Él no me trataba como un trapo pero tampoco me trataba con todo el amor que yo esperaba, como me había acostumbrado al principio, y cada día al despertar yo tenía la esperanza de que fuese ese día, que me hablara, que enviara un mensaje diciendo que deseaba que ya despertara; despertaba para esos momentos que cada vez eran más escasos.
Al principio si me afectaban demasiado pero últimamente estaba acostumbrandome a esa rutina, con mis actividades pasaba el tiempo y podía hacer una vida aparte de él, sin preocuparme de que pasaran las horas y él no escribiera, pero no pude con la promesa rota de navidad, si todo lo demás no había sido claro, lo de ese día no podía serlo más, cuando él me dijo que no le apetecia pasar tiempo conmigo fue que le pregunte si estaba seguro de quererme, y mi corazón se puso a saltar, casi sabía lo que diría, quería que dejará de escribir o escribiera que me amaba muchísimo, que lamentaba la indiferencia, que todo mejoraría con el tiempo, que no me preocupara... Pero no dijo eso, dijo las palabras que tanto temía. Yo quería que mintiera.
Hubiese seguido aguantando todo, más promesas rotas, más indiferencia, más dolor, todo con tal de leer un "Te amo" suyo. Sé que eso va contra todo lo que es digno, sé que eso es no tener amor propio, pero es que parece que no tengo dignidad y por eso lo necesitaba, para sentirme valiosa, digna de amor, deseable, feliz. Puse todo de mi en él y no guardé algo para mí. Es entendible que él dejará de quererme y valorarme, pues yo nunca lo he hecho conmigo misma.
Revivo cada conversación en mi mente y mi corazón busca esperanzas, excusas, huevos de pascua, algo para aferrarse a la idea de que él me quiere mas tuvo que irse para no hacerme daño pero al no poder olvidarme él volverá y seremos felices... Mi corazón se aferra a sus ideas.