Estuve enferma por varios días con este aspecto amarillento, y no volvimos a saber de Martin en la casa, cada vez que preguntaba por el me respondían con mala gana ya había tensión dentro de la casa. Llego un punto en el que quería irme, me levanté, me vestí y fui abajo…
No había nadie, algo raro porque siempre había gente abajo, no le di importancia quise abrir la puerta, pero estaba cerrada, empecé a gritar si había alguien ahí, necesitaba respirar aire de afuera. Me desespere agarre con bronca la manija para arriba y para abajo en eso abrió la puerta Nerio y me dijo cálmate que si rompes la manija te la cobro. Yo le dije que me quería ir, pero me ofrecieron ir a una fiesta en Pucará, decían que me iba a hacer bien…
Llegamos a la fiesta y era un lugar rodeado de velas y en el piso estaba lleno de piedras, el único que me siguió fue Miguel Maria Tolasa pero no le di atención, caminando escuche una voz familiar, era la de Martin, me senté y escuche la conversación que tenia con una chica. Estaba llena de bronca así que me fui a bailar cumbia con unos pibes que estaban ahí, en un momento estuve tan mal que me arrastraron y me llevaron varios a un edificio “Los Coloniales”. Cuando me puse consciente ya me quería ir, pero vino un hombre llamado la Mosca y me dijo “Si te dicen que te quedas, te quedas acá ¡MIERDA!”.
Me sentía una prisionera no sabía que querían hacer de mí, me dijeron que me iban a mandar a trabajar para algo que sirva y solo me esperaba lo peor…
Le pedí ayuda a Miguel ya que él decía que era su novia y pensé en aprovechar eso para que me pueda sacar de ahí pero no hubo caso. Pasaban y pasaban las horas hasta que en un momento escuche la voz de Martin, parecía ser que estaba en la puerta por lo que empuje a Miguel y le grite “¡Martin!”. Nos fuimos de ese lugar a hospedarnos en un hotel barato, me quería convencer de hacer la denuncia, pero lo único que quería era volver a Santa Fe.