro, y el de este mismo a los comerciantes, el cual, es el que se presenta para el lector.
De la obra de Platón...
Entre la prolífica, vivaz y estilísticamente original obra platónica –toda escrita a manera de diálogo–, hay una profunda y rotunda manifestación de la dialéctica como vía asequible para la verdad, propiamente, una transición y transgresión de la tradición antigua, tanto desde el punto de vista de la oralidad a la escritura como “del mito al logos”. Así pues, de entre los 36 diálogos platónicos y diversas cartas acumuladas, habrá que prestar mayor importancia al Banquete (o Del Amor), dicha obra finalidad de esta reseña.
El Banquete es uno de los diálogos, a perspectiva de los grandes críticos, mayormente estilizados, de profunda belleza temática, de una agudeza filosófica suntuosa tanto como de una calidad literaria digna de cualquier trágico; Platón escribe este diálogo entre el 385 – 387 a.C, y a la par con Fedro, erigen las bases de lo que se concibe como “el amor platónico”.
Las vicisitudes del filósofo griego...
Tras las vicisitudes de sus viajes, regresó a Atenas, donde fundó la Academia en el 387 a.C. Ésta instruirá a diversos hombres en el saber filosófico-científico, con orientaciones políticas y ascéticas. De su larga tradición docente, Platón saldrá unas cuantas veces más de Atenas para poner en práctica sus ideas políticas, simultáneamente nacerán grandes mentes bajo su tutela, destacando entre ellas al que podría denominársele el último gran filósofo de la Antigua Grecia y a su vez el gran crítico de Platón, Aristóteles. Después de su vida azarosa en el extranjero, muere tras unos cuantos años de amena enseñanza teórica-filosófica, alrededor del 348 – 347 a.C.
De la vida aristocrática de Platón...
Sus primeras lecciones de filosofía las recibirá de Crátilo, discípulo de Heráclito, en la marcha conocerá las doctrinas de Empédocles, Anaxágoras y Parménides, quienes complementarán partes de sí al pensamiento jovial platónico, el cual, tomará una senda mayormente orientada a partir de su relación con Sócrates, en el 407 a.C. A partir de este punto, la vida filosófica de Platón no será la misma, Sócrates se volverá el alimento intelectual de cada día en la vida de Platón, quien culminará rindiéndole un profundo respeto a su maestro, volviéndolo así –mediante la palabra escrita– inmarcesible, eterno; justificador del matiz “socrático” en los primeros diálogos de Platón, terminará por ser portador de las ideas platónicas en años de mayor madurez. Después de la trágica y heroica muerte de Sócrates en el 399 a.C, Platón realizó numerosos viajes (Megara, Cirene, Italia, Egipto, Tarento, Siracusa), impregnándose de las concepciones filosóficas del momento, destacando a personajes como: Euclides, Teodoro, Filolao y Eurito (pitagóricos), Arquitas y Dión, este último influirá decisivamente la vida de Platón, creándose así, un mutuo aprendizaje intelectual.
Preámbulo a la filosofía platónica...
La singularidad que caracteriza a Platón se materializa en el hecho de que antes de su manifestación, la filosofía occidental no poseía una obra filosófica de monumental importancia como llegan a ser los diálogos platónicos. Si bien las obras de los sofistas y los presocráticos, ahora conservadas en unos cuantos fragmentos y otrora íntegras, suponen una vívida influencia para Platón, es este mismo quien se encarga, mediante cierto matiz ecléctico, de condensar bajo su pensamiento las ideas de sus predecesores y su gran maestro, Sócrates; de esta forma, logra fundar una base ideológica que después devendrá a ser juzgada por él mismo, dando así su genuino pensamiento filosófico.
https://www.youtube.com/watch?v=1ba07lKI9yk : La clásica rivalidad entre Platón y Aristóteles. Desacuerdo. Teoría de las ideas y el argumento del tercer hombre. Diferencias. Metafísica. Ética. Política. Pensamiento. Filosofía.
Oedipus Rex (Edipo Rey) es una ópera-oratorio en dos actos con música de Ígor Stravinski y libreto en latín de Jean Cocteau. Se estrenó en el Théâtre Sarah Bernhardt de París el 30 de mayo, de 192).
Para la elección del tema, Stravinski recurrió a la antigua Grecia. Recordó haber quedado muy impresionado en su juventud con el Edipo rey de Sófocles, y decidió elegir esta obra, cuya historia era extremadamente conocida, y por lo tanto le permitiría a la audiencia concentrarse en la dramatización musical.
Contactó a Jean Cocteau, cuya adaptación de Antígona de Sófocles admiraba, y le pidió que escribiera el libreto. Después de varias revisiones, el texto en francés de Cocteau fue traducido al latín por el padre Jean Daniélou, y Stravinski comenzó a componer la música, tarea que concluyó en mayo de 1927, 20 días antes de su estreno.
https://www.youtube.com/watch?v=dRDGNTP5ThY
Ígor Stravinsky
Jean Cocteau
Sófocles, gran trágico griego
Nace en el seno de una familia pudiente. Rico por su casa, se cría en los «encantos de la burguesía»: una educación esmerada, el trato consiguiente con gentes aupadas.
Su vida se extiende por casi todo el siglo opulento y glorioso, el Cuatrocientos griego: vivió los años cima de la grandeza de Atenas y también, el comienzo de su inevitable ocaso, cuando le llegaba la hora de la ruina. Su relieve en Atenas no fue sólo literario. No se limitó a participar, como ciudadano raso, en los actos civiles, sino que condujo una vida política activa en cargos útiles a la república.
Como poeta dramático tuvo una gloria popular y plebiscitaria. Su primera intervención en el teatro, en el 468, fue premiada con el máximo galardón, en competencia con Esquilo. Su extensa producción trágica lo trascendió como parte de la tríada de los grandes trágicos de Grecia, con obras como Edipo Rey o Antígona, solamente equiparable con Esquilo o Eurípides.
- Antígona acompaña a Edipo, Antoni Brodowski