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@mia-hawkins
ooc
...
— Y si, veremos que tal es este lugar. — Dijo entrando a ese gran palacio. Había escuchado maravillas, por lo que quería asegurarse con sus propios ojos, aunque la verdad era que no tenía idea que hacer dentro, no estaba familiarizada, pero con probar no perdía nada. Siguió caminando pero sin rumbo fijo, suponía que debía encontrarse con alguien. Hasta ahora, no se había encontrado con nadie.
Había vuelto a la mansión, no sabía por que, simplemente que ahí podía divertirse un poco más que lo hacía en aquel hotel aburrido en el que se hospedaba. Al entrar a la gran casa lo hizo detrás de otra chica. --Es precioso, precioso y tiene gente... interesante--
....
¿tienes algo?Digo pareces muy nerviosa y eso es raro por estos rumbos-comenta en broma viendo a la chica-Digamos que solamente algunas personas no son tan amables como tu-se encoge de hombros
--Uhm, bueno, tu me pusiste un poco nerviosa pero, no suelto estarlo, lo siento-- Rió levemente mientras bajaba la cabeza. --¿Tu... tu trabajas aquí?--
Hyledd se acercó a las piscinas del lugar. Quería bañarse un poco pero realmente el pensar que el agua estuviera fría, le hacía tiritar un poco. De repente, sus ojos se fueron para la cobriza, la cual reconoció de haberla visto en la entrada hace un par de días, gritando esperando que la oyera.— ¡Hey! — No recordaba su nombre a decir verdad, así que esperó que por el tono de voz, pudiera reconocerla.—
Salió del agua segundos después de haber entrado, tirando de su cabello hacia atrás para así ver a la persona de la cual provenía el grito. Buscando con la mirada se encontró con la rubia que había visto días atrás, nunca le había podido preguntar el nombre pero sabía que era ella. --¡Hey! Hola, no te había visto ahí-- Le sonrió mientras movía sus brazos en el agua. --¿Vas a entrar?--
....
Se queda viendo un momento a la mujer delante de él al ver como se había puesto-Creo que he sido un poco brusco-se relame los labios-lo siento pero en esto no puedo ser alguien alegre
N-no, no... lo siento yo, de verdad no había escuchado y me tomo un poco por sorpresa pero no te preocupes... --Le sonrió levemente-- ¿Que paso que te hayas... puesto así? Si es que puedo preguntar, claro...
¿Pueden decirme algo si salto a la piscina? --Se preguntó a si misma mientras miraba el agua frente a ella, segundos después suspiró y con una sonrisa, se lanzó al agua, sin saber, que en realidad había alguien que la estaba observando--
—Son realmente hermosos. ¿Nunca has usado uno? Al principio te sientes atrapada con el corsé, pero son tan lindos que se te olvida al rato. ¿Insinúas que te estoy mintiendo?— se hizo la ofendida, bromeando. —Eres hermosa, en serio— aseguró con una sonrisa, de verdad la encontraba muy atractiva. —Lo mismo digo, Mía. Yo soy Emmanuelle— estrechó su mano cordialmente.
--He usado unos pero no tan hermosos como estos, digo, los míos eran más modernos, mi tía siempre me hacía usarlos para las galas y...-- Dejó de hablar de repente y sonrió, negando con la cabeza. --Insinúo que quizas tienes un problema de vista-- Rió sin poder evitarlo. --Muchas... muchas gracias-- Sus mejillas se coloraron, bajando ligeramente la cabeza. --Emmanuelle, que bonito, ¿puedo decirte... Elle o, como te dicen?-- Preguntó con una pequeña sonrisa.
. . .
No lo creería pero bueno.— Carcajeó ante ello, alzando sus cejas como dos arcos perfectos.— ¿Curiosidad? aquí verás demasiado sexo, querida y yo trabajo aquí pero no de dama de compañía y eso, solo de sesión de fotos…erótica, todo meramente profesional, ya sabes, desnudos, si alguien posa conmigo, esas cosas.
--Oh, claro, claro... Si si, entiendo y nunca... ¿nunca has hecho de los otros trabajos?-- Preguntó curiosa mientras la miraba y apretaba sus labios ligeramente. --¿Sería muy loco querer unirme? No sé... Dios, no me hagas caso-- Rió negando con la cabeza, ante el inesperado pensamiento que la había rondado.
-Exacto.-Asintió con su cabeza.-Si son habitaciones lujosas, muy amplias, para hacer de todo, y nadie escucha lo que pasa adentro.-Soltó mientras revolvía su cabello.
--¿Nadie?-- Preguntó con una sonrisa, dejando salir segundos después una pequeña carcajada. --¿Que más hay por aquí? ¿Piscinas... jardines... algo así?--
....
Ya te dije mis honorarios y lo que estoy dispuesto hacer, tomalo o dejalo-dice el chico bastante serio
--Am... ¿qué? Perdón, no te escuché... ¿me hablabas a mi?-- Pregunto un poco confundida y con pena.
ooc: vayan a la partiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii :c
...
Dibujó una sonrisa en sus labios y negó sin encontrarle sentido a lo que la chica había dicho. — ¿Es eso por lo que estás aquí? — preguntó. — ¿Tu curiosidad te arrastró a un prostíbulo? — replanteó su pregunta.
--Parece un poco tonto e ilógico... ¿no?-- Rió mientras asentía y bajaba un poco su cabeza para mirar sus pies. --A veces cuando uno esta muy acostumbrado a algo quiere conocer otras cosas y... digamos que esto me llamaba la atención. Además, ¿quien sabe si al final no deseo yo también de los servicios que se brindan o... simplemente, trabajar de eso? El deseo, placer... pasión es lo que destacan en este tipos de cosas... la pasión muchas veces hace la vida... menos aburrida--
...
— Entonces… — A las espaldas de la chica, se sentó en un mueble de caoba, apoyando sus manos sobre sus rodillas mirando la nuca castaña, esperando a que se volteara. — ¿Qué haces por aquí? — preguntó. — He de suponer que buscamos lo mismo.
Dio media vuelta para volver a quedar frente a frente con aquel hombre. Relamió su labio antes de morderlo y suspiró. --¿Una no puede ser... simplemente curiosa y venir a conocer el lugar?-- Preguntó con una pequeña sonrisa apareciendo en su rostro.
Se ladeó a ver a la chica y asintió con cada una de sus palabras. —Me encantan. Yo debería haber nacido en esa época, mira que hermosos los vestidos— dijo, haciendo referencia a las primeras fotos. —No creo que seas rara, pero tampoco deberías dejar que unas fotos bajen te autoestima. Eres muy guapa.
--Los vestidos son creo una de las obras de arte en cada foto, admiro a las mujeres que podían usarlos, debo de suponer que esas cosas pesaban más que uno mismo-- Rió levemente. --Gracias... pero aquellas mujeres de verdad lo eran-- Sonrió bajando la cabeza. --Tu tambien eres muy linda, que tierna. Soy Mía, por cierto, un gusto-- Alargó su mano hacia ella con una sonrisa amable.
Estaba caminando por los pasillos de la mansión. Ya le habían explicado todo del funcionamiento de ésta y ahora debía conocer a alguien que fuera de su agrado. Honestamente, no le interesaba llegar a conocer a la persona, entre menos supiera mejor. Se detuvo ante una gran vitrina con fotos y sintió a alguien aproximarse detrás de ella. No dijo nada pues, entre el nerviosismo de la primera vez y otras cosas, no sabía como podría iniciar la conversación.
--Estas fotos y las del vestíbulo me parecen geniales, son como.. antiguas, con mujeres y hombres... hermosos y no sé, estas fotos me bajan el auto-estima-- Rió mientras negaba la cabeza. --Lo siento, no me creas rara por eso-- Sonrió mientras bajaba la cabeza y se alejaba unos pasos hacia atrás.
—Un placer, Mía —tomó la mano de la chica para depositar un beso sobre el dorso de esta—. ¿Me presenté ya? Soy Richard Lordans, el dueño del lugar. ¿Estás interesada en rentar a alguien o solo quieres que te muestre el lugar?
Sonrió al sentir el beso en su mano e hizo una pequeña reverencia, dejando salir una corta risa. --¿El dueño? Vaya... ehm, mucho gusto, Sr. Lordans-- Habló educada. --Creo que por ahora solo quiero ver el lugar-- Sonrió.