El día de nuestra audiencia de divorcio - Ruth Lepson
Me invitaste a almorzar, a un restorán de pastas. Nunca habíamos sido tan amables el uno con el otro. Cuando dijiste Todavía soy un vago, nos reímos. Después del almuerzo nos quedamos en el estacionamiento. Dijiste Tú tienes la última palabra. pero dije, No, estoy cansada de ser la que tiene que hablar. tú tienes la última palabra. Pero no se te ocurrió nada. Así que te subiste a nuestro auto gris. Yo a nuestro auto rojo. Han pasado tres años. E incluso eso ahora es sólo una anécdota. Últimamente ni siquiera siento que haya vivido contigo. Pero recuerdo nuestra amabilidad ese día, cuando ya no importaba












