Sade Olutola

Andulka

No title available

shark vs the universe
he wasn't even looking at me and he found me
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH

izzy's playlists!

Origami Around
h

JVL
dirt enthusiast
occasionally subtle
Three Goblin Art
Claire Keane
Keni
cherry valley forever
Sweet Seals For You, Always
Lint Roller? I Barely Know Her
Not today Justin
art blog(derogatory)

seen from France

seen from Malaysia
seen from Lithuania

seen from Romania
seen from United States

seen from South Africa
seen from Türkiye

seen from Switzerland
seen from United States

seen from South Korea

seen from Malaysia
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States
@moragaby
Cuanta nostalgia nos invade al recordar aquella mirada que un día fuera nuestra. Cuanto vacío provoca esa ausencia de los espejos donde nos reflejamos tan felices. Como duelen esos ojos ahora que no están.
PF (via somosletras)
Al menos sé que si te vas y ya no vuelves, me llevarás contigo a donde vayas. No importa que no pienses en mí, no importa que beses mil labios y le hagas el amor a cien mujeres más. Alguna tarde, alguna noche, escucharás “La vida en rosa”, verás la lluvia caer, o acariciarás un gato que se desliza por los callejones, y, para bien o para mal, te acordarás de mi. Y ojalá sonrías. Ojalá no te duela. Ojalá seas feliz y no te arrepientas de haberme dejado aquí, sin ti.
- María Aydanez Ramona, Malaci.
-Tienes que hacer ejercicio. No por cuestiones estéticas, lo demanda tu salud. -Cierto, reconozco que tienes razón, pero hace frío. Sigo sin poder vencer a la lógica de mi flojera.
El diario vacío, Ave Literaria. (via aveliteraria)
Letras para ti.
Estas son mis últimas letras para ti,
perdóname, ya no tengo motivos por los cuales te quiera escribir.
En ocasiones escucho tú nombre
y te echo de menos, pero lo siento,
ya no tienes el mismo efecto dentro de mí.
Recuerdo aquel día en que te conocí;
brotaron las risas y sueños que contigo quería construir,
tus ojos me encantaron y no tenía motivos para huir,
al menos que fuera contigo a un amor sin fin;
quería construir rascacielos o castillos pa’ tocar el cielo que me hacías sentir
y verte volar sin miedo como un lindo colibrí
Pero bueno estas letras son las últimas para ti
y no son de reproches o reclamos como niño infantil,
son de nostalgia y añoranza por lo que llegamos a sentir;
en estos días sólo quiero pocos motivos para acercarme a ti
y poder así construir una amistad que tal vez no tenga fin.
José Miguel Silva Dominguez
http://josesilva3001.tumblr.com/
Por qué no volvemos. Recuérdamelo, por favor. Por qué no nos queremos de vuelta, de segunda mano o de ocasión. Por qué. A ver, si es que había tantas razones, es que te juro que las había. Es que hasta las llegué a apuntar en algún sitio. Y ahora va y no las encuentro. Justo cuando más las necesito. Justo cuando sólo recuerdo todo aquello que juré olvidar. Así que si no te es mucha molestia, recuérdame por qué no nos dejamos de hostias. O por qué me las sigo dando yo. Por qué no volvemos. Por qué me despierto y lo primero que hago es pensar en tus fotos. Pero si las metí en el fondo del cajón ese que ya ni abro. El de las cosas perdidas aposta. El de los recuerdos que son demasiado grandes para llevarlos encima. Malditas fotografías. Malditas emulsiones enmarcadas en vidrio. Escaparates de 15×9 que ya sólo te venden saldos, instantáneas con retraso de lo que pudo ser y no fue. Por qué las escondí allí, si se me agarran a la retina día sí día también. Por qué hago ver que no las veo, si no me hace falta ni mirarlas, si ya me las sé. Por qué no volvemos. Por qué no dejo de seguir tus pasos. Por qué entro de puntillas en las redes sociales como quien entra a por algo que se dejó. Por qué analizo tus fotos, tus gestos, tus lugares y tus palabras. Por qué veo en cada nuevo amigo o contacto tuyo un potencial enemigo. Por qué me da miedo que me olvides con ellos, que me entierres sin mí. Por qué busco señales que al fin y al cabo tú ya no emites. Por qué. Eh. Por qué. Por qué no volvemos. Por qué no he sido capaz de volver a sentarme en la única mesa maldita de nuestro restaurante. Por qué salgo todas las noches como si nada, como si jamás te hubiese conocido. Y por qué les acabo pidiendo a todas que hagan de ti. Que les gusten tus mismas cosas. Que se rían como lo hacías tú. Por qué las comparo siempre contigo. Qué culpa tendrán ellas de no alcanzarte. De no saber que me exististe. De no poder acabarse este final. Por qué no volvemos. Por qué sigo mirando el móvil cada dos horas simplemente para ver si estás en línea. Por qué empiezo a escribir siempre el mismo mensaje. Uno que arranca con un por qué no volvemos. Uno que sigue explicándote cuánto te echo de menos. Que ya casi olvidé tus defectos. Que me quedé solo a soportar los míos. Que ya es mucho soportar para una sola persona. Y por qué, cuando acabo el mensaje perfecto, le doy siempre al borrado completo en vez de al enviar. Por qué no te llamo cuando tengo tantas ganas de hablar. Por qué no volvemos. Dímelo, de verdad, tan sólo recuérdamelo una vez más. Aunque te cueste algún que otro esfuerzo. Hazlo por este pedazo de vida tuya que sigue a la deriva de los recuerdos. Por los viejos tiempos. Por este mal sabor de boca después de algo tan dulce. Por lo que fuera yo en tu vida. Por lo que sea. Por lo que fui. Yo la verdad es que no he aprendido. Sigo estando igual. Me siguen haciendo daño las mismas cosas. Me siguen emocionando las canciones de siempre. Sobre todo ahora, que sé que en realidad todas me hablaban de ti. Me sigo haciendo muchas trampas al solitario. Me veo con los mismos amigos a los que les ruego que no me hablen de ti. Hasta que les acabo preguntando yo. Ah, y he vuelto al microondas, que cocinar para uno ya sabes que no vale la pena. Supongo que soy aún más difícil. Imagino que el gas noble de mis manías se habrá expandido hasta ocupar parte del hueco que dejaste tú. Y seguramente, a base de vivir conmigo, me habré vuelto mucho más yo. Por eso, te podría decir que he cambiado. Que ahora sí que sí. Que ahora entiendo por qué no funcionó lo nuestro. Que por qué no volvemos. Que por qué no intentarlo, sabiendo lo que sabemos. Pero te estaría mintiendo, y lo haría simplemente para conseguirte de nuevo, para volverte a tener, para volverme a dar a ti. Nos estaríamos engañando de nuevo. Y volveríamos dispuestos a ello, tan sólo por lo mucho que nos queremos. Tan absurdo como cuando estábamos juntos y tras cada silencio resonaba siempre la misma pregunta. Por qué no lo dejamos. Risto Mejide
24
Lo echo de menos como se echa de menos a quien solía ser parte de tu día a día, como se echa de menos a quien "siempre estaría"; como se echa de menos a quien todo lo arreglaba con un "no pasa nada, estamos juntos y eso es todo lo que importa".
Sin palabras.
Me sorprendió un día con un te quiero. Tuve un momento de vacilación, no me lo esperaba. Llevábamos poco tiempo juntos y soy de las que no dicen las cosas que no sienten. Le contesté: gracias. Lo sé, suena mal. Pero esperen, aún no me odien. Antes de juzgarme déjenme explicarles. Definitivamente un yo también estaba fuera de mis opciones. ¿Qué es un yo también? Un yo también es una respuesta automática. Es como un yo no fui al romperse algo cuando éramos pequeños. Un yo también no era suficiente para expresar lo que yo quería que él entendiera. Yo necesitaba decirle gracias, un gracias de verdad. Un gracias por despertarme cada día con unas intensas ganas de vivirlo. Un gracias por las sonrisas que me provoca cuando me mira de esa forma que no sabría describir. Debía responder un gracias por todas las mariposas que revoloteaban en mi estómago y las mejillas rojas cuando me decía cosas tan bonitas que me provocaba ocultar mi rostro. Un gracias por entenderme o, al menos, intentarlo (soy terriblemente complicada). Un gracias por los mensajes de buenas noches deseándome dulces sueños (que no sé si sepa que no son tan dulces cuando aparece él y los transforma en húmedos). Un gracias por los besos que derriten el hielo que me queda en el corazón. Un gracias por los regalos, por las caricias, por las canciones, por las bromas, por la confianza. Gracias por quererme, porque nunca nadie me ha hecho sentir tan querida. (Ahora que escribo esto siento que debería haber dicho perdón, porque creo que hasta salgo debiendo.) Así que sí, yo también, pero no, no me sirve, él sabe que lo quiero y cada vez lo quiero más. Principalmente, gracias.
Denise Márquez (via denisesoyletras)
Cortázar de la A a la Z Álbum biográfico
Eres y serás, el adiós más triste de mi vida.
poetaprohibido (via poetaprohibido)
On s’est connus, on s’est reconnus, on s’est perdus de vue, on s’est r’perdus d’vue, on s’est retrouvés, on s’est réchauffés, puis on s’est séparés. Jules et Jim (1962) François Truffaut
Decimos, repetimos una y otra y otra vez adiós
Ojos indefinibles, ojos grandes, como el cielo y el mar hondos y puros, ojos como las selvas de los Andes: misteriosos, fantásticos y oscuros.
Tus Ojos - Julio Flores (via harce0)
Ya no más por favor
Yo quiero llorar a veces furiosamente por no sé qué, por algo, porque no es posible poseerte, poseer nada, dejar de estar solo.
Jaime Sabines (via fruta-y-menta)
...