⠀*⠀ holden crane — veintidós años. nacido el 10 de enero del 2003. recordado como the horror geek, actualmente es director y documentalista independiente, egresado de la universidad de boston.
loading file... ↻ ⸝⸝ holden crane.

pixel skylines
dirt enthusiast
Cosmic Funnies
Lint Roller? I Barely Know Her
let's talk about Bridgerton tea, my ask is open

No title available
No title available

titsay
Monterey Bay Aquarium
he wasn't even looking at me and he found me
Game of Thrones Daily
will byers stan first human second
No title available

JBB: An Artblog!
🪼
d e v o n
RMH

Product Placement
Alisa U Zemlji Chuda
TVSTRANGERTHINGS

seen from United States
seen from United States

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from Germany

seen from France
seen from United States

seen from Türkiye

seen from United States

seen from United Kingdom
seen from Malaysia
seen from Malaysia
seen from Germany
seen from Australia
seen from United States
seen from Türkiye
@cravnes
⠀*⠀ holden crane — veintidós años. nacido el 10 de enero del 2003. recordado como the horror geek, actualmente es director y documentalista independiente, egresado de la universidad de boston.
loading file... ↻ ⸝⸝ holden crane.
# paloma dice: ‘ sabía que el apodo dick era demasiado estúpido para ser verdad. ’
' ¿ves? ' murmura, inclinándose un poco para hablarle bajito. ' no estaba loco cuando dije que se me hacía sospechoso. ' no lo dice con arrogancia; es más bien un cansancio antiguo, sabiendo que son pocos quienes lo toman en serio. observa facciones ajenas con lentitud, preocupación pronto asomándose en su mirada. ' ¿has estado quedándote en tu casa? ——— no quiero que te pase nada. ' * @dipaloma.
# emory dice: ‘ quédate esta noche. ya no es seguro estar afuera después del atardecer. ’
su pecho se oprime al escucharle, sus palabras le roban el aire por un instante. su respiración se cierra alrededor del impulso absurdo de asentir de inmediato. no recuerda la última vez que alguien le pidió quedarse y menos aún imaginó que emory le ofrecería aquello. parpadea, intentando recuperar compostura. ' ¿estás… segura? ' pregunta, su voz suena más baja de lo que esperaba, casi rasposa. sus dígitos juegan con los ajenos, delineando con pausas las líneas en la palma ajena. * @emorym.
# nat dice: ‘ no quiero pasar el resto de mi vida extrañándole. ’
su primer impulso es ofrecerle algo físico, sólido, un punto de anclaje que él mismo habría matado por tener si estuviese en su lugar. sabe que quizás ella apenas tolera la mayoría de las cosas que holden representa. así que lentamente, casi pidiendo permiso con el silencio, extiende su mano y roza los nudillos de nat con la punta de sus dedos. un toque apenas perceptible, un intento torpe de consuelo, sin querer abrumarle. ' ¿quieres tomar aire fresco? ' ofrece, sin estar seguro de que ayude. ' puede ayudar a despejarte. ' * @nataliv.
# evie dice: ‘ si por alguna razón soy el siguiente, quiero que heredes mis cosas. ’
el gesto que hace al escucharle no es grande: apenas un sacudón inmediato de cabeza, como si su cuerpo reaccionara antes que él. ' evie, no. ' no quiere siquiera dejarle terminar la intención de la frase. ' no digas eso. ' * @evelyvn.
su boca se entre abrió, pero no hubo protesta alguna puesto a que la firmeza en su agarre resultó ser conquista de reproches o rodeos ; fue un mínimo hechizo, porque tacto sin ser nuevo ( era la segunda vez, las estaba guardando una a una ) cautivó de tal manera que aquél pasillo abrazado por los reflejos de luz robados desde el interior del gimnasio ni siquiera le inquietó. de alguna forma instaló alivio, porque mirada curiosa de grace ( su prima ) solía ser tormento. sin embargo, esa confesión que llegó después acabó con el atisbo de calma que creyó sentir. fue dueña de un desbarajuste inmediato en todo su sistema, se esparció en consciencia, desbordando allí una frustración rabiosa que la rasgó con ganas, misma ineptitud que solía asaltarla cada vez que él decidía decirle algo que nada tuviera que ver con devolverle su propia cizaña. no pudo evitar su mirada, ansiando hallar en esmeraldas cualquiera destello que pudiera esclarecer eso que él quería dejar debajo de sus palabras. aún todo se escapaba de su entendimiento, acrecentando la sensación de imposibilidad. para ese entonces no logró configurar otra inquietud que no fuera holden crane, aunque mente ya estaba demasiado acostumbrada a ello. a él. pese a que responsabilidad fue colocada sobre sus hombros con un descarado atrevimiento, a emory sólo le interesó descifrar causa de lo que él dibujó cómo impulsos, develar fantasmas de ilusiones atraídas por lo que aún creía fantasía, confirmar lo que temía ( ya que, tal sendero era más hacedero ). quería que la apartará de una maldita vez debido a que circunstancia se había tornado pedregosa. él lo estaba empeorando todo, cada vez que no la empujaba lejos con palabras o indiferencias, hacía peor su necesidad de reprimir lo que decidió como platónico. y al parecer, se encaprichó en eso. él volvió a acercarse. dejó caer su respiración sobre su dermis, su frente sobre la propia, sacudió lo sólido debajo de sus pies, « ¿ahora quién juega con quién? ». sus párpados descendieron en lo que fue instinto como si privarse de verle podría hacer el momento más duradero o el deleitarse con la sensación de su proximidad una más tangible, intensificar su perfume, aumentar la calidez que dejaba su respiración. se obsequió ello y un poco más : elevó paulatina su mentón buscando la caricia de nariz opuesta, al menos un nimio roce. ‘ yo no soy culpable de tus tendencias masoquistas ’ fue un susurro, uno sumergido en la cercanía y atosigado por su pulso inquieto. ‘ tampoco de la inmadurez que no te permite entenderte, ’ continúo bajito, dando espacio a una respiración que luchó por el aire que inopinado resultó escaso. ‘ o de tu cobardía... la que me culpa a mi de jugar, de enloquecerte, en lugar de hacerte responsable por aceptar juego e insistirme en hablar, por decirme que le importo, por confundirme... ’ finalmente se encontró en su mirada, mas creó una nueva pausa. ‘ tampoco es mi culpa que seas tan patético como para no rechazarme... o — o admitir que para ti hablar tampoco sería suficiente ’ quiso aferrarse tanto a crane, sentirlo más, que tampoco dominó la ansía de su zurda en ese momento que acompañó palabras continuando sendero hasta la libre del castaño. ‘ porque no, para mi no lo es, holden ’ deshizo el contacto de sus frentes buscando que resolución tardía a interrogante fuese precisa, al hacerlo sintió que oxígeno le regresó al cuerpo. los labios del castaño atrajeron sus cafés, se detuvieron en ellos sin tapujos, evidenció anhelo una vez más encadenado a su pecho, solo para regresar después de unos segundos a sus ojos. ‘ ... ¿lo es para ti? — esto, ’ ambas manos ejercieron un suave tirón hacía si misma, una invitación sutil o más bien una advertencia de que espacio entre ambos todavía era basto. ‘ ¿es suficiente para ti ahora? ’ quiso saber qué hacer en realidad. indagó manteniendo su tono bajito, aún ofreciendo murmullo. martin entonces fue desorden de sensaciones añoradas, de recordatorios de lo inalcanzable, de una premura intolerable por el final de laberinto.
era muy tarde para arrepentirse, porque ahora que estaba tan cerca su mirada no podía desprenderse. tal vez había sido un efecto lento, casi imperceptible, como agua filtrándose por las grietas de algo que creía sólido. o tal vez había sido de golpe, un segundo de descuido en el que no puede volver a mirar hacia otro lado. detalla, como puede, facciones femeninas como si por primera vez él las mirara sin máscaras, sin la distancia que se imponía. sus ojos con esa claridad almendrada que parecía debatirse entre la furia y el orgullo. su cabello, siempre tan suyo, con esos rizos que se formaban apenas por la humedad, enroscándose contra su sien, contra sus mejillas, como si la propia naturaleza se empeñara en recordarle que ella era así: compleja, imposible de ignorar. tragó con dificultad. porque tenerle tan cerca convertía lo platónico (lo que él desesperadamente había intentado etiquetar como interés, curiosidad, algo indescifrable o simplemente locura) en algo que se le desbordaba entre los dedos. jamás habría admitido en voz alta cuánto le afectaba, porque hacerlo sería concederle un poder que él no permitía que nadie tuviera sobre él. pero ahí estaba, tan cerca que podía ver cómo una hebra suelta de su cabello temblaba al ritmo de su respiración. tan cerca que podía contar los tonos ocultos en lo marrón de sus ojos. por un instante, pensó que podría apartarse. que debería hacerlo. pero cuando las palabras ajenas empezaron a derrumbar sus murallas, una por una, con esa precisión casi cruel, todo lo que logró fue inclinarse más. lo suficiente como para que su nariz rozara la ajena, apenas un choque de respiraciones que ardía más que cualquier reproche. ' ¿y tú crees que lo entiendo? ' su voz estaba hecha un murmullo que tembló entre su boca y la de ella. ' crees que… que tengo la más mínima claridad cuando me hablas así. ' apenas sostuvo la mirada ajena, obligándose a no descenderla. ' dices que no eres culpable… ' continuó, inclinándose apenas un milímetro más. ' pero cada cosa que sueltas me desordena los pensamientos ——— hablas de mis tendencias, de mi inmadurez, de mi… cobardía y ni siquiera sé si lo dices para alejarme o para que no lo haga. ' un destello desesperado cruzó sus ojos, verde vibrando como si tratara de fijarse en los suyos y encontrar algo que lo sostuviera. ' no me culpes por confundirme cuando tú… ' apretó la mandíbula. ' no dejas de estar en mi cabeza. ' lo soltó finalmente, pero no tuvo tiempo de reaccionar cuando ella tocó su mano y su respiración se desordenó, pero no retrocedió. no podía. su nariz volvió a rozar la suya, más firme esta vez, como si necesitara anclarla a algo real. ' no digas que es patético que no te rechace. ' añadió, más bajo aún. ' porque no puedo y no quiero y me asusta. ' su mano libre, casi sin permiso, terminó cerrándose sobre la de ella, respondiendo al contacto que ella inició. no supo en qué segundo exacto perdió la noción del espacio entre ellos. el leve tirón que ella hizo sobre sus manos terminó de cortar el poco sentido común en su mente. se acercó sin pensarlo, o quizá después de pensarlo demasiado, y cuando ella rompió el contacto de sus frentes, él ocupó el hueco que dejó, inclinándose para que sus labios rozaran los de ella en un suspiro que no llegó a ser beso, pero sí una rendición. un roce lento. dudoso. como si estuviera descubriendo la forma exacta de su boca por primera vez. cuando se apartó apenas un centímetro, respiró contra su piel, temblando. ' no… ' contestó al fin. el anhelo lo empujó a inclinarse otra vez, más suave, más consciente, dejando que la curva de sus labios se deslizara sobre los ajenos con una lentitud dolorosa, como si necesitara asegurarse de que ella lo permitía. apretó un poco sus manos, respondiendo al tirón que ella había iniciado, acercándola a él con un gesto más sincero que decidido. no era una exigencia; era una confesión física. ' sé que no quiero que te alejes. ' susurró, su nariz alineándose con la de ella hasta volver a sentir ese roce casi imperceptible que lo incendiaba. ' no ahora. '
🍒
‘ ajá y yo estoy cargando los snacks, ¿tú sabes cuánto pesan estas cosas? ’ ni la mitad de una colchoneta pero ella no está para confesar eso ni holden para saberlo. sin decir más nada, le da un tironcito en la manga de la camiseta para que la siga. ha encontrado el lugar perfecto en una esquina del salón, donde la gente es escasa y la luz tenue pero segura, no puede haber mejor lugar para acomodarse. ‘ si roncas. ’ morirá antes que aceptar que su amigo creció más allá de ese habito. ‘ traje rollitos de pizza, macarrones con queso, nuggets en forma de dinosaurio… ’ va enumerando conforme camina al lugar elegido, repasando en su cabeza la cantidad de comida que echó a su bolso. ‘ un solo pedazo de cheesecake que vamos a tener que compartir o matarnos en el intento, tu elige. ’
🍫
' lo sabré cuando me digas cuáles snacks, entonces pensaré si te perdono o no. ' aunque bien había estado comiendo galletas con evie y adueñándose de los sandwiches de romina. pero amora no tenía que saber nada de eso. entre sus quejas le sigue sin rechistar, bastante acostumbrado a ser el perrito callejero que amora adoptó años atrás. es difícil, incluso, con el par de meses que tenían sin verse no volver automáticamente a viejas costumbres. cuando ambos eran inseparables y vivían cruzando la calle, ni esa mínima distancia bastaba para separarlos. además, tiene mucho por agradecerle pues sigue siendo su red de apoyo y el alivio principal cada vez que la ansiedad lo atacaba. ' no lo hago. ' niega con la cabeza, defendiéndose. avanza en zancadas para colocarse al frente, ambas cejas alzadas en sorpresa. ' te trajiste todo el refrigerador. ' no se está quejando. está encantado con todas las opciones y por ello esboza una sonrisa amplia. ' increíble. ' entonces, se hace el pensativo. ' me pido los nuggets en forma de dinosaurio y los rollitos de pizza. '
el gesto no le sorprende para nada, incluso le arranca otra risita que no se molesta en disimular. era descarado por naturaleza, no le molestaba admitir lo dicho segundos atrás porque estaba consciente de su realidad y privilegio ; por algo se aprovechaba tanto del mismo. del poder que venía con su apellido, con el prestigio de años que amenazaba con mancharse debido a ciertos acontecimientos que no están relacionados directamente con él. "dios perdone a este pobre hombre por hablar sus verdades." dramatiza, subiendo diestra hacía su mano para apartarla con una palmada suave, de índole juguetón. "ah, por allá hay varias apiladas. dime a dónde quieres que la lleve." entonces se asume a sí mismo para la tarea, haciéndole ademán para que le siga en dirección indicada al principio. "oh, entonces —— ¿amora y tú?" no asume nada cuando desliza indagación, entrecejo frunciéndose ligeramente. "suka." chasquea sinhueso, acento se marca a la perfección cuando usa ese término. "todo el mundo sabe que serías el abrazado." se encoge de hombros. "¿esta es tu forma de pedirlo, eh? lamento decepcionarte, ya me prometieron."
no es que no le tenga empatía a su amigo. sin embargo, lo conoce lo suficiente para saber que algún comentario empático solo iba a ganarle algún insulto en los sinfín de idiomas que seguro conoce el rubio. así que niega con la cabeza, exagerando mientras rueda los ojos. ' claro, pobre hombre. ' sorna es casi palpable en su tono de voz. entonces, mira hacia a los alrededores, tratando de encontrar a amora a lo lejos. cuando cree haberla visto, señala en su dirección con el índice para que sepa en donde poder dejarlas. ' no. ' niega de inmediato, sacudiendo la cabeza antes lo que cree que artem asume. ' somos… como love y tú. ' supone que es el ejemplo más cercano a su relación con amora, pues amistad tiene muchos años y lazo es inquebrantable, casi sagrado para holden. suelta un sonidito de queja, labios bajan en una mueca incrédula. ' tal vez, digo, puede darte tanto miedo que necesites abrazar algo. ' le da vuelta a la acusación de la manera más inteligente que puede, solo para seguir molestando. ' pff, ¿a quién te prometieron? ' le mira, frunciendo el ceño. ' si es a evie, me temo que me ha dicho que quiere ir al fuerte que amora está armando. '
se encoge de hombros sin poder un motivo verdadero. genuinamente pensaba que había exagerado un poco al no ser tan medida con lo que metió en mochila, pero prefería ser precavida ; claro que no midió que tanto lo era. "epale." queja es instántanea cuando le aprieta la nariz, diestra subiendo para adueñarse de su muñeca en un vago intento de detenerlo ; claro que igual le roba una risita. "me parece un trato justo, mi estimado." entonces jala por completo la bolsa para revelar el contenido de sándwiches ya previamente preparados un par de horas atrás. "te van a gustar, tú ya lo has probado." se hace de dos para acomdoar en servilleta y extender. "¿tienes dulce? excelente, yo lo único que tengo son gaseosas." frunce el ceño cuando vuelve a revisar. "ando antojada de leche chocolatada."
parpadea varias veces cuando observa el par de sandwiches que le ofrece, la imagen es suficiente para que su estómago hable; sonido bastante bajo pero audible aun así. ' perdona. ' menciona, aunque un risita nasal se le escapa. ' no tuve tiempo de cenar. ' de ahí podrían entender el porqué su mochila está repleta de snacks, siendo lo más rápido que pudo empacar. eso y las galletas que le había regalado evie momentos atrás. ' dios. ' dramatiza cuando les da el primer mordisco. ' ¿cuánto por toda la bolsa? ' molesta, curvatura dirigida a morena es pequeña y casi tímida, porque tampoco quiere empujar a romina a una convivencia que antes era más sencilla, no cuando el luto sigue presente. ' debe haber en la cafetería, estoy seguro. '
' bueno, les ha ido bastante bien explotando el turismo de true crime como para querer que se detenga... ¿o qué? ¿van a empezar a vender entrevistas con terrence y blake? ' no le sorprendería, pero al mismo tiempo el peso de los hombros parece aumentar significativamente, incisivos clavándose en labio inferior cuando lo observa de soslayo, porque de alguna manera no entiende todo lo que está sucediendo pero al mismo tiempo parece haber demasiada claridad con respecto a lo que está sucediendo precisamente en ese momento, la manera en la que engranajes se han ido acomodando y se vuelven un malestar más generalizado. ' ah, hay un par de colchonetas detrás de las gradas, ¿quieres que te ayude? ' sonríe, único gesto dulzón cuando el ceño vuelve a fruncirse. ' siempre creí qué quedarse atrapado aquí nunca sería tan malo porque estaba el mar. ' ahora suena tan absurdo, tan carente de sentido que revolea los ojos. ' ahora parece ser precisamente la razón por la que todo empeora. ' ríe entre dientes, demasiado nerviosa, asiente con la cabeza. ' o tal vez creen que es la trampa perfecta... sí él también cree que enjuiciaron a los equivocados, nada lo detiene de venir a terminar el trabajo. '
no esperaba que el comentario inicial le calara tan hondo, pero lo hace. porque es cierto, supone que bellemaris siempre supo exprimir sus propias tragedias. ' se esforzarían más en eso que en encontrar al maldito buzo o buzos. ' porque estaba bastante seguro que aquello era demasiado para una sola persona y no le sorprendería si hubiesen tres en la ecuación. ' ¿segura? ' pregunta, referente a la ayuda con las colchonetas. ' me vendría bien. ' al menos la compañía, porque ahora que ha empezado nuevamente a no ignorar lo que sucede a su alrededor es dificil lidar con la incertidumbre, hablar con cleotilde le ofrecía cierto sentido al malestar que supone que se apoderaba de todos dentro del gimnasio. se detiene en seco y siente el peso de esa frase como si fuera propia. el mar siempre fue la promesa, ¿no? un escape, una excusa para no sentirse completamente encerrado. pero ahora… ahora es otra cosa y la sensación de encierro abruma más de lo debido. ' no es absurdo. ' murmura. ' a veces uno cree en las cosas que necesita creer… hasta que esas cosas se convierten en amenaza. ' traga, sintiendo cómo la inquietud se le enreda bajo la piel. entonces, suspira. no quiere ofrecerle un consuelo ciego ni mucho menos ser fatalista, no en voz alta. ' mira, solo… quedemonos en grupo, ¿vale? ' aconseja. ' no creo que sea tan estúpido para atacarnos cuando estamos en alerta, va a esperar a que bajemos la guardia. '
‘ no ’ falacia surgió inmediata, pintado de inocencia al percatarse que mirada no podía apartarse de esmeraldas. sin embargo, su matiz fue bajo. la claridad ofrecida previamente todavía estaba vigente en consciencia, reiterándose de forma intranquila, tal martin pretendiese hallar detrás de una ofensa mal percibida, aquello que indiqué la mentira. entonces él avanzó mientras sus falanges se encontraron con la diestra. fue un contacto galvánico primitivamente, pero luego no hizo más que embeberse en su tersura. tal gesto había logrado más que mitigar su bataola de nervios ; suavizó su semblante y exhibió sin cuidado la necesidad de transparencia que aparecía cada vez que él estaba cerca : ‘ ... sí, ’ admitió bajito debido a orgullo inopinadamente sedado por el tacto, por la proximidad. descendió su mirada después, admiró propios dedos ansiar explorar con detenimiento cada porción del agarre. ‘ sí te estoy evitando. pero es porque yo tampoco quiero pelear contigo ’ continuó luego de una pausa, primero requirió desprenderse de tensión en sus hombros dándole lugar a un pequeño suspiro. ‘ tú me dijiste que yo estaba equivocada y no, no encuentro ni un universo dónde eso tenga sentido ’ se halló una vez más en la mirada de crane y lo odió. al apreciarlo comprendió que aún no había desintegrado su sensación de alerta, esa constante alarma de hallarse a nada de cruzar límite de confín inventado, el que más temía trasgredir por lo que significaba su posible porvenir. ‘ — holden, nunca te dicho algo bueno, o algo lindo desde que nos conocemos ’ pero sí lo hizo, le dijo algo que la sacudió y estremeció en partes iguales : su espinosa confesión escrita sobre un afán de besarlo, el que se quedó con ella. ‘ ¿y de repente te importo? ¿quieres hablar conmigo? ¿acercarte? no tiene sentido ’ tampoco que propia mano aún sostuviera la ajena, buscando sentir aún más de su dermis con el pretexto de caricias parsimoniosas. eso era un hecho.
la negativa lo atraviesa tan fácil, desarma algo dentro de él, una pieza que pensaba estable y de golpe holden siente que quizá sí está volviéndose loco. empieza a pensar que lo está y no por las razones que deberían tener más peso, no por los misterios de bellemaris ni por el buzo, ni por nada que realmente importe. no. el tiempo que su insomnio le obsequia lo gasta, en el último par de noches, en diseccionar el mapa imposible que es la mente de emory martin. es absurdo, completamente absurdo, porque cada vez que cree derribar una muralla descubre otra detrás, y luego otra, y luego un pasillo más que se bifurca en corredores infinitos. un laberinto viviente que lo atrae, que lo confunde, y aun así él sigue entrando, sigue avanzando, sigue eligiendo perderse. el apretón involuntario de su mano es casi una súplica silenciosa a la afirmación que termina por otorgarle. basta esa presión mínima, esa admisión bajita, para que la tensión que cargaba en los hombros se alivie un segundo… uno solo. porque los siguientes cuestionamientos llegan como un golpe: bruscos, inevitables, honestos y no tiene respuestas. no cuando él mismo se hace las mismas preguntas a las tres de la mañana, con la cabeza enterrada en la almohada intentando encontrar una lógica que no existe. sin pensarlo, como si su cuerpo se adelantara a su mente, inclina la cabeza, sostiene su mirada solo un instante más y con la voz más firme de lo que siente murmura: ' ven. ' entrelaza sus dedos con los de ella, sellando el gesto con una determinación que tampoco entiende. el contacto le dispara un pinchazo que corre por todo su cuerpo, un sobresalto eléctrico que debería hacerle soltarla… pero no lo hace. lo ignora. lo soporta. lo abraza. se movió justo cuando sabe que scout no está rondando, como si ese pequeño margen de seguridad fuera lo único que necesitaba para permitir que su impulso se volviera acción. así, con paso rápido, logran escabullirse fuera del gimnasio. el pasillo los recibe solitario y el saber que no hay miradas curiosas sobre ellos lo relaja y finalmente puede decir: ' no tengo idea, emory. ' su frustración es casi palpable. ' es tu culpa, de todas formas. ' acusa en tonalidad suave, sin culparla realmente y alza la mano libre en un ademán inquieto, reacio a soltar la unión que permanece entre sus manos. ' jugaste con mi mente después de la fiesta y me estás enloqueciendo porque sí, tienes razón, no tiene sentido. ' confirma, casi desesperado, sus esmeraldas le miran con intensidad. ' pero aquí estoy, ¿no es así? ' su voz se vuelve bajita, recupera la valentía suficiente para acercarse más, la distancia es mínima cuando decide unir sus frentes con timidez y no escapar de mirada ajena. ' ¿puede ser eso suficiente por ahora? '
pausa se alarga un poco más de lo necesario, psique ralentizada necesitando poner en fila cada palabra que él acaba de decir. casi escapa risa ; no llega. comisura apenas se mueve mientras juega con sello del paquete, uñas raspando borde plástico en gesto mecánico. ‘ qué miedo tu carta curatorial. ’ entonación baja, áspera, pero sin veneno. casi suena a aceptación encubierta. oreos crujen cuando abre envoltorio, olor dulce llenando hueco mínimo bajo gradas, empujando un poco perfume cannábico. da mordida, lenta, y pregunta cae después, simple pero pesada. madreselvas se elevan apenas, contactan pupilas opuestas un segundo antes de huir de nuevo hacia luz azul congelada en pantalla. ‘ ——un monster. ’ invento sería más creíble, pero no se molesta en construirlo, hombros se encogen en gesto pequeño que quiere restarle importancia al hueco en estómago, al temblor leve que no viene solo del thc. silencio corto, mordida nueva a galleta, migas cual lluvia. baja laptop un poco, dejándola a medias sobre muslos, gesto que es concesión en sí mismo. ‘ nah, no tengo hambre. solo quería azúcar. ’
su ceño se arruga un poquito, entonces alza una ceja mientras niega con la cabeza. ' aunque no te lo parezca, soy bastante culto. ' alza el mentón mostrando el ego suficiente. sin embargo, toma un par de segundos para bajar la guardia otra vez, recordándose que no van a regresar, por ahora, a la guerra que tenían cada vez que se veían. se remueve un poco en su propio eje, pensando en si debería tomar asiento o solo dejarle en paz, pero últimamente dejarla en paz parecía ser una tarea imposible. ' ¿un qué? ' el tono demuestra que lo desaprueba. ' eso no es comida, nat. ' aprieta los labios entre sí, teniendo una lucha interna que dura varios segundos entre si debería cerrar la boca o discutirle. el debate interno es intenso y debe tomar toda su fuerza de voluntad para ceder en silencio. en todo caso, termina suspirando y sin pensarlo demasiado, se sienta a su lado, conformándose con que al menos las galletas parecen servir su propósito. ' ¿de qué me estoy perdiendo? ' señala con un asentimiento a la pantalla. ' ¿y por qué lucen enojados? ' es su rama de olivo o al menos intenta que lo sea.
hombros parecen encontrar respiro mínimo cuando observa cómo él acepta galleta, roce que deja eco tibio en dermis sensible, contacto recordatorio de que no está del todo sola en tempestad. algo en pecho se afloja y mirada viaja desde tentempié olvidado hasta facciones masculinas, intentando descifrar si esa estabilidad que menciona es real o apenas andamiaje precario sosteniendo ruina interna. curva tímida en comisura se marca apenas cuando lo ve morder horneado, gesto ínfimo que intenta asomarse a superficie sin lograr completarse, porque alegría no es fácil de convocar cuando saturación corre como tinta negra bajo piel. a pesar de ello, es abrazo invisible que presiona costillas sin lastimar. ‘ sabes que te haré todas las que quieras. ’ voz que se desliza con cuidado, más cercana a confidencia que a respuesta trivial. ‘ ¿quieres el resto? no sé por qué traje tantas... ’
le mira a hurtadillas, intentando adivinar o tener un indicio de lo que suceda en psique ajena. aunque tampoco quiere presionar. pero desde aquella fogata imborrable sabe que evie ha estado un poco extraña. sin embargo, no es su afán presionarla. además, le agrada que en su presencia castaña pueda encontrar lo que necesite en el momento. toma un segundo bocado y sus hombros ceden un poco, menos tensos, menos rígidos. ' son tan buenas… ' murmura, su voz es más suave de lo que pretendía, como si la tibieza del gesto de evie afectara su tonalidad. cuando promete hacerle todas las que quiera, su mirada permanece en la ajena con un brillo mínimo, casi escondido. ' eres la mejor, ¿ya te lo he dicho? ' esboza una sonrisa cálida, ignorando por un momento todo lo que acontece. ' sí quiero, pero también quiero que te quedes con las que necesites. ' suspira. ' no sé cuanto tiempo nos tengan aquí, ¿vas a dormir con alguien? ' pregunta tímido de repente, inocencia es casi palpable. ' amora y yo estamos haciendo una especie de fuerte, puedes venir si quieres. '
‘ todavía no. ’ no necesita alzar la mirada de su bolso abierto en el piso para saber que se trata de holden, — por favor, lo reconocería por el olor de su detergente o el sonido de sus pasos — sus manos trabajando rápidamente el cierre para terminar de incorporarse. ‘ ¿buscamos uno? ’ porque da por hecho que van a compartir el mismo perímetro así no lo hayan discutido antes. ‘ tiene que ser lejitos y cómodo para poder leer. también para que no escuchen tus ronquidos. ’ lo último lo suelta con toda la intención de molestar, arrugando la nariz para no reírse. ‘ venga, andando. ¡nos traje snacks! ’
la sonrisa se le borra al escuchar que no, entonces suspira abatido. ' mora, estoy cargando dos colchonetas que aparentemente son escazas. ' le mira significativamente, casi irónico. ' pensé que ya lo tenías. ' se queja cual cascarrabias mientras mira a los alrededores, buscando algo que se asemeje a lo que ella desea, mas es lo último que escucha que le hace rodar los ojos y soltar una risa por lo bajo. ' creí que habíamos aclarado que ya no ronco. ' le lanza una mirada desaprobatoria, volviendo a negar con la cabeza. ' ¿snacks? ¿cuáles? ' le mira, dudoso.
una risita nasal se le escapa cuando le escucha, negando con la cabeza. "no sé, no me sorprendería que las donaciones de mi abuelo hayan pagado por eso. todavía pienso que es una locura todo lo que hicieron para que no me echaran." poco le importaba hablar del tema ahora, después de todo, han pasado años. "podemos compartirla por ahora." ofrece después. "no homo, claro está."
abre y cierra la palma de la mano en un gesto para decirle que está parloteando demasiado, también rueda los ojos. ' ¿sabes? es lo más niño rico que te he escuchado decir, por mi bien lo ignoraré. ' continua molestando, curvando una sonrisa llena de sarcasmo en su dirección. el ofrecimiento le roba una risita por lo bajo, negando después con la cabeza. ' estoy buscándole una a mora. ' cuenta. ' para ver en qué sitio nos vamos a dormir. ' entonces, señala con el mentón la colchoneta contraria. ' pero si necesitas que te abracen por el resto de la madrugada solo tienes que pedírmelo. '
pone la mochila al frente para que masculino pueda ver contenido cuando la abre. "la poca anticipación para esto me llevo a traer las cosas así." bolsa de pan bimbo, jamón acomodado en un contenedor sellado y un par de bebidas más. "no se vale juzgar." aunque duda mucho que él lo haga. "¿quieres uno?" ofrece, ignorando segunda pregunta cuando se vuelve hacía él. "o una gaseosa, la verdad no conté mucho lo que metí..." arruga ligerametne la nariz.
' ¿por qué te juzgaría? ' le mira, desconcertado y exagera un poco en la expresión. para que romina pueda entenderlo mejor, holden también deja su mochila al lado de la ajena, aunque el contenido de esta solo revela snacks salados y dulces. ' tengo pringles, te ofrezco la mitad por dos sandwiches. ' estira la mano para apretar nariz contraria, solo para molestarle un poquito, habiendo aprendido que aquello al menos lograba sacarle una sonrisa. ' también logré que evie me diese algunas galletas, creo que de hambre no vamos a morir. '
' el padre de terrence es dueño del faro de bellemaris. ' relata, particularidad de la cautela que hace un brío delicado, un deje diminuto prácticamente sordo en el momento que le enseña la pantalla del móvil, las cejas arqueándose. ' hacen que hable mal de su propio hijo, hastings y graves están dementes. ' o demasiado desesperados para cerrar el caso y volver a disfrutar únicamente de las mieles de los turistas que van y vienen debido a la popularidad del true crime. ' ¿qué estás haciendo? ' se distrae por un segundo, aunque sacude la cabeza, acomoda la sábana contra la colchoneta, marca territorio en sitio fresco antes de que sea demasiado tarde. ' ¿crees qué quieran tenernos bajo un panóptico? '
escucha en silencio, aunque los engranajes de su cerebro empiezan a maquinar; está cansado de toda la situación. paranoico y hastiado, mas ahora que se encuentran todos en el mismo lugar como cebo. lo único que desea es que las personas que quiere estén a salvo y la impotencia recorre todo su cuerpo al saber que no hay mucho por hacer. ' solo quieren lavar la imagen del pueblo. ' opina, su expresión refleja el asco que aquello le ocasiona. ' estoy buscando un par de colchonetas para mí y para mora, creo que terminaremos durmiendo de aquel lado. ' cuenta, haciendo un gesto vago con la mano para señalar el lugar. solo cuando tiene el par de objetos debajo de sus brazos es que le mira y suelta un suspiro. ' ¿no crees que el pueblo lo es? ' devuelve, mirándole curioso. ' aunque está lejos de ser una prisión perfecta. ' chasquea sinhueso. ' esto, todos en el mismo lugar; parece un matadero. si es que nuestro querido sheriff se equivoca y los acusados son inocentes. ' es sarcástico, ya que teniendo en cuenta sus propias teorías era lo más probable.