Hoy, martes 11 de noviembre
11:11 ✨
No es casualidad que escriba en este instante. El universo me recuerda que los sueños y el amor verdadero no mueren, que lo que está destinado vuelve a encontrarse.
Me voy tranquilo, porque nunca quise hacerte daño. En medio de mis batallas internas, tú fuiste un apoyo inmenso, una luz que me sostuvo cuando más lo necesitaba. Hoy ya dejé mi pasado atrás, me liberé de esas luchas en mi cabeza, pero cuando por fin encontré calma, tú ya no estabas; habías encontrado a alguien más. Y por eso me alejo, no porque haya dejado de amarte, sino porque quiero que seas feliz en el camino que elegiste.
Quiero pedirte perdón por las veces que te mentí diciendo que solo te veía como amiga, cuando en realidad lo que sentía era mucho más profundo. Perdón por mis silencios, por mis dudas, por no saber mostrarte todo lo que llevaba dentro. Gracias por cada cosita que compartimos: las conversaciones sencillas, las risas, los pequeños gestos que parecían mínimos pero que para mí fueron enormes. Me voy con el corazón en paz y la mente tranquila, porque sé que lo que viví contigo fue real y hermoso.
Hay muchas cosas que no llegaste a conocer de mí, de cómo soy cuando estoy muy enamorado. Cuando amo, dejo mi orgullo de lado: hablo, busco, converso, intento solucionar. Y quiero disculparme por aquel día de mi cumpleaños, cuando te dije que no me gustaba. En realidad siempre he tenido en mi mente y en mi sueño que la mujer que quiere estar conmigo comparta conmigo ese día especial. No de fiestas, no de grandes celebraciones, sino de un abrazo sincero, fuerte, y no solo un “feliz cumpleaños”. Esa ilusión siempre la he llevado en el corazón.
Me voy tranquilo porque nunca te engañé, porque lo que sentía por ti fue único y verdadero. Me preocupaba por tu salud, compartía contigo mis sueños de construir juntos una vida, y aunque mis detalles fueron pequeños —unas flores, arreglar tu computadora, un producto para tu carita— todos nacieron desde lo más profundo de mi corazón. No tenía mucho, pero lo poco que te daba lo hacía con todo el amor del mundo, porque tú lo merecías.
Me encantaba pasar tiempo contigo, compartir con tu familia y sentir que estabas rodeada de personas buenas. Solo te pido que cuides tu corazón, que nunca dejes entrar a quienes puedan dañarte, porque eres una persona valiosa y única.
¿Nos volveremos a ver? Tal vez sí, porque el destino es incierto. Si Dios lo permite, algún día volveremos a coincidir más preparados, más maduros, con sueños en común y corazones listos. Mientras tanto, sé feliz, sonríele a la vida, y que Dios te cuide siempre.
Yo seguiré enfocado en mis proyectos, creciendo poco a poco, hasta ser la mejor versión de mí mismo. De corazón espero verte realizada, abogada, feliz, cumpliendo tus sueños con la misma energía que siempre te ha caracterizado.
Y si algún día la vida me concede volver a encontrarte, prometo tratarte con respeto y ternura, llenarte de mucho amor, y honrarte como la mujer que eres. 🌿✨












