middleheo.
Una figura demasiado cerca del agua fue suficiente incentivo para hacer que la estudiante se levantara de su cómodo asiento (donde había estado tomando el sol previamente) y empujara con toda sus fuerzas la espalda de aquella persona, provocando su directa caída al mar. Por fin comenzaba a divertirse.
Ahora recordaba porque odiaba las fiestas en la playa o cualquier lugar que tuviera concentrado dos cosas: personas fastidiosas y agua. Bueno, solo era la primera porque la segunda salió debido a la situación. Respondía un mensaje de texto a uno de sus compañeros de proyecto cuando cayó al agua, su teléfono móvil se empapó. Miró con cara de pocos amigos a la fémina. “¿Qué demonios te pasa?” bramó, tratando de ponerse de pie. Una pequeña ola lo volvió a tirar. “Arruinaste mi celular.”







