⋆ ˚ ࿔ 𝒄𝒍𝒆𝒐𝒕𝒊𝒍𝒅𝒆 '𝒕𝒊𝒍𝒍𝒚' 𝑽𝑨𝑵 𝑫𝑶𝑹𝑵. ₍ quince de julio del '03 ₎ veintitrés años, cáncer. dependienta de una tienda de joyería y diseñadora. skeleton trece ₍ the gossip ₎. enfp / eneagrama tres.
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@tivllys
⋆ ˚ ࿔ 𝒄𝒍𝒆𝒐𝒕𝒊𝒍𝒅𝒆 '𝒕𝒊𝒍𝒍𝒚' 𝑽𝑨𝑵 𝑫𝑶𝑹𝑵. ₍ quince de julio del '03 ₎ veintitrés años, cáncer. dependienta de una tienda de joyería y diseñadora. skeleton trece ₍ the gossip ₎. enfp / eneagrama tres.
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Palo Alto (2013)
“ tilly... ” le rompe el corazón verla así, y al mismo tiempo admira cómo logra seguir de pie después de pérdida tan fundamental. “ no lo sé. ” admite en hilo de voz, le encantaría tener las respuestas suficientes para ella pero la realidad es que no las tiene. “ si de verdad es él... entonces haremos todo lo posible para que el resto de su vida sea un infierno, pero no podemos adelantarnos todavía. ”
' al ritmo que se solucionan las cosas aquí, será él y le darán una palmadita en la espalda y una felicitación por aumentar el turismo. ' es sombrío vocablo aquel amarrado a las palabras y no puede evitarlo, pero encoge los hombros y le sonríe, porque sabe que jamás sería culpa de billie, de nadie de ellos. ' pero en mi cabeza, no sé, no entiendo cómo paige podría estar con alguien así, cómo no darte cuenta con la persona con la que compartes el día a día. ' pausa, masca suavemente el labio inferior. ' ¿te hace sentido? '
la pena solo consigue afianzarse como si echase raíz, ramificaciones esparciéndose en toda la extensión de su anatomía, el pecho llenándose de pesadez porque reconoce razón, porque descubre que no puede proteger a todo el mundo, y eso le pesa más que cualquier otra cosa. enfocarse en jason significó descuidar a cleotilde, y de haberse enfocado en ella, hubiese sido al revés. lo peor es que no se puede arrepentir completamente, pero vaya que duele sentirse una decepción. "no vas a hacerlo, tilly. siempre voy a volver a ti, te lo prometo," enfatiza, la mira con tristeza embargando achocolatados porque ambos saben que una y otra vez ha estado al borde de su fin, que en el momento ignora el miedo y aquello podría ser su peor error, constantemente. la sostiene con fuerza, con toda la fortaleza que consigue porque cuando cleotilde llora y se desmorona él no se siente tan invencible como suele mostrarse. "me haces feliz," le corrige sin titubear, pronuncia cada letra con la certeza de quien le dedica cada latido y cada sonrisa a ella, que si está allí y es mejor es por ella. le permite contornear su rostro, él mismo se permite deleitarse con caricia contra la mandíbula y deja que párpados caigan ligeramente, suspiro suave casi aliviado, porque al menos en ese preciso instante están a salvo, incluso cuando todo a su alrededor parece caerse a pedazos. asiente, la entiende, y se toma un momento antes de volver a mirarla a los ojos. "no necesito que estés entera, no necesito que estés bien," le aclara mientras le acaricia con cariño una rodilla, su mano se mueve por su muslo de manera inocente, afectuosa, como quien busca brindar calor reconfortante. "solo necesito que me dejes quedarme contigo, eso es todo. lo demás lo resolveremos sobre la marcha," asegura con brillo en mirada, uno que parece esperanzador, incluso si semblante acarrea tristeza. hace una pausa chiquita cuando relame los labios, y entonces se dedica a abrir la bolsita de tela que tenía entre sus manos. de allí saca varias púas de guitarra, unas en mejor estado que otras, de marcas propias y otras con impresiones de bandas de rock y metal. "estas eran de mi abuelo," explica. "las coleccionaba de los conciertos a los que iba, decía que valían un montón... no por las bandas, sino por lo bien que la pasaba, porque cada una tenía una historia," sonrisa apenas quiere nacer, gracia arrastrándose entre entrañas adoloridas. con torpeza y dificultad se mueve para sacar su cartera desgastada que se niega a cambiar, y de uno de los compartimentos saca una foto igual de desteñida y con dobleces. en ella se ve a un hombre de cabello largo y barba canosa, con un arete grueso en la oreja justo como el que tiene renato. en su regazo, un niño de rizos espesos y mirada inocente, no mayor a unos cinco o seis años, y sobre el mismo, una guitarra mucho más grande que él, prácticamente imposible de manejar para unas manos tan pequeñas. no dice mucho más, solo le extiende la fotografía y él se dedica a jugar un poco con las espigas, comisuras se elevan como si pudiese escuchar narraciones que corresponden a recuerdos en la infancia, y entonces vuelve a mirar a castaña. "¿está bien si las ponemos en la habitación de cosmo?" pregunta, elevando la agrupación de puás entre pulgar e índice. "quería dárselas antes," menciona, y media sonrisa flaquea, porque no hubo tiempo.
' no te puedo perder a ti. ' bisbisea una verdad indeleble, una y otra vez, un hecho aterrador en el cual comienza a sopesar las posibilidades, los hechos y en todos es renato quién parece arrancar el resto de lo que queda, porque ya es de él, siempre lo ha sido, pero no cae en cuenta hasta ese momento, en el que posibilidad de perderlo fue tan cercana, tan capaz de arrancarle el último aliento y vuelve a mirarlo a los ojos. ' cuídate, por favor, no me importa sí vas a seguir corriendo hacia allá, solo piensa que... no puedes dejarme nunca o yo misma voy a revivirte para re matarte. ' murmullo se esconde con una risita que se cuartea, porque todo se siente polarizado, porque ríe y al mismo tiempo el hueco del pecho le recuerda que no se ha ido, que está ahí, que permanece y parece querer golpear todo lo que está a su alrededor. ' ¿de verdad? ' bisbiseo se corta, no quiere soltarlo, se acerca más de ser posible, le acuna el rostro con falanges temblorosas, con un movimiento pausado y débil que hace un eco casi sordo porque está ahí y no está del todo pero al mismo tiempo, ¿qué importa cuándo uruguayo está tan cerca y puede respirar de nuevo? ' tú también me haces muy feliz, no quiero dejar de serlo. ' y no quiere dejarlo a él, pero le gustaría sentir que merece sonreír de la manera en la que lo hace, que latidos acelerados sí puedan seguir consagrándose como lo mejor de su día por poder tenerle así de cerca. ' podríamos irnos de aquí, cuando... cuando todo esto se termine. ' trámites, duelos, sabe que renato no se desprendería fácil de sus amistades, ella por su parte ya no está tan segura de sí alguien fuera de joy tendría esa devoción porque ahora está aterrada de perderlo todo. ' nunca me imaginé una vida fuera de bellemaris porque siempre quise una vida tranquila, ¿sabes? las mañanas en el mar, las puestas de sol... ' se amolda a él, traza el contorno de la rodilla, la cabeza se recarga contra el pecho donde puede escuchar la calma de caja torácica. ' quiero todo eso contigo. ' es irónico porque en una sensación cargada de pesimismo, a pesar del mismo, todo termina guiando en dirección masculina, solamente quiere estar con él. presta atención, mirada se fija en púas, en la historia detrás de ella, sonrisa se suaviza, mirada intercalada entre perfil masculino y lo que cae entre sus manos, la diestra sosteniendo la fotografía que le causa un vuelco, una risita brevísima cuando vuelve a mirarle. ' eres tú... ' y es frase cargada de simpleza que significa mucho más de lo que podría imaginar en ese momento cuando los labios rozan suavemente los ajenos, un gesto casto antes de asentir suavemente con la cabeza. ' claro que si, ¿qui-quieres entrar ahora? ' inquiere, despacito, mano libre deslizándose contra la opuesta, trazando un patrón inconexo y no puede más que mirarle con adoración plagando cada parte de pupilas, de efigie. ' puedes entrar cada vez que quieras, mi amor. ' le recuerda, despacito. ' no necesitas mi permiso. '
había pronunciado esas palabras con un cansancio que permanecían allí incluso después de repetirlas en su cabeza, esperando que nombrar el rechazo pudiera volverlo definitivo. no quería volver a un funeral, no quería más salas cargadas de flores inútiles ni de silencios que fingían respeto mientras el dolor se acomodaba en los bancos. lo había pensado antes, sentada a solas, y no pudo evitar encontrarse con el pensamiento en aquel instante, escuchando a tilly, dejando que su voz pasara por encima como una marea baja. no discutió, se resistió al debate porque sabía que no era el punto. en su interior había creído siempre que las despedidas verdaderas ocurrían en otros lugares como en una habitación cerrada, en el llanto que no se regula, en las preguntas que no obtienen respuesta. había despedidas más honestas que un funeral, y casi todas dolían más. aun así, cuando tilly habló de teddy, algo se suavizó en ella. la sonrisa que apareció fue pequeña, amarga y a la vez cuidadosa, como si no quisiera romper lo poco que quedaba en pie. la miró con una ternura que rozó lo íntimo, esa cercanía que siempre nacía sin permiso ' al menos se fue con amor de tu parte, tilly ' habló despacio, como si midiera cada sílaba para no herir, lo pensaba de verdad. había una crueldad inherente en quedarse con palabras a medias, en lo pesada que se volvía la vida cuando uno cargaba con lo no pronunciado. ' es mejor eso que el silencio, o que guardarte algo y que él nunca lo sepa ' bajó la mirada apenas, introspectiva, reconociendo en esas palabras una verdad que también le pertenecía. había creído siempre que ofrecer el corazón, aun con el riesgo de perderlo, era un acto de coraje y love era consciente de su cobardía.
' nos volvimos amigos tan rápido, ' sonríe, las mejillas están empapadas, el carmesí de estas mismas parece palidecer de cuando en cuando, una sensación de vacío instalada en el pecho que solamente ha crecido con las horas, con los días, porque recuerda las tardes de teddy en casa con applewhite, las apariciones esporádicas de su hermano que lo veía como un tipo cool, porque de alguna forma jamás imaginó que fuese el primer amor de su mejor amiga quién terminaría colándose por entre todos lados a su vida con esa cotidianidad que parecía volverles familiares, casi un destino. ' pasábamos muchas tardes en el taller viendo películas, lo molestaba con ese estúpido gancho con el que colgaban los autos diciendo que ahí colgaba a sus víctimas. ' la voz se hace girones, retuerce algo en ella porque entonces cada una de esas conversaciones se vuelve tan hostil, tan dolorosa, el buzo encargándose de comerse cada parte de estas mismas sin tregua alguna. ' siempre lo voy a querer. ' porque no hay forma de dejar de querer a personas como teddy, tampoco se esforzaría jamás en intentarlo porque, ¿qué clase de persona haría eso? ¿por qué olvidarse de alguien que siempre sacaba una sonrisa? pero vuelve a mirarla, con preocupación en el medio, con pupilas cayendo. ' tal vez es hora de dejar de guardar secretos. ' bisbisea, aunque es cauta, le preocupa inmiscuirse de más. ' ya vimos que parece que todo el tiempo que tenemos es prestado. '
mira de reojo a tilly y hace una mueca pues sospecha que no va a dejarla a ir en serio, aunque insista, aunque le recuerde lo sola que ha estado siempre, lo independiente que aprendió a hacer. tiene un punto: ahora, con el buzo aún suelto, no es seguro. ‘ estar sola tendrá que servir, no puedo volver a casa. ’ encoge sus hombros, resignada pues incluso ahora, con todo el contexto trágico y peligroso, su familia no está interesada en ella, ni un mensaje, ni una llamada… nada, y por supuesto, ella no sufrirá la humillación de volver. ‘ bien. ’ asiente y al sentir la palmada otorga una caricia suave en mano ajena como respuesta. ‘ joy con sienna, quizá. ’ reflexiona en voz alta con información que tiene, ¿supone que ahora ellas dos son algo? ‘ tu hermana… bueno, no hablo de tu hermana. ’ levanta las palmas en forma de inocencia, recordando última vez que hablaron de pariente de tilly y lo que dijo, ¡qué era un chiste! aún así no quiere cagarla con ella.
' puedes quedarte aquí el tiempo qué quieras. ' bisbisea con sinceridad, preocupación que destaca entre labios trémulos, mirada que se clava en ella cuando los labios hacen una ligerísima apertura para que el aire parezca colarse de entre ellos. ' lo único difícil es compartir el baño con renato en las mañanas, pero estarás bien, te lo prometo. ' ríe entre dientes, esos vestigios de normalidad, esos brevísimos momentos en los cuales puede sentirse un poco más como antes, sin todo el dolor que se cuela en el medio, eso es lo que agradece, porque quiere mantenerse ahí, aunque sea utópico, aunque no dure demasiado porque el autoengaño nunca ha sido útil para nadie, porque constantemente se está autosaboteando. ríe entre dientes, negando un par de veces con la cabeza. ' es aterrador pensarlo así. ' admite, porque joy y sienna en la misma oración sin tener en el entremedio la posibilidad de aniquilarse todavía es un concepto alienígena para ella. entonces ríe, revoleando los ojos de manera juguetona. ' ah, tal vez la nueva whomi no sea tan mala pretendiente... ' bromea, riendo bajito, le oculta la mirada como sí no quisiese reconocer algo que ahí está.
nudo en centro no se afloja, pero cambia de forma. miedo sigue ahí, agazapado, insistente, y aun así se reordena alrededor de ella, cediendo espacio cuando habla. siente esa negación como vidrio fino apoyado contra piel : no corta, pero exige cuidado. no quiere ser centro, nunca lo quiso. quiere sostener sin volverse peso, quedarse sin ocupar demasiado aire. parpadea lento, entiende esa culpa que se asoma en oculares igual de cansados, la reconoce porque también vive en ella, porque todos están aprendiendo a respirar con miedo sin saber cómo nombrarlo. ‘ no tienes que cuidarte sola. ’ responde suave, sin discutir, sin empujar. ‘ me importa que no estés sola en esto. ’ no dice porque puedo desaparecer, no dice porque tengo miedo, aunque ambas cosas pulsen detrás del pecho.
' siempre lo he hecho sola. ' nunca fue molesto, nunca fue una imposición, en ese momento cree que a veces compañía le abruma más de la cuenta, le hace sentir que está quebrada, que no hay forma de arreglarse a sí misma en compañía de terceros, pero cuánto los necesita, cuánto aprecia que se encuentren ahí, precisamente acompañando de la forma en la que saben hacerlo, la manera en la que cuidados se sienten como un ligero alivio y entonces la ve a los ojos, sonríe despacito. ' no estoy sola sí estás tú, sí esta joy. ' bisbiseo es débil, casi se quiebra, le da miedo pensar en las posibilidades, porque recuerda que renato estuvo ahí cuando encontraron a theodore, que no le importó lanzarse de fauces directamente al peligro y algo en ella se termina quebrando un poquito más de la cuenta, ¿es qué duelo siempre te haría así de egoísta? ' no sé cómo hacerlo. ' admite, posteriormente, cuando se abraza a sí misma, que uñas se clavan en el contorno de los muslos, porque así se siente conectada a tierra, cable punzante.
⠀⠀@tivllys dijo ‘ ¿escuchaste que clausuraron el taller mécanico? ’
se alza de hombros a la vez que gira hacia ella, intenta sonreír pero no es más que una línea recta lo que se forma en sus labios, intentando ocultar la aún sorpresa de los recientes y repentinos hechos. ‘ al menos algo lógico ocurre tras todo esto. ’ su voz no esconde más que genuinidad en lo que dice. ‘ ¿cómo te sientes, tilly? ’
' cuando lo atacó el buzo la primera vez, lo obligaron a trabajar como sí no hubiese sucedido nada. ' no está segura de razón por la que comparte aquella anécdota y sin embargo lo hace, hombros subiendo y bajando, le regala una brevísima sonrisa. ' he estado mejor. ' se sincera, no le da mucha vergüenza la manera en la que voz parece flaquear entre las vocales.
“lo sé.” accede en murmuro cuidadoso, más carga con cierta firmeza incluso a pesar de la sutil dulzura ; porque necesita que lo sepa, que entienda que no está allí porque sienta que va a quebrarse o porque asuma que no puede sola, al contrario, reconoce en cleotilde fuerza de esa que no aparece con facilidad, considera que ella misma no la tiene. piensa que de haber perdido a alguien tan cercano no hubiese sido capaz de ser coherente, que hubiese actuado de la manera más irracional posible, sin descansar hasta dar con el autor de aquella crueldad. en parte, aún siente el ímpetu por hacerlo, más reconoce lo estúpida que sería y, además, ha hecho un par de promesas al respecto. se acerca a la alacena ante indicación, buscando los elementos necesarios, agradece encontrar pasta seca ya que no sería capaz de amasar en ese momento ( o en ningún otro, en realidad ). ausencia de ophelie le sorprende, al decir verdad, pero no cuestiona para no preocupar. “¿quieres que vaya a buscarla?” lo hizo hace unos días, no le molestaría volver a hacerlo, aunque tampoco le encanta la idea de dejar sola a tilly.
' creo que necesita espacio. ' bisbiseo es débil entre labios que se sienten demasiado secos, no recuerda la última vez que tomó agua, así que toma la botella de cristal de la mesa de café y da un par de sorbos, por un momento mente pasa de duelo, de cosmo, a su hermana menor, a los hombros tensándose inevitablemente con una curvatura incómoda debido a lo que está sucediendo, de cómo no hay un manual para el duelo, como no hay forma de comprender en su totalidad el hecho de lo que sucede, la magnitud y la fuerza de estos mismos. parpadea un par de veces, muerde el labio inferior con lentitud antes de volver la mirada a la silueta argentina, hombros hundiéndose, todo el cuerpo pareciese tener este deseo instintivo de fundirse con el sofá, de perderse entre los pliegues del cojín hasta que no hubiese ningún espacio disponible para absolutamente nada más. ' yo necesito espacio, necesito... sentirme como una persona, una persona de verdad. ' ah, llevaba tantas horas en piloto automático que no tiene ni idea de cómo está funcionando todo lo demás, de cómo continúa de pie a pesar de que todo está apretándose entre las terminaciones nerviosas y tiene miedo de entender lo que sucede en realidad. ' ya no sé cómo hacerlo. '
timbre femenino parece ser suficiente para hacerla sentir de cristal, y no es solo eso sino la información que revela, el recordatorio de una vida estancada, juventud paralizada para siempre. ahora que piensa en él y recuerda al niño inocente que conoció cuando recién llegó a bellemaris, la realidad de grandeza y futuro brillante es asfixiante, cegadora de la manera más abrasiva, porque entiende que no va a suceder. que no va a reprenderlo como hermana mayor para respaldar a mejor amiga, aunque no tuviese ninguna clase de autoridad; que no va a meterse a su habitación para cotillear en esos días donde complicidad destellaba en lazo que les unía tras años de cariño creciente; que los ojos de cleotilde quizás volverían a brillar, pero jamás del mismo modo. “ahora lo honramos,” declara aunque nudo en la garganta le impida hablar con la misma firmeza de siempre, aunque no se le ocurra algo que sea suficiente, que esté a la altura para un alma tan pura, tan merecedora de absolutamente todo. puños se cierran ansiosos, busca contención más que liberación, porque esta última implicaría deshacerse y no sabe si podría recoger las piezas. “no voy a irme de tu lado,” promete, asiente con severidad cuando se acerca más a ella. manos se elevan, palmas la sostienen con cuidado por las mejillas. “pero ambas sabemos que eso no es decisión nuestra,” y le duele, le duele muchísimo, porque les arrebatan absolutamente todo: el color, la fortaleza, el futuro. no puede quitarles las ganas de pelear de vuelta, incluso si ahora se siente vacía y endeble. “vamos afuera, hablemos,” propone, sabe que no hay más alternativa que prepararse para lo peor, aunque malestares se acumulen uno tras otro y sumar uno más sea una tortura. “necesitas vitamina d,” agrega, falanges apartan hebras castañas y entonces esboza sonrisa tenue, débil, antes de tirar suavecito de una de sus manos para ir por la puerta trasera.
' honrar a alguien tan joven suena como algo qué no deberíamos hacer. ' sinceridad burbujea con lentitud, a veces le gustaría poder aplacar la tristeza, pretender que no está presente en cada gesto, en cada movimiento de sí misma, que de alguna forma puede lidiar con ello porque en aquel camino, entonces, no tendría que preocupar a nadie más, porque entonces joy podría estar en calma, sentirse mucho más en paz consigo misma, pero no sucede, porque transparencia es inevitable y ese cansancio que parece prolongarse en lo que significa adentrarse en el duelo no puede posponerse por mucho más tiempo, se rinde, por supuesto, ante ojos ajenos porque sí no fuesen los propios son los que más la terminan conociendo a pesar de todo, de todos. el tacto funge como doble vía, es un consuelo y al mismo tiempo la receta del pánico, miedo que se enraíza y no le da permiso de moverse libremente, que se queda ahí, pasmado y asiente, porque claro, ¿quiénes terminaban siendo ellas contra algo tan grande? ' lo sé, sólo... ¿crees qué esto termine en algún momento? ' pausa, incisivos se clavan con debilidad entre la carne del interior de la mejilla. ' es decir, qué todo esto termine con nadie más a tres metros bajo tierra. ' porque aclaración ahora parecía tan necesaria y al mismo tiempo tan aterradora que no hay una forma humana de lidiar con ello sin sentirse completamente expuesta, aterrada también, porque no hay manera en la que pueda eliminar aquella clase de pensamiento de la cabeza, porque presiona, se vuelve constantemente una de sus peores pesadillas. entonces cede, asiente suavemente con la cabeza mientras se dispone a seguirla, todo parece doler, cada hueso cruje y aún así se propone sonreír, de manera efímera, con ligerísima debilidad. ' ¿de verdad me veo tan mal? ' ríe, entre dientes, mientras coge la correa de applewhite y golpetea esta misma para llamar su atención. ' todos en esta casa parecemos medio muertos. ' y aunque hay humor, también parece que palabras tienen un hueco entre ambas.
‘ de esos no dijo nada, ’ compartió como si aquello fuera algo que le pesara, creando después un mohín con sus labios. ‘ creo ’ concluyó permitiendo al fin que comisuras se alzarán apenas, otorgando también una ancla a índole que si bien fue rico en lo absurdo, tampoco aportó demasiado realmente ( si es que obviaba las risas, por supuesto ). ‘ uhm, no sabría decirte — sólo sé que es como un chihuahua sin correa ’ habló de la personalidad rimbombante de wexler, que con tanta naturalidad y cargada de impulsos, la arrastraba a situaciones peculiares. era todo lo que sabía de ella, al fin de cuentas, además de que perspicaz no era una palabra con la cuál la definiría ; se equivocó en acusarla. ‘ uh... qué oscura eres, cleotilde ’ comentó luego de oír sus interrogante dónde únicos escenarios eran teñidos de carmín / tragedia y decidió cambiar foco con intención a modo de respuesta. si lo pensaba demasiado podría angustiarse, no quería que eso sucediera entonces. ‘ en ese caso... creo que sienna sería la indicada para contestar, ¿no? — seguro sabrá si su mejor amiga sería capaz de algo así. sé qué yo lo sabría si fuera así. ’ reflexionó un momento, desviando su atención por ahí mientras la de hebras azabaches continuó y la obligó así a regresar su atención a ella poco después. ‘ lo de dick no es algo impráctico al parecer, es un hecho. pero, ¿por qué el buzo confesaría después de todo lo qué hizo? ¿por qué, tras haber creado un rompecabezas con tanta precisión, de repente sería así de descuidado? no, no tiene sentido. earl tiene que estar imaginando cosas ’
' un chihuahua sin correa. ' jolgorio atraviesa la barrera de labios levemente tensados con un movimiento de cabeza, un débil asentimiento mientras juguetea con el pulgar de manera ansiosa, como sí presionar el borde de la uña fuese a revelar alguna clase de pista que no había visto antes, sin embargo se queda allí, ligeramente quieta mientras las cejas se alzan, la boca hace una apertura medida en el instante en el que chasquea la lengua y vuelve a encoger los hombros. ' lo siento, sé que no... no estoy siendo la mejor compañía en un momento así. ' lo entiende, tampoco al culparía sí decidiese retirarse y sin embargo en ese momento tampoco espera que se vaya de inmediato, como sí de alguna manera lo bizarro del encuentro fuese lo suficientemente encantador al menos por un rato más. ' ¿crees qué las personas somos las mismas toda la vida? ' es una duda genuina, conoce a sienna, al menos quiere creer que lo hace, y no se imagina qué habría pasado tanto tiempo en cercanía con alguien más sí eso significase estar siendo íntima de una posible psicópata, aún así vuelve a mirar a interlocutora. ' sé que no hablaban mucho estas últimas semanas, pero, con todo lo de la boda... ' claro, la boda, como sí eso fuese lo más importante, lo único qué había en ese momento, no un asesinato, un compromiso. se hunde en el asiento, mordisquea el borde del pulgar. ' a veces... la gente no sabe hacer buenos finales. ' opina, asume ha sucedido todo el tiempo. ' tal vez fue precisamente eso, no supieron hacer el final. '
✏️ @tivllys sent : No quiero pasar el resto de mi vida extrañándole.
“¿Se irá?” Y la pregunta es sincera. “Algún día. El remordimiento, la culpa. ¿Se esfumará con su memoria, junto con todas las cosas que les quedaron pendientes?” Sus hermanos, un par de jóvenes con un mundo por delante, ¿la gente los olvidará pronto?
' no lo sé. ' confesión bisbiseada contra el hombro contrario, un movimiento delicado de consuelo que no entiende del todo. ' no creo que se vaya nunca, no realmente. ' porque jamás podría entender un mundo en el que no pensara en cosmo al menos una vez cada día. ' pero quizá podamos intentar que todo esto valga la pena. '
✏️ @tivllys sent : A veces envidio a las víctimas del Buzo. Al menos están descansando ahora.
Exhala y el humo se fuga con el aire, desapareciendo casi en sus narices. “Al menos no viven con miedo.” Coincide. “Cosmo y Ava ya no tienen miedo.” Musita bajito, casi inaudible.
' cosmo nunca vivió con miedo. ' acotación inevitable, suavizada en nostalgia que duele. ' él siempre creyó qué esto iba a solucionarse. ' ah, maldito fuese el destino que se volvía tan cruel. ' no quiero pensar. ' confiesa. ' ojalá existiera algo que matara el ruido. '
se queda estático en su sitio, quiere elaborar una respuesta lógica, algo que valga la pena, pero solo se queda en silencio y agacha la cabeza cual perro regañado. la vergüenza se arremolina, y el tamaño que siempre lo ha hecho destacar deja de ser imponente para hacerse pequeñito, incluso si no lo aparenta, es la energía lo que cambia rotundamente. el te amo cae como un golpe seco, no arde pero estremece, los hombros se crispan ligeramente, porque por mucho que aquellas palabras signifiquen, ahora se sienten incorrectas, como si aterrizaran fuera de pista, estrepitosas. por eso se limita a mirarla con ojos tristes, pupilas fijándose en ella como si quisiese confirmar que lo dice en serio. presiona la tela entre sus dedos, escucha el plástico rozar entre sí y por un instante teme quebrar los triángulos, así que afloja el agarre, traga saliva y da un paso en dirección a ella, da tiempo a procesar palabras y que ella se desahogue, pestañeo lento contiene humedad agolpándose en achocolatados. "no lo sé," responde, aunque se hace una idea. asegura que iba preparado, que corazonada le advertía que iba a luchar esta vez, y sin embargo, el gancho podría haberle atravesado el pecho esta vez. "pero sé que no me arrepiento, tilly, porque jason es mi mejor amigo," incluso si se ha sentido rechazado / no correspondido. "y hubiese odiado que pasara por eso solo," aunque ahora no pueda dormir tranquilo, aunque vea rizos húmedos y sangre encharcada cuando cierra los ojos. se agacha con cautela, apoya diestra contra el suelo y termina sentándose a su lado, hombro a hombro. despacio, estira el brazo y la envuelve con el mismo, haciéndole espacio contra el pecho, donde corazón late con fuerza, solo por ella. "no me estás arrastrando a nada, mi amor," niega despacio, ladea apenitas la cabeza para mirarla de soslayo. "quiero estar contigo, quiero... acompañarte," la mano que le rodea se eleva un poco, dígitos apenas se hunden entre hebras pardas, lo hace con la delicadeza de quien teme romper algo. "no estoy buscando algo fácil," aclara. "no quiero— no quiero a esas turistas que dices, no quiero volver a lo de antes. ni siquiera puedo imaginarme..." larga una risa áspera, avergonzada por sentimentalismo. "no puedo imaginarme despertando con nadie más, tilly. no puedo imaginarme haciendo esto con nadie más," se mueve para poder encararla mejor, la toma de la mano para atraerla a su rostro, le besa el dorso y luego busca colocarla en su pecho. "te amo, cleotilde van dorn," la mira directo a los ojos con pupilas dilatadas, con sonrisa débil y asentimiento suave. "no me hagas a un lado, por favor. no quiero despedirme de ti."
' me dejaste sola. ' tiembla, origen de dolencia, de una sensación de molestia que se clava y se sabe egoísta, se odia al serlo, al no reconocer la capacidad de dejarlo ir, de no poder olvidar el hecho, porque ah, como amaba a renato precisamente por esa valentía atrabancada, por esa nobleza incapaz de diluirse, porque protección siempre prevalecía y aún así, el cántico absurdo de quien se siente patética se clava en la punta de la lengua, en esa mirada cristalizada que empapa las mejillas con la calidez de sentimientos que ya no pueden controlarse. ' ¿qué pasaba sí te perdía a ti también ese día? ' no quiere pensarlo, se entrelaza en el locomotor y lo aletarga, lo hace sentir un vacío que no está pero podría estar, le hace sentir que por un momento la respiración va a perderse, que va a terminar perdiendo los vestigios de cordura, quiere callarse, guardarse aquello, entrelazarse y lamer las heridas, pero ya es demasiado tarde porque lo ama, lo ama y decirle todo es el impulso primario que no se puede acallar. ' estoy enamorada de ti precisamente por eso, porque no puedes no anteponer a las personas que quieres por encima de ti, pero, ' y no lo ve, ah maldita vergüenza, maldito egoísmo que no deja de consumirlo todo a su paso, que se clava y roe todo lo que es, todo lo que está ahí. ' necesito que siempre regreses, yo no puedo hacer esto sin ti. ' se paraliza, se siente vacía y perdida. por el rabillo del ojo distingue figura ajena, el peso y el calor de costado cambiando y cuando la abraza, cuando la atrae contra sí no evita el ligerísimo sollozo empapando los labios, ese preámbulo débil dispuesto a clavarse entre pétalos abiertos, que se aferra a él como sí fuese bote salvavidas. ' quiero hacerte feliz. ' admite, cuando ojos colisionan. ' ¿cómo hago eso sí soy todo esto? ' se funde en la caricia, se deja caer como animal herido en búsqueda de ese consuelo que se le ha negado por un rato, labios tiemblan, el cuerpo se estremece cuando navega sin evitarlo hacia él. lo mira, fantasma de sonrisa burbujeando cuando latidos reaccionan a él, a labios contra el dorso, a mano libre trazando la rodilla ajena, impulsándose ligeramente hacia adelante para quedar más cerca. ' yo también te amo renato peralta de león. ' es tan fácil hacerlo y las palabras solamente surgen, en un bisbiseo, en un movimiento cauteloso. ' perdóname yo... ' pausa, entonces le acuna el rostro, traza el ángulo de la mandíbula, se queda prendada de la calidez de rostro ajeno. ' cuando leí qué estabas ahí... ' y odia volverse esa persona, que peor pensamiento sea el que se vuelve realidad. ' no quiero perderte. '
“bien, porque yo no soy buena con los niños y tú eres mi amiga, nadie me paga la hora por estar contigo.” no hay hostilidad en la voz, sino al contrario. sonrisa es tenue, apenas se extiende en comisura derecha en lo que se pone de pie, abandona la silla que ocupaba simplemente para moverse por terreno que ya conoce, pero no sin antes llevar diestra a hombro femenino, presionando ligeramente en gesto cariñoso, en una demostración que dice estoy aquí sin necesidad de palabras. “perfecto, haré pastas entonces… si tienes preferencia de alguna salsa, dímelo.” se inclina apenas hacia ella y deja un suave beso sobre la frente, casi en la coronilla, gesto suave descansa allí por un instante para luego incorporarse y moverse hacia la mesada de la cocina, allí donde se propone efectivamente preparar la cena. “¿philly está aquí?” piensa tenerla en cuenta, incluso aunque sabe que probablemente ninguna de ellas comerá demasiado, necesita al menos asegurarles que haya algo.
' no voy a romperme. ' quizá sí, pero al final también siente que está pretendiendo, que la ralladura en el pecho no se va profundizando cada vez más con esos golpes hostiles, con ese veneno entrelazado en la caja torácica sin poder evitar en lo absoluto acontecimientos que en ese momento están tan arraigados a la forma en la que mira todo que le cuesta trabajo por un momento respirar. cede, por un momento el cuerpo se relaja. ' creo que tengo pesto en la alacena. ' no está segura, casa parece un cascarón, siente que todo se ha tornado una dolencia continua, una constancia cargada de la hostilidad impropia de quien va llevando todo a ciegas. escucha el nombre de su hermana, los hombros suben y bajan, las rodillas golpeando contra el pecho. ' no, no está. ' bisbisea, por unos minutos se queda en silencio. ' no sé dónde está nadie yo... no sé que pasa aquí. ' admite, porque pérdidas se vuelven constantes.
" no puedo probarte que voy a hacerlo tilly, no me puedo arrancar el corazón para darte gusto. " sabe que no es lo que le está pidiendo, sabe que se vuelve injusta en la manera en la que lo entona, pero se vuelve mecanismo de defensa, es la única protección que encuentra en ese momento de juicio en ojos ajenos, porque la ve desarmarse y no entiende mucho cómo podría ayudarle a entender las piezas, a armar una por una todo lo que está sucediendo. " porque sabía que no me lo merecía. " es simple, teddy era demasiado bueno para ella, y al mismo tiempo se había aferrado a pretender que no lo era, que no es importante en ese momento, que sabe que de alguna manera ese peso va a quedarse prevaleciente. " ¿tú sabes cómo voy a arrepentirme de esto siempre? " ríe, entre dientes. " claro, sí es que sobrevivo. " y no hay muchas ganas, en realidad.
le cree, odia creerle porque entonces puede medir qué tanto le duele, el conflicto naciente, aquel acarreado en un hecho indeleble, incapaz de mantener esa efigie hostil, ve los ojos cargados de melancolía, de esas dolencias tan nuevas y tan frescas, quiere abrazarla, prometerle que todo pasa, pero no puede, porque ahora no siente que las cosas pasen, ahora no siente que genuinamente vaya a solucionarse nada. ' creo qué sí lo hubieses intentando, sí hubieses dejado de ser egoísta por un momento, lo hubieras merecido, le hubieras hecho bien. ' pero ahora todo llegaba demasiado tarde, todo se volvía vacío e insignificante, y no le gustaría ser blonda y cargar con aquellas culpas. ' te lo dije una vez, arriésgate antes de arrepentirte, quizá... quizá puedas aprender a hacerlo a partir de ahora. ' baja la mirada, tiene que darle la razón, es inevitable. ' vas a sobrevivir, se lo debes. '
mirada se detiene en temblor ajeno, en ese pánico que parece quebrarse en bordes, y algo dentro de otoñal se curva, queriendo sostener sin tocar, contener sin invadir. pétalos se entreabren apenas, respiración temblando tenue, quien intenta hilvanar palabras sin romper fragilidad del momento. cuando al fin encuentra voz, sale suave, empapada en vulnerabilidad que ha intentado ocultar durante años : ‘ ——lo siento... ’ parpadeo lento, casi caída pequeña. traga despacio ; no es que no comprenda terror, es que lo siente también, eco que se instala en propia piel. ‘ no quería asustarte, perdóname. es solo que, si llegara a pasar... ’
por un momento lo piensa, genuinamente, sopesa las posibilidades, todos los escenarios en los que no podría dejar de perder a las personas que más quería, porque son una constante, una tras otra, flashazos de todo lo que estaba aconteciendo, jadeo perdiéndose entre las fauces en el instante en el que la mirada termina clavándose en la de ella y niega, casi sintiéndose culpable por la mirada que le dedica en ese instante, por el parpadeo débil de ojos cansados. ' yo lo siento, no... no tienes que cuidarme. ' porque a veces siente que las palabras pesan demasiado, que todos tienen miedo y nadie sabe lidiar con ello. ' no va a pasar, evie no puedo... no podría siquiera imaginarme el mundo sin ti. ' porque se convence que faltan buenas personas, no se podría perder pelirroja entre tantas sombras.