El se despidió de su público y se cerró el telón. Una lágrima de cine se le deslizó por la mejilla y después un diluvio invadió su cara y de sus ojos emanaron tormentas de tristeza y desolación. Era su última función. Se despedía no solo de su público pero de su vida hasta ahora. No sabía ni lo que haría de ahora en adelante. Solo entendía el final, no el comienzo.










