La oposición en sus expresiones hizo eco al contraste de la pareja. Pese a que ambos gozaban de la misma añoranza, Korekiyo era más flemático al expresarlo. Pero eso no significaba que no disfrutara su abrazo. Así como Yonaga era exclusiva en priorizar al antropólogo antes que su arte, Korekiyo permitía que la artista se acercara con tanta proximidad, considerando que era bastante receloso al respecto. No tuvo problema en aceptarla mientras admiraba el entusiasmo ajeno desde la diferencia que le otorgaban sus alturas.
—Yo también te extrañé –admitió sin reparo. La artista estuvo en sus pensamientos en cada segundo de su ausencia —. Me he dejado llevar por mi investigación y cuando menos lo pensé había pasado bastante tiempo. Te pido perdón por eso –era una disculpa que le debía antes que cualquier otro asunto. Y solo después de asegurarse recompensar su falta al darle un beso a la frente -aprovechando la posición- dio con el punto que lo llevó a saludarla en primer lugar —. Hablando de eso… hay algo de lo que quería hablarte. Es sobre Hoshi-kun, sabes a lo que me refiero, ¿cierto? –no hizo falta ser demasiado detallista con el tema, pues conocía la astucia que solía caracterizar a su querida de antemano.
Se flotaba en ese pecho espacioso como un gatito lo haría con quien le cuida. No podía estar triste por tantas semanas de ausencia ahora que lo tenía enfrente, con sentir su calor y escuchar su voz era suficiente para sentir que iba de camino para el cielo. Así que sin esperar, empezó a cubrirlo con mimos que hablaron por ella. Debajo de esa máscara, sabía que las mejillas de su especial eran blanditas, aunque muy rara vez tenía oportunidad de tocarlas, por lo cual este día tomó la decisión de no dejárselo pasar.
Las morenas manos de la artista presionaron cada una de las protuberancias finas, haciendo círculos pequeños sobre la tela, y luego las deslizó por la cara para ir dejándole más caricias sin patrones a lo largo de la tez. Por último acabó por regalarle un beso en el mentón antes de regresar a la realidad y seguir sonriendo.
La pregunta recibida merecía pensarla, no es como que la sorprendiera porque predijo que tarde o temprano el antropólogo tocaría ese tema, más cuando se vive en una academia con muchos oídos y muchas bocas. “ Mmm~ ¿será que Angie bailó con Ryoma para San Valentín y Korekiyo está celoso?~” suavizó el agarre del abrazo, acariciando la espalda contraria con suavidad. “Porque Angie sí bailó con Ryoma~”
Cuánta injusticia. Luchaba para mantenerse racional en medio de esa lluvia de caricias que le dedicaba su amada y así tener un juicio razonable sobre la situación. Sin embargo, su pálida piel se coloraba con cada gesto y los deseos de abrazarla y besarla eran superior que esclarecer sus dudas al respecto. ¿Se trataba de una estrategia intencional por parte de su querida? En ese punto, no importaba. Premeditado o no, correspondió a ellos con una sonrisa que luego fue disipándose a medida que la artista daba con aquello que le aquejaba.
Nervioso por mostrarse más emocional que lógico, intentó mantener la voz lo más serena posible, pero la calma lo traicionó cuando la palabra “celos” apareció en los vocablos de su querida.
—U-Uh… entonces era cierto –evadió directamente la pregunta. Una cosa era escucharlo de cualquiera pero si Yonaga lo decía, los hechos se volvían en verdad absoluta, tal como significaría la voz de un dios para un devoto. En ese caso, Korekiyo solo tenía una pregunta que le sacaría de ese estado tan irracional —. ¿Fue amable contigo? ¿lo disfrutaste? –como mínimo debió ser un buen anfitrión o le cortaría los pies al desdichado(?)
Lo posesivo de su especial la hizo reír. Las imágenes de esa noche irrepetible volvieron a ella como diferentes cuadros en acrílico y revivió las sensaciones que la acompañaron durante esa velada un 14 de febrero. Curiosidad, sorpresa, un poco de melancolía y mucho de alegría. Ryoma rechazaba a Atua pero no la había rechazado a ella, él fue bueno y nunca la dejó sola en ningún momento a pesar que los salones y los bailes le trajeran tan malas memorias.
❀ : “ Ryoma fue amable con Angie. Bailó con ella aunque no le gustaba la idea de hacerlo” para nada se le escapó la incomodidad del tenista cuando salieron a hacer brillar la pista. “...Angie estaba de verdad feliz, Korekiyo. Ryoma cree con tanta fuerza que no merece ni un poco de felicidad que siempre trata de amargar hasta lo más lindo, pero estoy segura que se divirtió aunque fuera por muy poco tiempo~” al bailar con sus cuerpos casi pegados el uno contra el otro pudo oír el corazón del tenista claramente. “¿Korekiyo cree que Ryoma pueda ser amigo de Angie? ¿cree que Angie pueda salvar a Ryoma también?~”