¿Qué tanto tengo que sufrir para saber que te amé? El día de ayer mi perrito murió. Tuvimos que dorimirlo, ya estaba sufriendo, su cuerpo se encontraba muy cansado y solo seguía funcionando por funcionar. Él ya estaba muy cansad o, podía verlo en sus ojos. Mi relación con la muerte siempre ha sido algo... extraña. En mis 24 años de vida se han muerto personas cercanas a mi; mi abuela, tíos... pero nadie de ellos realmente cercanos a mi, ninguna de esas muerte eran de alguien que impactaras directamente con mi vida. Así que, desde que comencé a considerar la muerte de Chisguete (desde hace como 6 meses) no sabía cómo iba a reaccionar, no sabía que tanto me iba a doler. Ya no sería la muerte de un familiar con el que conviví pero no con tanta frecuencia. Iba a perder la presencia física de quien me cuidó cuando mis papás y mis hermanos me dejaban sola en la casa de los 7 a los 13 años, de quién sabía cuál era su comida favorita, con quién pasaba las tardes viendo televisión, con quién dormía a mi lado. Me siento triste, en definitiva. Lloré bastante, por supuesto. Pero no estoy destrozada, ¿debería estarlo? No besé su cuerpo, ni lo abracé cuando su corazón dejo de latir, ¿Debí de haberlo hecho? Deje de acariciarlo cuando vi que dejo de respirar porque sabía que él ya no podía disfrutar de las caricias. Sí estoy triste, y sí me duele mucho su ausencia. Solo, acepte su muerte de manera muy rápida, supongo. Y eso me hace sentir rara, me hace sentir un poco insensible. Mis papás quieren conservar sus cenizas en una urna. Pero a mi no me gusta esa idea, me parece raro tener que cuidar de una urna, se me hace sumamente extraño darle atención a un objeto inanimado que representa a mi perro muerto. ¿Creer eso me vuelve más insensible? Quiero creer que no. Quiero creer que el dolor que debo de sentir por tu perdida no tiene que ser proporcional al amor que te tengo. Quiero creer que poner tus cenizas en una planta y cuidar de ella me haga más sentido que tener que encontrar un lugar lindo a una urna y quitarle el polvo cada semana no me haga ser insensible o que si deje de acariciar tu cuerpo me haga parecer indiferente a tu perdida. Porque no creo serlo, me dolió mucho verte partir y te extrañaré demasiado Chisguetín.















