Y he vuelto a llorar, hace tanto que ya no lo hacía que hasta había olvidado el dolor en las sienes que me producía, el ardor en la nariz, el frío de las lágrimas al formar su camino en mi rostro y lo salado que se siente cuando llegan a los labios. Había olvidado la presión en mi pecho. Había olvidado lo horrible que es querer dejar de llorar y que las lágrimas sigan sin cesar.
M.E.E.T
















