Desde que había ingresado al hospital no había hecho nada mas que meterme de fondo en el área y sacar adelante todo, tenían muchísimas cosas atrasadas y como los internos no se pasaban por allí ni por equivocación, realmente me había sumido noche y día hasta que todo hubiera quedado como yo lo deseaba. Salí al comedor, debía de tomarme un pequeño tiempo para descansar, alimentarme y conocer al resto de mis compañeros con los cuales solo había visto el primer día. Busque con la mirada un espacio disponible después de elegir mis alimentos pero solo había pocos y estaban casi llenos, me acerque a una de las mesas “ ¿puedo acompañarte?” pregunte esperando no sentirme mal si me decía que no, esto era como volver a la preparatoria.
Una sonrisa acompaño sus labios. —No hay problema, adelante—Casi siempre solía comer sola, aún así no le molestaba la compañía. Además de que siempre leía o veía cosas en su teléfono durante las comidas. Pero le parecía de mala educación hacerlo si había alguien más en la mesa con ella.