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@moonborn-x-blog
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charlie-thebeta :
Coge la cerveza pero ni siquiera le da un sorbo. Se limita a observar el cuello de la botella y en silencio piensa internamente qué está haciendo. Nunca ha sido de bares, ni tampoco de charlas. Pero ahí está, en un bar y charlando. Si le dijeran que se trata de él, nunca se lo creería. Cuando hay una presentación, alza la vista y le sonríe muy fugazmente. -Charlie. Responde secamente y memoriza aquel nombre, se le da bien recordarlos.
Apoya la cabeza sobre su mano para escucharla. Cuando había dicho de charlar, no esperaba algo así. Charlie es muy de ciencias, pero no considera a la psicología como tal. Entorna los ojos ya de por si escéptico. -¿Me vas a tratar de psicoanalizar después? ¿A eso te dedicas con los clientes del bar? Pregunta un poco con sorna y luego mueve la cabeza, decide darle un trago a la cerveza al fin mientras escucha aquella historia tan misteriosa, que para él no tiene ni pies ni cabeza.
Aunque no es su fuerte ni su interés, decide reflexionar acerca de los hechos. Su hermano es el policía, el que tiene más mano para esas cosas, como las investigaciones y deducciones. Él solo se basa en la razón. -¿Era la asesina de su madre? ¿O puede que se hubiera acostado con el chico que le gustaba?
"Es un gusto, Charlie." Responde antes que nada. Si bien no se le daba mucho socializar, ser educada era uno de sus fuertes. Así la habían criado sus padres desde muy pequeña.
Tomó asiento en el lado opuesto de la barra. Ya había terminado su trabajo por el día de hoy y si bien quedaba alguna que otra cosa por hacer, podía realizarla justo antes de cerrar el establecimiento. Sus pies estaban matándola por usar zapatos bajos todo el día, así que necesitaba un descanso. Emilia se sorprendió por los cuestionamientos del masculino, ya que no era la primera vez que lo escuchaba en el día. "Tal vez. Cuando tu trabajo es ver a gente beber de sus copas, no hay muchas opciones acerca de cómo pasar el rato." Se permitió bromear. En realidad su trabajo no consistía únicamente en eso, pero esperaba estando darse a entender.
Las facciones de la chica se muestran pensativas a sus respuestas durante algunos segundos. "Lo que la mayoría de las personas responden al caso es que la chica mata a su hermana para volver a ver al chico en un nuevo funeral." Decide explicarle, antes de ofrecer su opinión para que comprendiese de donde surgía su curiosidad acerca del tema. "Pero yo pienso... ¿no sería mejor que hubiese matado a su padre? después de todo, el chico estaba en el funeral por su padre, así que lo más lógico es que atendiese al funeral de su padre en lugar que al de su hermana."
haddckk:
El simple hecho de que Emilia estuviera terminando el trabajo mucho antes que ella era una clara señal de que estaba absolutamente distraída. Por supuesto, no podía permitirse semejante comportamiento, por lo que maldecirse a sí misma estaba siendo una constante en aquellos instantes. Tampoco iba a cargar con el trabajo de ella si quedaba inconcluso, pero seguramente terminaría recibiendo una bronca por “no ayudar a la nueva”. Su siquiente comentario le hizo dirigir la mirada a la fémina, tampoco es que fuera la mejor con relaciones personales, mucho menos cuando se trataba de compañeros de trabajo. ❛ ¿Todavía no te ha hecho limpiar los baños? Porque eso son como dos horas más y por supuesto, sin pagar. ❜ En realidad, dudaba mucho que hubiera alguien que pudiera odiar más a su jefe que ella, pero tampoco temía que después ella fuera a contárselo todo. Al final, rebuscó en el bolsillo de su chaqueta y sacó una nota, la cual alzó para que la viera. ❛ En efecto, estaba tirada por ahí. ❜
Ni siquiera podía imaginarse en aquella situación. Es decir, no tenía ningún problema con lavar los baños, lo hacía cientos de veces en casa, pero le repulsaba la idea de tener que hacerlo justamente para poder marcharse a su hogar y además, sin obtener ningún pago extra.
"No, aún no me ha hecho limpiarlos y espero que no se le ocurra encargármelo precisamente hoy, ya debería estar en casa." Explicó, echando un ojo al reloj que normalmente se situaba en su muñeca. Había pertenecido a su padre.
Volvió a alzar la vista para cuando la chica le entregó la nota que tanto había estado buscando, cual sostuvo como si acabara de encontrar el Santo Grial. "¡Vaya, muchas gracias! No sé como pudo haberse caído."
ayleemcall :
Asintió conforme aquella pregunta se hacía paso en la conversación. — El mismo —. Añadió, completamente segura de que su cita era aquella noche. Sin embargo, el siguiente comentario de su compañera alteró los pensamientos de la joven — Oh, eh… —. Frunció el ceño, verdaderamente confusa — Sí, sí, el mismo me ha citado aquí… Y sabe que no tengo móvil así que… No sé… —. Hizo una mueca, pues recordaba que había mencionado que aquella noche cuando cerrara debían hablar — Puede, no lo sé… —. Iba a esperar. No sabía si volvería o no, pero prefería quedarse ella plantada que dejar a su jefe así. Se sentó en la silla a su derecha y apoyó sus codos sobre la barra, observando a la rubia al otro lado — Ponme una cerveza —. Pidió, sabiendo que ella no podría emborracharse, pero aun así gustándole el sabor de esta bebida.
Así la chica lo afirmara, Emilia seguía dudosa de que el jefe se hubiese referido a ese día, pero nunca se sabía con aquel sujeto. Era impredecible y no estaba segura de si aquella era una buena o una mala característica de su personalidad. Tomaría un lado si impredeciblemente se decidía a subirle el sueldo un día.
—Entonces, supongo que vendrá más tarde.— Murmuró, dirigiendo una mirada a la puerta en donde el dueño tenía su pequeña oficina. Estaba segura de que lo había visto salir y cerrar la puerta, así que no creía que hubiese alguien adentro todavía.
—Esperemos los diez minutos y si no llega en ese tiempo o llega más tarde, yo le diré que estuviste buscándolo hoy.— Prometió, compadeciéndose por la castaña. Era muy tarde ya y no le parecía justo que la estuviese haciendo esperar hasta aquella hora cuando bien podría verla por la mañana.
—Bien, creo que yo también tomaré una.— Aceptó entre risas, preparando ambas bebidas para que charlaran más a gusto. Una vez que terminó de destaparlas, ofreció una a la chica y se dejó la propia cerca de si. —Me llamo Emilia ¿cuál es tu nombre?—
ercsbny :
Después de que el maldito dueño del bar de enfrente de su casa le prohibiera la entrada, se había visto obligado a tener que buscar un nuevo local en el que pasar las noches de insomnio. Y, preferiblemente, que el encargado no llevara consigo una escopeta. En cualquier caso, había terminado en aquél bar, con una cerveza en la mano y cientos de pensamientos rondando su cabeza. Hacía mucho de la última vez que le había confesado a alguien su naturaleza, pero llevaba tanto tiempo pensando en cómo hacerlo que sólo llegaba a callejones sin salidas. Y lo peor, era perfectamente consciente de que Rain merecía saber la realidad tras él. En cualquier caso, una voz femenina lo desorientó, supuso que era la camarera, pues no estaba seguro de haberse fijado antes en ella. ❛ Estoy bien. ❜ Aclaró, consciente de que la rubia no poseía malas intenciones en absoluto. ❛ ¿No serás una psicóloga camuflada de camarera para conseguir pacientes? ❜ Bromeó, como siempre, pero tuvo que alzar las cejas después. ❛ Porque entonces te interesará saber que no tengo dinero para psicólogos… ni para otra cerveza. ❜
—Pues si estás bien, estás bien.— Mencionó para dar el tema por terminado. Sabía cuando no debía meterse con la vida privada de las personas y esa era una de las ocasiones. Seguro que era más que capaz de resolver sus problemas por su propia cuenta.
—Hoy me han dicho eso dos veces ¿acaso parezco psicóloga?— Una de sus cejas se elevó acompañando a su interrogación. Lo había dejado pasar la primera vez, pero dos veces ya era preocupante. De cualquier modo, esperaba que solo se debiera a su forma de hablar o los temas de conversación que tenía con la gente.
—Si fuera psicóloga sería un poco tonto venir a un bar ¿no lo crees? las personas aquí prefieren pagar alcohol a pagar psicólogos.— Hizo aquella reflexión para defenderse un poco, encogiéndose seguidamente de hombros.—Me llamo Emilia.—
druidcharlotte :
Tal vez había tenido que haber escogido otro plan para distraerse, como quedarse en casa viendo una película o leyendo un libro, pero al final había optado por ir a tomar algo aunque fuera sola. Aquellos últimos días había estado ajetreada por culpa del trabajo y que se aproximaba el fin de curso, además de que debía empezar a preparar talleres para el verano… Tal vez debería haber llamado al resto de la manada. Tenía la sensación de que hacía mucho que no pasaba un rato con ellos en condiciones y además tenía ganas de conocer a los nuevos miembros…
La voz de aquella joven hizo que Charlotte saliera de sus pensamientos, sin poder evitar mirarla confundida.- ¿Tan mala cara hago? –Preguntó sin malicia y dejó escapar un suspiro.- ¿Ya vais a cerrar? Lo lamento, no me había fijado en qué hora era… -se disculpó con amabilidad a la vez que esbozaba una tenue sonrisa.- Creo que ya he bebido suficiente por hoy, –comentó de broma, ya que lo cierto era que a la druida no le gustaba mucho el alcohol.- pero tampoco quisiera molestarte.
—No quise decir eso, pero si luces algo cansada ¿un día largo?— Supuso, puesto que esa era la principal razón por la que el bar tenía clientes. La población adulta de Montreal se la vivía en el trabajo todo el día, así que era común que al finalizar este, condujeran más rápido a los bares que a sus casas.
—Lo haremos en diez minutos.— Repitió, cerciorándose una vez más de que estuviese en lo correcto al mirar el desgastado reloj en su muñeca.
—Pero no te apresures, aún tenemos que terminar de limpiar y todo eso.— Le previno, con tal de que se tomase las cosas con calma. No quería que tuviese la sensación de que se encontraba corriéndola.
—No es molestia. En realidad no hay mucho por hacer a esta hora, solo tengo que guardar todo en la caja y eso.— Admitió, encogiéndose de hombros.— Soy Emilia, por cierto.
awildfletcher :
Estaba perdida en sus propios pensamientos, sin prestar atención realmente a su alrededor. Había asistido aquel bar con unas compañeras de danza, pero éstas ya se habían retirado desde hacía varios minutos. Solo quedaba ella del grupo… Absorta en sus pensamientos y preocupaciones. Hacía tiempo que no coincidía con alguien de la manada y hasta dónde sabía, al parecer estaban aumentando sus filas. Solo esperaba que todo fuera bien… En eso iba cabeceando cuando una chica se acercó a ella, debía de ser una de las trabajadoras.
Alzó la mirada por primera vez desde hacía mucho rato. -¿Vais a cerrar ya? Pues no quiero ser una molestia… Murmuró al pensar que quizás estorbaba si se quedaba más minutos allí sentada en el taburete, frente a su vaso a medio beber de zumo de melocotón. No había perdido la costumbre de no consumir alcohol. -¿Te importa… Que te haga un poco de compañía antes de que cierres? Le sonrió amigablemente, no quería molestar… pero tampoco quería estar sola en ese momento. -Si quieres puedo ayudarte a recoger.
—No pasa nada, mis compañeras aún están terminando su trabajo, así que no hay prisa.—
Le informó a la fémina para no apresurarla. Al menos ella era consciente de la situación y no se quedaría hasta que tuviesen que echarla del lugar tal como lo hacían un par de clientes. Aunque no veía a ninguno de ellos por el sitio, por lo que adelantó que sería una noche tranquila. Su petición le tomó por sorpresa, no porque quisiese acompañarla, sino por que deseaba permanecer en un lugar como aquel otro rato. Sin embargo, no tuvo problema en ello, después de todo, el jefe no estaba y ella cerraría el lugar.
—Está bien, no hay problema. —— Y no te molestes, recogemos todo antes de cerrar porque nos da mucha pereza hacerlo después.—Admitió entre risas.
—¿Seguro que no quieres beber nada más?—Ofreció una vez más, pensando que quizás optaría por algo más cargado.
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charlie-thebeta :
Irónico que pretendiera ahogar penas en un vaso de alcohol cuando éste no surge efecto debido a su metabolismo. Suspira y hace girar la botella de cerveza con el poco líquido que queda dentro. Quizás ya sea hora de marcharse, pronto el bar cerrará. Baja la mirada. Había salido esa noche pensando en acabar en otro local, pero no se había sentido al fin con fuerzas y valor para aparecer dónde creía que debía de estar.
Su pesimismo habitual debe de haberse reflejado en su rostro porque repentinamente la empleada se acerca y le da encuentro. No quiere ser antipático, pero se está metiendo en dónde no la llaman. Pero después recapacita. No la conoce de nada, es una persona ajena y neutra a la situación. -Otra cerveza y puede que una charla. Accede pero sabe que la retirará sino es buena conversadora o no capta su interés. -Diez minutos será suficiente.
—Otra cerveza a la orden.—
Acató su petición con tranquilidad, haciéndose con la botella para después, con ayuda de la famosa herramienta, retirar la tapa. No era experta en iniciar conversaciones con extraños, pero estaba más que aburrida en aquella hora y a diez minutos de cerrar el establecimiento, no le quedaban muchos más deberes por hacer. Deslizó la botella en su dirección, intercambiándola por la que ahora estaba vacía y permaneció algunos segundos en silencio, planeando su siguiente comentario.
—¿Cómo te llamas? Yo soy Emilia.— Inició para animarle a charlar. Quizás estaba siendo un completo desastre en ello, pero al menos lo intentaba.
—Por la mañana estaba leyendo una revista de psicología y había una clase de ejercicio sobre el que no supe muy bien qué pensar...—Le comentó, interesada en escuchar su opinión.
— Tal vez puedas ayudarme. Va de esto:
Una chica está en el entierro de su madre y luego de un rato de mirarlo, se enamora perdidamente de un joven que le daba las condolencias a su padre. Más tarde intenta buscarlo, pero no lo encuentra. Dos días después, la chica mata a su hermana. ¿Por qué razón la mata?—
ayleemcall :
Las palabras de la mujer a su espalda alteraron la sangre de la persona a la que se dirigía. No por haber sonado terca, sino porque la muchacha estaba perdida en una marabunta de pensamientos indeseados. Ciertamente, la morena no debía estar allí, pero había pedido a su jefe que le esperara al final de la noche para hablar sobre sus turnos y aquel cambio de hora que el mismo dirigente había solicitado. Así, se torno a ver a la rubia, quien le ofrecía ayuda de alguna manera — No, no… No hace falta —. Rápidamente, observó que se trataba de una camarera. No por el simple hecho de verla tras la barra, sino por poder constatar que se trataba de una de sus compañeras de trabajo. La siguiente oración le dio a Ayleen la afirmación que necesitaba, pues en poco menos de diez minutos conseguiría a por lo que venía — Lo sé, vengo a hablar con el jefe —. Pronunció, esperando que la contraria supiera que ella resultaba ser también una empleada, y que no necesitaba ayuda o compañía alguna, ya que se iría en menos de lo que la mujer al otro lado del mostrador probablemente esperaba. Esbozó una dulce sonrisa — Gracias por preguntar —.
A Emilia le tomó por sorpresa que la chica de castaños rizos trabajase allí también, estaba segura de que no era tan despistada como para no haberla notado si se trataba de su compañera, pero seguramente tenía un horario distinto al suyo u otra área de trabajo (la rubia permanecía siempre tras la barra). Sin embargo, decidió no preguntar más al respecto, puesto que su siguiente comentario la distrajo a un tema de conversación diferente.
—¿El jefe?— Inclinó la cabeza, algo confusa en cuanto a lo que afirmaba.
—¿Estás segura que te dijo a esta hora? Porque me ha pedido que cierre el negocio, no estoy segura de que siga aquí.— Explicó, siendo aquella una de las señales que indicaban que el individuo se marcharía mucho más temprano a casa.
—Aunque... quizás no tarda en volver.—
diannamills :
} Los bares son lugares repletos de carne fresca. Idiotas a los que puede engañar para que le hicieran favores especiales o bien tugurios dónde reunir información privilegiada, la ciudad tiene ojos por todas partes. Pero esa noche no es una de esas noches. Dianna se encuentra apagada y desmotivada, nunca antes se ha sentido de ese modo, siempre ha tenido la fuerza suficiente para lograr lo que quiere. Ojalá pudiera tomar tragos hasta emborracharse y olvidarse de todo, pero lo que quiera que sea ahora, impide que goce del placer de la embriaguez.
Al bar le quedan pocos minutos. Debe de regresar al apartamento compartido que ahora es su hogar. Pero se hace la recelosa y pospone aquella decisión todo el tiempo que puede. Hasta que una de las trabajadoras se acerca a ella, aunque ante su sorpresa no es para echarla. { Preocupada…. } Repite en un susurro y acepta esa descripción aunque no está muy segura de lo que sucede. { Mejor hablemos, el alcohol no me va a ayudar con mis penas. }
De cierta manera, agradeció en su interior que la mujer accediese a hablar con ella. Estaba un tanto aburrida de su monótono trabajo y además, ya había terminado todas su tareas por hoy. Solo faltaba aguardar a que el resto de los clientes decidiese marcharse a casa... si podían caminar, siquiera. De lo contrario, tendría que recordarles que el establecimiento cerraría, tal y como lo había hecho con ella.
—Está bien, pues, me llamo Emilia.— Se presentó, apilando cuidadosamente algunos ceniceros a su alcance. Ya no habían fumadores que los necesitaran para aquel momento.
—Llevo menos de una semana trabajando aquí y no te había visto antes pero ¿eres cliente recurrente o solo elegiste pasar aquí la noche?—
I think every day you try to soak up as much as you can to learn and understand things better.
mrrumsfeld :
Los pasos de la fémina acercándose le avisaron su proximidad, más no alzó la mirada por si simplemente su intención era dirigirse hacia otro lado. Sin embargo cuando ésta le habló lo hizo. —¿Es que tan mal luzco? Digo, no pensé que daría demasiada pena. —preguntó sin darle demasiada importancia, en realidad sólo era agotamiento por el día que había tenido, al menos de momento no tenía problemas, todavía no era luna llena.
—Bien, me convenciste, otra bebida no me vendría mal. —aceptó, pues por mucho que ingiriera ya sabía que no causaría estrago alguno en su sistema.
Su forma de responder le comunicó de inmediato que la situación era mucho menos densa de lo que había pensado, por lo que no se preocupó más al respecto.
—Lo siento, no pretendía sonar de esa manera, solo buscaba ayudar.— Pidió disculpas entre risas, tomando seguidamente un momento para rellenar la copa que le había servido ya tiempo atrás. El bar estaba casi vacío, por lo que podía quedarse a charlar sin ningún problema.
—¿Un día largo?—
haddckk :
La suerte de encontrar con la nueva presencia de Emilia en el bar se traducía en menor tiempo de barra para ella (cuando procedía) pero como siempre su jefe había encontrado nuevas formas de explotación laboral, como obligarla a quedarse después del cierre para hacer inventario. O por lo menos eso trataba de hacer cuando llevaba su coca-cola en la mitad y muy poco trabajo realizado. ¿Por qué no estaba siendo tan eficiente como acostumbraba? Precisamente por la cantidad de pensamientos que corrían con libertad por su cabeza. Actos, consecuencias, una serie de actos y consecuencias que debía pasar por él, por Freddie. Con ese pensamiento, se vio interrumpida por la voz de la otra, lo que le hizo dirigir la mirada de inmediato a ella. ❛ Sólo son cosas mías, termina tu trabajo antes de que llegue el jefe. ❜ Le habló, sosteniendo el bolígrafo con el que no había apuntado absolutamente nada en la libreta. ❛ ¿Sólo quedan diez minutos? ❜ Cuestionó, había perdido la noción del tiempo a más no poder. ❛ Tengo que terminar esto. ❜
El mejor consejo que había formulado para si misma era no meterse con Livia. Si bien eran compañeras de trabajo, eso no significaba que le agradara y verdaderamente solo convivían la una con la otra por la paga, pero nada más. Así que cuando habló, Emilia se abstuvo de insistir en charlar acerca de cosas personales con ella. Para no molestarla, principalmente y porque tampoco querría hacerlo de encontrarse en su lugar. —Ya casi termino, me falta una nota para hacer el corte de caja pero no la encuentro. Debe estar tirada por allí.— Supuso mientras continuaba buscándola, pero simplemente no aparecía aquel papel por ningún sitio.— Diez minutos y lo que nos vayan a hacer quedarnos hoy...— Bufó, desapareciendo por un momento para fijarse en la parte inferior de la barra.
No era su especialidad fijarse en las demás personas (de verdad, no lo era), pero esta había logrado llamar su atención por lo atormentadx que lucía. Aunque su mente le decía que se encontraría perdiendo su tiempo de hacer algún movimiento, no pudo evitar aproximarse después de pensarlo durante algunos segundos. Además, en bar estaba por cerrar, así que podría aprovechar para informarle de ello. Ni siquiera sabía qué decirle sin sonar como una acosadora, pero como siempre, se dijo a si misma que aquello estaba tan solo en su cabeza y que probablemente la otra persona no pensaría de la misma manera. —Mira, espero que esto no suene muy raro, pero estuve observándote y pareces algo preocupadx ¿necesitas hablar con alguien...o quizás otra bebida?— Ofreció desde el lado opuesto de la barra, inclinándose un poco en su dirección. —Deberías aprovecharlo, cerraremos en diez minutos.—
} Paul acababa de descubrir lo que era encontrarse en una situación complicada sin saberlo ni quererlo. En principio solo había defendido a un pobre chico mesero de la verborrea de un grupo de tipos borrachos, segundos más tarde se había visto rodeado de ellos y avanzaban hacia él con cara de pocos amigos. Coge aire. Están tan idos que dialogar no serviría de nada… Los ojos del mesero le suplicaban que no buscara más problemas. Pero los hubo en cuanto uno de los tipos da un paso hacia el beta, Paul le golpea con el puño cerrado con la suficiente fuerza para tirarlo al suelo con la nariz rota.
Voltea, sorprendido en parte de sus acciones ya que nunca se ha metido en una pelea tan desigual. { Vaya… Eso fue… Intenso. }
La chica había permanecido concentrada tras la barra sacando el conteo de ingresos del bar por más de veinte minutos cuando el bullicio de aquellos sujetos provocó que perdiese la concentración y por ende, la cuenta que llevaba. Sus pupilas se elevaron fulminantes hasta donde se originaba el problema y seguidamente de ver que se trataba de la pelea de la noche, puso los ojos en blanco, obligándose a si misma a interferir antes de que llegaran a romper el mobiliario. Durante su caminata hasta aquel punto, solo pudo pensar en que no le pagaban los suficiente como para tener que soportar a sujetos ebrios pelear todas las noches y que en definitiva merecía un aumento que jamás iba a tener. Ya en la cercanía, reaccionó al primer golpe que hubo, elevando el tono de voz para asegurarse de que todos escucharan. —Si quieren partirse la cara yo encantada, pero mejor háganlo afuera o tendré que llamar a la policía.— Musitó, apuntando firmemente en dirección a la puerta para sostener su comentario.
Otro grito, ese grito tan desgarrador que salía de la garganta de la muchacha avisando de la muerte. Lo veía, veía un coche y alguien morir ¿Y qué era lo peor? Que era alguien conocido de la ciudad, alguien que le ayudaba de vez en cuando con el tema a escondidas cuando se escapaba a la veterinaria para atender a los seres sobrenaturales. El corazón se le encogió en el pecho y no dudó en ir corriendo hacia el lugar donde se encontraba o presentía que aquello iba a suceder o…sucedido.
Al cabo de unos veinte minutos, la muchacha se paró en seco por aquella calle tan oscura y como el coche de su compañero estaba allí. De nuevo su corazón se encogió y unas lágrimas se empezaron a escapar de su rostro, llorando pues sabía lo que se iba a encontrar. Fue corriendo los pasos que le quedaban y finalmente bajó la vista, observando como su compañero no solo estaba mordido, si no que estaba desollado por todo el cuerpo y sabía aquello lo que significa…alguien estaba cerca.– Oh Dios mío…
Emilia tuvo que quedarse hasta tarde para cerrar el bar. Su jefe se lo había pedido de favor y no podía negarse. Ya habían tenido varios choques y sabía que, de no comportarse, probablemente perdería su empleo. Bastó con girar la llave dos veces para que el establecimiento quedara cerrado. No era fan numero uno de caminar por calles tan oscuras a altas horas de la madrugada, pero procuraba aparentar estar alerta y tener seguridad, en caso de encontrarse en alguna clase de peligro. Echó las llaves tintineantes a su bolso y apresuró el paso, esperando llegar cuanto antes al pequeño departamento que ella y su abuela compartían. Sin embargo, el avistamiento de la escena en la oscuridad le alarmó por naturalidad y tras mantenerse en su lugar unos segundos (debido a la impresión), se aproximó al sitio lo más aprisa que pudo. — ¡Cielo santo! ¡¿Qué le pasó?!— Exclamó en dirección a la chica, esperando obtener alguna respuesta de ella; aunque le daba la impresión de que también acababa de llegar. No podía mantener la vista en el cadáver, era demasiado impresionante para un estómago tan débil como el suyo, por lo que apartó los iris en todo momento. —Tenemos que avisar a la policía.—