Cuando pensó que iba a tener un momento para contar la tenebrosa leyenda detrás del estudiante N°17, el dictador mostró tan nulo interés en el relato que lo desanimó completamente. No es como que hablar de fantasmas fuera su pasatiempo favorito pero creyó que siendo ese un chico con mentalidad de crío curioso otra sería su respuesta. El muy desgraciado literalmente lo empujó para que se callara, dejando dos mensajes que Momota captó enseguida: 1) que la existencia del astronauta le daba igual y 2)que el pequeño era un escéptico total.
“Hey, al menos podrías fingir que te interesa algo de lo que digo…” ser ignorado en cada teoría personal dolía. Podía ser que no fuera un detective como Shuichi pero él también tenía sus momentos de brillantez. Es decir, tuvo que estudiar mucho para aprobar el examen para entrar en la academia espacial. “Mira, Ouma. No podemos quedarnos aquí más de un día por una razón muy simple: NO hay baños. ¿Qué crees que vamos a hacer si alguno tiene que ir, eh?” no pensaba usar una cubeta y las dos botellas de agua que había tomado antes de subir estaban haciendo su efecto. “Yo no te agrado y tú tampoco me agradas, pero es momento de dejar nuestras diferencias de lado y cooperar para salir de este predicamento juntos, ¿ok?” al decir esto, se alejó de la puerta y camino hasta el mando, agachándose para buscar algo debajo de esta sección.
“¡Aquí, Ouma! Tenemos esta caja de herramientas y nuestro ingenio. No son muchas pero alguna puede servirnos para salir de aquí” ya sea forzando la puerta o recurriendo a otro camino. “Lástima que no trajé conmigo un soplete, pero ya que te presumes listo, ¿qué tal si le echas una mirada?”
ㅤPese a oír con claridad las palabras del astronauta, seguía con sus grandes orbes fijas en aquella puerta, pero… Que se preocupara y quisiera salir no quería decir que no trajera nada consigo que le pudiese ayudar a abrir aquella puerta, quizás si buscaba, algo de utilidad encontraría, mas por mucho que dijera aborrecer al astronauta, este si era un sujeto de importancia para él, pero no como humano, compañero o amigo, ¡para nada! Era… Una pieza de su ajedrez, una importante pieza a la cual no perdería de vista por algo tan sin importancia como su supuesta rivalidad. Ahora volteó para darle la atención que pedía el astronauta llamándole.
ㅤㅤ「♚」⨟ ─¡Claro que me interesa, Momota-chan! Pero realmente creo que antes de que acabes de contarmelo… Te orinarás de miedo sólo.~ Nishishi.~
ㅤTal vez había sido suerte, aquella puerta defectuosa hizo su manifiesto con él dentro… Con esto podía conocer más de este chico sin necesidad de tener que cambiar su actuar con este, era ideal para ver qué tan ingenioso era, o si era un completo fracaso como persona.
ㅤㅤ「♚」⨟ ─Momota-chan, tus razones para querer salir son igual de decepcionantes que tú…
ㅤParecía decepcionado, mas era lo que se esperaba de este, quizás ni se asomaba por la cabeza a aquel que esa era una excelente instancia para que ocurriera un asesinato.
ㅤㅤ「♚」⨟ ─¡Es una excelente idea! Unirnos para huir de aquí… Aunque…
ㅤEntre lo que decía iba acercándose a donde estaba aquella caja para ojear, rápidamente esta y agarrar un destornillador de paleta, sin embargo no de manera correcta… Es como si estuviese sujetando un cuchillo.
ㅤㅤ「♚」⨟ ─¿Será que Momota-chan no se ha percatado.~? Es una perfecta oportunidad para mi.~ Podría asesinar a Momota-chan sin que nadie escuche, luego arreglármelas para escapar y ya que nadie me vió venir… ¡Sería perfecto!
ㅤㅤ「♚」⨟ ─¡Es mentira.~! Nishishi.~ No tengo la fuerza suficiente para escapar por mi cuenta…~
ㅤAhora tomó esta herramienta como se debe, con una sonrisita de “niño bueno” y luego de tomar un martillo le indicó al astronauta que le acompañara a la puerta, coló las orejas del martillo por la pequeña abertura entre el marco y la puerta a duras penas, queriendo que esta herramienta cumpliera la función de palanca.
ㅤㅤ「♚」⨟ ─Es hora de que Momota-chan saque a relucir su fuerza varonil.~ ¿No?
ㅤNo planeaba hacer fuerza en lo más mínimo.
La vez que trata de ser bueno y agradable con Ouma al mejor estilo “hermano mayor” y este acaba por humillarlo de nuevo y reírse de él con uno de sus comentarios.
“Gracioso...” en realidad no. El gran Momota Kaito jamás en la vida se orinaría en la vida. Es más NUNCA antes en su vida mojó la cama siquiera, descontando ese accidente raro en el campamento, pero esos son detalles lejanos que no hace falta recordar. El enano podía reírse, no importa. Toca guardar las energías para el trabajo duro.
“¡¿EH?!” ¡Pero que mala suerte la suya que cuando quiere poner manos a la obra le salta él de nuevo con una sorpresa así de negra! Ni por un segundo pensó que eso era un escenario perfecto para cometer un crimen, y mucho menos pensó que ese niño lo amenazaría con una herramienta mientras hace una cara rara. Sin embargo fue más raro ese cambio de humor con el que negó la afirmación y se alejó de él. ¿Había sido otra de sus mentiras? le resultaba imposible decirlo pero si apostaba a que todo lo falso sale de esa boca entonces había sido una broma de muy mal gusto.
“...Geez...” suspirando con indignación, dejó todo atrás para acercarse cerca del dictador. “¿Qué quieres que haga exactamente? ¿lo golpeo?”