' no te confundas. ' es árida, impersonal, las palabras se hunden entre la punta de la lengua y la mirada está clavada en interlocutor, se queda completamente quieta mientras hacen los últimos arreglos en cabellera y desestima en un movimiento calculado antes de rebuscar en el bolso el brillo labial. ' esto no es una reunión de amigos, es trabajo. '
"me sorprende que les sorprenda." admite tras presenciar interacción, índice golpeando apenas el vaso de cartón que sostiene. él, en lo particular, no se lo toma a mal porque tiene razón. da un vistazo hacia atrás de ella, curioso por arreglo ajeno. "pero está quedando precioso." asegura, imagina que lo sabe, lo menciona con amabilidad a quién está trabajando para aligerar la tensión apenas un poco. "¿te falta mucho? hay algo que quiero mostrarte."
se aparta cuando considera que tuvo suficiente, prácticamente cortando de forma absoluta conversación con interno que volvía a tenderle el guión corregido. diestra se mete un poco dentro de blanquecina tela, dándose un apretón en clavícula como si le fuera de ayuda. advierte presencia y bufa hastiada. "te dije que iba a tomarme quin─." queda a mitad de frase cuando le visualiza, bajando la guardia. "mis respetos para ti, honestamente." musita, verdosos fijos en él. "no sé cómo lo haces."
"¿estresada?" es lo primero que pregunta, incluso si la respuesta se le antoja obvia. café en zurda y guion en diestra, se permite recostarse apenas contra mesa en lo que da sorbo a la bebida. "gracias, es un don." tono mantiene cierta ligereza, como quién busca calmar tensión. "¿qué funciona para ti cuando estás defendiendo?" inquiere entonces, preocupándose más por una solución que apuntar al elefante en la habitación. "supongo que aquí es un poco más la inversa. si imaginas que estás hablando con alguien que quieres, deberías verte más natural y menos..." pausa, presiona labios entre sí. "¿tiesa?"
cuando la cámara vuelve al punto de retorno, el rostro del contrario, cierra el video con un pequeño zoom hacia este. contenta con el resultado, guarda el teléfono en el bolsillo de su abrigo. después eleva la mirada hacia él. ' ya sé, ya sé — parezco una novata. ' desde que llegaron no ha dejado de registrar cada instante en el estudio, como quien visita un monumento por primera vez. ' pero tienes que entender que esta es la primera vez que salgo en algo así. no todos somos estrellas de cine como tú. ' mas no hay verdadero reproche. más bien, sus palabras están cargadas de coquetería. ' ¡espera! ¿nos hacemos una juntos? —— quién sabe, tal vez en unos años sea yo la estrella. '
sonrisa tira de comisuras a medida que la va escuchando. "no es lo que pienso." admite, alzando las cejas. más que cualquier otra cosa, lo que realmente siente es dulzura. emoción que ella lleva fue una que llegó a sentir tiempo atrás. se ríe por lo bajo. "quizá, pero fácilmente te veo el alma de una." imagina que es la forma en que se desenvuelve, como personalidad se antoja entrañable, que sabe que, si realmente quisiera, podría ganarse el corazón de cualquiera. "me ofendería si no." tono es más juguetón en lo que se acomoda a su lado, y es ahí que curiosidad pica. "¿es algo que de verdad te interesa? —el mundo del espectáculo, me refiero."
presencia impropia todavía genera en él un grado de incomodidad que no descifra desde lo sucedido con vesper. aunque se esfuerza por regalarle una sonrisa junto al asentimiento que sí le otorga, esta es más bien floja. se pasa la mano por el estuche de armados, y al notar la ausencia de otros, le extiende su propio cigarro. ' ten. ' dice, aunque el vicio no queda relegado, pues al poco tiempo se hace de papel y tabaco para armarse otro. ' ¿cómo se siente la cámara en estas circunstancias? ' inquiere en el proceso.
acepta ofrecimiento sin pensárselo demasiado, calada que da poco después cuando reconoce que presencia no es del todo bien recibida. y realmente no lo culpa, tampoco lo presiona. decide dejar que se desenvuelva como deba hacerlo. "extraño." confiesa, inclinando rostro al costado. "pero al final siempre es lo mismo." es, después de todo, otro papel que debe cumplir, sin importar lo que él piense, o quiera hacer. "¿cómo estás tú?" inquiere finalmente, dejando pregunta de la forma más genérica posible.
ha estado buscándolo desde el momento en que puso un pie en aquel lugar, algo que ya no sabe exactamente hace cuánto sucedió, ya que ha perdido con facilidad la noción del tiempo gracias al murmullo constante, las pruebas de cámara, los mensajes de maxwell. por supuesto, todo eso queda atrás cuando presencia masculina asoma. “dime, superestrella,” susurro se desliza entre los labios cuando da con él, lo reconoce de espaldas, por supuesto, y precisamente por detrás es que se acerca, hablando incluso antes de llegar a su lado. “—¿estás cobrando por los consejos? porque podría usarlos.” no miente, pero a la vez resulta evidente que aquello no es más que una excusa, barata y pobre, para acercarse una vez más. @sharbolt.
no necesita girar en posición para saber que se trata de ella, y si lo hace de todos modos, es porque quiere encontrarla. mirada la busca, la encuentra, y es una sonrisa lo que primero le dedica. "que yo recuerde," empieza, tomándose una pequeña pausa antes de inclinar apenas la cabeza al costado, "la última vez lo hiciste perfecto." es sugerencia a fiesta de santos y pecadores. "todo lo que quieras." concluye al final. palabras saben a juego, a excusa, y cede al mismo sin pensárselo demasiado. "no te voy a cobrar, pero se me ocurre que podríamos hacer algo al salir de aquí." ofrecimiento es más tentativo, que se desliza con cierto cuidado. "¿qué te parece?"
en un gesto discreto, señala con los ojos detrás de su interlocutor, donde una cámara los tiene en la mira. cuando habla, apenas mueve los labios. ' nos están grabando ahora. ' supone que es un intento de capturar momentos espontáneos entre miembros del círculo para el documental, pero él se tensa por reflejo con un lente apuntándole.
no necesita llevar la mirada para saber qued tiene razón. da un sorbo al café, alzando las cejas. "¿nos damos un abrazo?" ofrece, sonrisa tironeando de comisuras. "seguramente le pondrán una amistad que perdura con el tiempo, o algo así."
"hm, esa es una buena foto," piensa en voz alta, observando su propia cara en la plana de un periódico de hace ya varias semanas. no había tenido tiempo ( ganas, más bien ) de ver más allá de los tweets donde todo pintaba mejor para su ego. luego, alza la vista a interlocutor: "¿tú qué opinas?"
"es una buena foto." coincide, pequeño vistazo que da hacia primera plana antes de regresar hacia móvil. "me sorprende que estés aquí." admite poco después. no hay crítica, no la juzga tampoco, pero hay una acidez que se instala en la parte posterior de su lengua que ni siquiera el café se puede llevar. "pensé que te mantendrías bajo perfil."
“ Pruébalo, pero te digo, sabe a mierda. ” Le dice cuando le ve agarrar un vaso de unicel para el café. Él ya había cometido el mismo error y el tostado del café sabía a cenizas, una cosa horripilante, y se ha preguntado quién diablos es el que toma las desiciones del catering. El rostro de Patrick dice más de lo que quisiera expresar: cansado, con unas ojeras bastas, incluso un poco pálido.
"al menos cumple con su función." si evitaba degustarlo y sólo lo tragaba, ni siquiera tendría que preocuparse por el sabor, lo que importaba era sentirse despierto. sorbno que da, sorbo que pasa en automático. "¿ya pasaste, pat?"
' ah, mierda —— disculpa. ' ofrece tan pronto repara en presencia ajena. e inmediatamente se gira sobre sus talones, intentando desviar el humo del cigarro hacia la dirección opuesta. ' ¿ya nos están llamando de regreso, o...? pensé que por lo menos podría fumarme uno entero antes de entrar. '
"ninguna para tomar." asegura, manos en los bolsillos hasta que se posiciona a su lado. "no todavía. un problema técnico, escuché." aunque siente particularmente que todo el documental era un error para empezar. "¿tienes otro?" movimiento de mentón señala entonces al cigarrillo ajeno.
La transmisión es ruidosa. Su alrededor también lo es.
Lo intuye, en realidad, más que escucharlo, porque en sentido auditivo lo único que percibe es un zumbido. Fuerte, agudo; va en compás de corazón golpeando con fuerza en el pecho al entender las implicaciones de las palabras de Vesper.
Ella mató a Otis.
Cuando vio a Carmine aquella noche, seguido por Herae, pensó que había sido él. Lo resintió por años. Fue incapaz de acercarse a él hasta que película tuvo lugar y tuvo la oportunidad de conocerlo genuinamente.
Vio a Hera con las manos llenas de barro y pensó tantas cosas. Se convenció a sí mismo de una imagen que nunca ocurrió, de que quizá intentó ayudar a Otis, sin que el resto la viera. O que quizá— se obliga a sí mismo a detenerse. Se cegó a sí mismo por amor, por preocupación, porque no la creyó capaz de cruzar un límite. Se siente estúpido, ridículo, porque la respuesta siempre estuvo frente a sí y él nunca intentó averiguarlo. Nunca le preguntó. Fue el fantasma en la habitación durante el transcurso de su relación que nunca se atrevió a confrontar.
Porque hacerlo significaba mucho más de lo que él estaba preparado para sobrellevar entonces.
Piensa en Carmine, en la charla que tuvieron durante los interrogatorios, donde admitió que no recordaba lo que ocurrió y Seth le preguntó de vuelta si de verdad no lo sabía. Porque él lo recordaba, con nauseabunda claridad, pero al final del día, también estuvo equivocado.
Hay una revolución que ocurre entre las costillas. Piensa en Otis, en esa noche, en las anteriores, en vínculo que nunca tuvo sentido en su mente y se pregunta qué habría ocurrido de haberse tomado la valentía de meterse, de actuar por cuenta propia en lugar de buscar ayuda por otro lado. Estómago se cierra, empuja náuseas, quiere arrancarse la mano que no tiene en el cuello pero que la siente todos los días.
No se justifica. Haber sido un joven con demasiado miedo, con todo para perder, no es excusa. Ni la usa como una.
Reacciona cuando escucha a Albertina. Se acuerda que está a su lado y que necesita estar para ella, incluso si él no se merece la oportunidad de estar a su lado.
Llama su nombre un par de veces, quiere alcanzarla pero no puede. Aunque estén limpias, siente las manos sucias.
Albertina explota y él lo toma por completo. La escucha sin juzgar, sin criticar. No le importa que le grite, que alce la voz; se queda ahí como un fuerte y lo recibe todo sin quejarse. Es lo mínimo que puede hacer por ella.
Lágrimas corren por rostro femenino y no puede evitar ser egoísta. Las limpia, con cuidado, pulgares que recorren piel en un gesto tan suave que parece apenas la sugerencia de un roce. La abraza con fuerza, la sostiene. Ofrece lo único que tiene por el momento: Un lugar seguro para drenar, desahogarse. Sin pena ni miedo. Si quiere gritar, la escucharía. Si quiere golpearlo, lo aceptaría.
—Estoy aquí para ti —Dice tras una ligera inhalación. Suena a una promesa. Lo es.
Piensa, también, que tiene razón. No habrá castigo cuando siempre ha sabido que personas así siempre ganan. Lo vio incontables veces con sus abuelos, con sus padres. Cómo el trabajar duro no es recompensa suficiente. El cómo esforzarse día a día palidecía en comparación con quiénes tienen el verdadero poder de hacer y deshacer a gusto. La justicia nunca fue justa, por eso se toma con las propias manos.
Hay que hacer lo que se necesite hacer para sobrevivir. Eso lo sabe bien. Ridículamente bien. Después de todo, se había vendido a sí mismo en favor de proteger a alguien más.
sólo asiente, no tiene por qué darle explicaciones de la naturaleza de su relación con la mencionada, incluso hasta a ella le sorprendía lo sencillo que era llevarse con ella en la actualidad. "no recuerdo dónde vives." corrige con toda intención, lo cual era una vil mentira porque se sabía la dirección a la perfección. de hecho, para todos los años que han pasado, le sorprendía que estuviera fresca. "¿cómo sabes que lo lleve?" enarca ambas cejas, no había soltado ese detalle pero se la permite pasar ; tal vez la había reconocido por afuera. hay una tensión notoria en cuerpo, pese a que se maneja con esa molesta arrogancia que le permite no ceder al propio pánico que se crea cuando está bajo su mirada. es una mujer adulta, no debería sentirse así. "sé que no estamos en los mejores términos, pero realmente apreciaría que me miraras cuando hablamos." no puede evitarlo cuando aquello se le escapa, rápidamente se arrepiente de palabrerío porque se expone más de lo que debe. asiente nada más, por supuesto que tiene una idea lo suficientemente clara de cómo van las cosas para él. hay algo que le hace ruido, que fortalece la tensión y de cierta forma le hace querer levantar muros. "ocupada con el trabajo, lo normal." desde que había terminado todo con zephyr, prácticamente se había metido de lleno en el trabajo. "¿ah sí?" ladea ligeramente el rostro, se le retuerce un poco el estómago. en otra ocasión y bajo diferentes circunstancias, podría cederle que no le había perdido la pista nunca, pero no se lo permite. "sé que will y di te hablan constantemente de cerbero."
es ahí, entonces, que algo de la tensión se desvanece, que es una sonrisa más irónica la que se forma en labios, contra boquilla de botella, cuando la escucha. es lenta la forma en que se encoge de hombros con mayor indiferencia, como si cuestión no fuera probado un punto en mente. "porque llegó." responde con ligereza, con la obviedad de la situación, parpadeando un par de veces como si pregunta le resultara curiosa. pausa, frunce el ceño, teatralidad muestra de pronto una confusión que no está allí realmente y que se va solventando con el transcurso de los segundos y que va hablando. "ah, pero es posible que fueran días distintos. ¿cuándo dijiste que fue?" inquisición es suave, de quién busca esclarecer un misterio pero que parece llegar a una rápida conclusión, así que niega con la cabeza. gesto en labios es tenue, de quién cree lo que dice. "es posible, sí. lo siento, hera, por asumir." pero no lo hace, ni siquiera un poco. tampoco cuando petición llega a sus oídos, provocando que castaños vuelvan hacia las esmeraldas ajenas. "realmente no estamos en ninguno." no teme reconocer, aunque no hay dureza en su voz cuando lo dice. lo menciona como una realidad. ni mejores ni peores: no había nada. o de eso es precisamente de lo que quiere convencerse. no rompe contacto visual. "¿feliz?" inquiere antes de dar un nuevo sorbo a la cerveza. "te va bien con el trabajo." intuye. "qué bueno." ofrece como respuesta cordial que no invita a elaborar más. lo último que supo, gracias a los mismos will y di, fue que la persona con la que iba a casarse trabajaba con ella. no le interesa saber nada al respecto ni relacionado. emite un sonido de confirmación antes de continuar. "me hablan de cerbero, no de ti." lo que no es una mentira. cariño que mantiene todavía por el can es inmenso. "perdóname por tener cero interés en saber cómo te va." y quizá es un desliz, una pérdida de control sobre filtro entre mente y lengua. tal vez es culpa del alcohol, o del momento, o de nadie, porque es evidente que del todo honesto no está siendo. "específicamente de forma romántica. ¿di y will no tienen a nadie más a quién contarle eso?"
no responde enseguida, no porque no sepa qué decir, sino porque algo en esa voz ( en esa forma de decir no creí ) le raspa con precisión quirúrgica, como si acabara de rozarle óseo sin necesidad de abrir del todo la piel. no sonríe, pero comisura le tiembla. no de risa, de memoria. ‘ ¿te gustaba pensar que no me volverías a ver? ’ casi un murmullo, no una acusación. lo observa, no con rencor, pero tampoco con la indulgencia de quien ha olvidado. mirada que no se lanza, se posa. ‘ sorprendente, lo sé —— sé leer. ’ no lo dice por cortar, lo dice porque puede, porque necesita desviar atención de memorias que se reproducen en psique.
la pregunta, en sí, sorprende, pero no necesita pensárselo para responder. "al contrario, en realidad." no hay vergüenza en admisión, en aceptar que presencia ajena hacía falta. que lo hace todavía. se encoge apenas de hombros, como si así pudiera quitar peso a transparencia, a no sentirse, de pronto, expuesto. "para lo poco que escribes por mensaje, sí es sorprendente." pica, molesta, palabras son sugerentes de una característica de vínculo que le había llegado a tener cariño. "¿qué buscas?" quizá es interés, tal vez sólo quiere alargar conversación, no está seguro, pero tampoco se retracta.
no tiene que ser adivina para asumir que su presencia no es bien recibida. no lo culpa tampoco, había mucho de por medio y no importaba qué tan carismática pudiera presentarse ( claro mecanismo de defensa que él debe conocer ). "malena lo hizo, de hecho." ladea ligeramente el rostro, esmeraldas le recorren facciones con cautela y teme acercarse. "oh, carmy y yo no hablamos tanto. de hecho, me lo cruce el otro día en el metro, estaba tratando de llegar a tu casa." y claro que no pierde la oportunidad de mencionar, sabiendo que tiene cola por pisar. hay bastante humor en cómo lo menciona, dando un sorbo a su propia bebida. "¿cómo has estado?"
"ah, malena." repite, comprensión llenando facciones cuando también recuerda que mencionada está en algún punto del lugar. tiene sentido. siempre asumió que eran amigas cercanas, incluso si nunca se atrevió a preguntárselo a malena directamente. "no sabía que recordabas dónde vivo." alza ligeramente las cejas, entre lo inesperado y algo más que se niega a ponerle nombre, por muy cálido que se sienta en pecho. "pero gracias por llevarlo." sonríe ladino. botella se percibe demasiado fría entre dígitos, así que la cambia de mano y da un sorbo a la cerveza. intenta enfocarse en cualquier cosa menos en el hecho de que está frente a él, haciendo conversación ligera, como si no supiera la revolución que ocurre por fuero interno. "bastante bien, todo tranquilo." responde con naturalidad que no siente, pero que se esfuerza por mantener. no tiene interés en saber cómo van las cosas con ella, no después de noticia de compromiso, sin embargo, se esfuerza por mantener trato protocolar. "¿y tú?" pregunta, gesticulando con botella en su dirección. "tengo tiempo sin saber nada de ti." es mentira, en parte, pero decide no aclarar.
"seth harbolt" menciona su nombre a forma de saludo en cuanto lo escucha. lleva su trago hasta sus labios y le da un sorbo al mismo, prácticamente imitando acción ajena. "la última vez que te vi fue en una pantalla. un gusto verte en persona." espera que no haga muchas preguntas de la película, está casi segura que se durmió la mitad de la misma, no porque fuera mala, pero porque nunca ha disfrutado demasiado de asistir al cine. "estoy bien, ¿cómo estás tu? podemos salir pero desde ahorita advierto que no contestaré ninguna pregunta sobre hera."
"el gusto es todo mío." menciona, que si en parte es por cortesía, por la otra es algo más genuino. no recuerda la última vez que la vio en persona, así que asume que fue en algún momento de compañía con tercera en común. o quizá por carmine. cejas se alzan ante palabras ajenas y no puede hacer otra cosa que reír, negando con la cabeza. "no te preocupes, estoy bien así como estoy." le dedica una sonrisa tranquila. no iba a preguntar nada, tampoco, y es que saber nada de ella había sido el paso necesario para mantener su paz mental. fuera de mente, lejos de corazón, más o menos. "me alegra, ¿qué tal te va con todo?" interés es genuino al preguntar, emprendiendo entonces marcha para abandonar lugar.
en nueva york – el ferry hacia staten island, viento en la cara y promesas que huelen a sal.
El aire le daba de lleno en la cara, obligándolo a espabilarse un poco, a ver más allá aunque solamente quisiera echarse a dormir por unas cuantas horas. “Mira, Harbolt, así están las cosas” enunció un tanto perezoso, restregándose los ojos con el dorso de la mano. La cara rara que traía no era únicamente por la falta de sueño, más bien era porque no había consumido nada. “Evítame a toda costa, a menos que quieras la mala prensa. En serio, odiaría arruinar tu imagen, hombre” le dio unas palmadas en el hombro, con un pesar ficticio. “¿Cuánto apuestas a que esas dos de ahí nos sacan una foto y se inventan algún rumor?” ni siquiera repasó el sitio, ya las tenía localizadas en su periferia.
"me lo fueras dicho hace como diez minutos." queja es irreal, ficticia, no va acorde a tirón de comisura que se oculta apenas por pajita de metal. "ya nos tomaron, al menos, unas ocho fotos." se encoge de hombros finalmente. "¿crees que me reconozcan? me esforcé hoy." y por ello se refiere al hecho de que carga una gorra con lentes de sol. de resto, no se empeñó en nada más. "no me retes, podría pasarte el brazo por los hombros y para mañana ya somos novios." se encoge de hombros. "¿qué te tiene de tan buen humor?"
" le doy a cada uno de tus proyectos cinco estrellas en letterboxd. " admite con una sonrisa, y genuinamente considera que mejor amigo tiene talento, así que no es una situación que haga únicamente por el cariño que le tiene. le observa con incredulidad, ladea la cabeza hacia la derecha. " ¿no tienes ninguna conquista en este momento? " incrédulo hace la pregunta, como sí tuviese qué cerciorarse de que a seth no se le está olvidando algún detalle. " bueno, eso es... inesperado, a decir verdad. " ríe entre dientes cuando se acomoda contra el sofá para observarle con más atención. " ¿cuál es tú canción favorita, harbolt? " inquiere en el momento que se pone de pie, que estira el resto de la anatomía. " haremos esa, aunque lo del baño... excelente idea. " reconoce mientras camina hacia el costado donde ha dejado la guitarra, la coge antes de volver a tomar asiento de manera más desenfadada. " tus fanáticas se van a volver locas. "
cejas están en alza mientras le escucha, pero no tardan en suavizarse en una sonrisa más genuina, menos juguetona, llena de cariño. "por eso siempre seguirás siendo mi +1 en eventos." aunque motivo no es sólo por reviews de proyectos, y él debe saberlo perfectamente bien. "define conquista." pide, entonación recuperando ese tono más juguetón. si solicita una descripción es solamente para entender si lo que se trae entre manos pudiera considerarse una. "a veces tengo ideas brillantes. la neurona está de este lado hoy." comicidad no se pierde en risa que emite, encogiéndose de hombros. "¿la mía? cambia con los días, pero para esto se me ocurre que deberíamos hacer la de el camino hacia el dorado. ¿sabes? la icónica de tulio y miguel." piensa por un momento, golpeando pico de botella contra propio mentón. "eso si quisiéramos hacer algo más chistoso." propone, llevando mirada hacia él. "la verdad es que sí. las de ambos, en realidad." es entonces que sonrisa adquiere filo, botella deteniéndose contra labios cuando decide añadir. "y seguramente cierta amiga tuya también." menciona sólo por molestar antes de dar un sorbo. "de última se me ocurre own my mind, de måneskin. ¿qué piensas?"
no le presta demasiada atención a lo que el otro dice, o al menos finge no hacerlo. tiene la boca ocupada en su cuello, que empieza a recorrer con una hilera de besos. se interrumpe apenas con su segundo comentario. sonríe, descarado. ' no voy a negar que es tentador, considerando que vengo desayunando cigarrillos y energizantes. ' mas no le toma demasiado tiempo volver a su tarea a la par que la mano más hábil le traza la cintura. ' ¿quieres que me quede? ' susurra sobre su oído al cabo de unos segundos, para luego mordisquear el lóbulo impropio.
calidez de tacto es uno que eriza piel, que tienta, altera anatomía y lo invita a hacer recorrido de la masculina. dígitos inician trazo desde baja espalda hacia arriba, fuerza medida cuando se hunden dactilares en los músculos de la zona, que reaccionan con cada movimiento, hasta que falanges se hunden entre hebras rubias. se enredan allí y tiran con suavidad de las mismas, no porque quiera apartarlo, sino todo lo contrario; lo quiere ahí. "claro que quiero." respuesta viene sin vergüenza, airosa, acompaña un suspiro cuando zurda abandona pretina de su pantalón para ir hacia atrás, inmiscuyéndose en bolsillo posterior para ejercer presión, contacto que busca entre su cuerpo y el ajeno. si tironea nuevamente de su cabello, es para establecer un punto, uno que se establece con un beso en su mandíbula y termina (o más bien comienza) en sus labios.