Me encanta chocar mi mente con la tuya,
Aunque no me gusta hacerte sentir extraña,
Le he tomado el gusto a sentirme extraño cuando me concedes el honor de tenerte cerca.
Me gusta tu porte, tu locura, tu presencia. Me gusta tu esencia.
Me gusta chocar mi mente con la tuya porque no hay coincidencia.
Pero la energía fluye y ahí en donde el río donde nuestras dos corrientes desembocan hay algo y si la he llegado a ver antes, me atrevería a asegurar que es algo de magia.
Me gustan tus gafas y el color de tu labial, me gusta conocerte cada vez un poco más.
Me aterra un poco más cada vez; que cada vez me gustes más.
Me aterra hacértelo saber porque sé cómo te sientes, tu postura y conozco tal vez solo un poco tus porqués y tus responsabilidades.
Me encanta que a pesar de no entenderme no dejes de escucharme, de leerme y de creerme.
Me enfada llegar siempre tarde, me agrada que te permitas disculparme por mis alardes.
Me gustaría verte más seguido, de preferencia por las tardes.
Me permitiría adaptarme, a tus horarios, a tus modos, a tus ideales.
Me permitiría escucharte, debatirte, refutarte, y al final apoyarte.
Me fascinaría verte fuerte , realizada y enamorada.
Me gustaría mantenerte en mi vida, sonriente, presente. Volverte una constante.
Por mi está bien verte cuando así quieras que sea, si puedes, si tienes ganas, si también quieres verme. Si también te gusta cuando chocan nuestras mentes.
Te escribo con mucho amor, respeto tus normas y pido una disculpa si al estar en una charla me vuelvo muy intrusivo.
No quiero lastimarte, quiero conocerte, quiero respetar tu espacio pero también quiero involucrarme en todo aquello que te involucre.
Quiero ser un buen amigo, un buen paño, un buen oyente.
Quiero quererte a mi forma, sin quebrantar aquello en lo que tú crees.













