Me and the Devil
Mi relación con el diablo pone en duda mi fe.
La imagen de virgen pura desde la sobria y fría adultez que habitaba en mí se vió rota por haber hecho migas con Él. Tiene cierta ironía que le conociese vestido de monja en la Noche de Brujas, quién escriba mi vida amorosa deja unos leit motifs increíbles.
Desprendía este calor, tan atrayente aunque me fuese a quemar. Tan prohibido, sobretodo para mí y mi imagen. ¿Por qué la Virgen yacería con Satán de la manera que yo quería hacer de todo menos dormir con él ? Es tan prohibido, tan insano. Pareciese que él mismo desprende el humo del que fuma, la manera que te intoxica estar a su alrededor con esa carisma que le caracteriza y su falta de prejuicios. Su piel, bendecida por el Sol, las gafas torcidas y esa voz tan animada que los momentos que baja sientes ese sonido gutural como un ronroneo invitante.
Decidí entonces bajar de mi pedestal y confesar mi deseo hacia tí, no un amor puro inocente pero mi parte humana. Acepté que me dijeses que no te interesaba y pude almacenar en un rincón de la mente aquella sensación desesperada de poseerte.
Yo ya sabía que no era ninguna imagen pura como la Santa Madre para cuando sucede esta historia, pero nuestros caminos y personas proyectan tan bien este tema. Había aceptado ser una amante de la noche y pasarla en grande forma libertina.
Aquella noche Lucero, nos encontramos de vuelta, pero en el cuarto equivocado en el momento exacto. Dentro de ese ambiente de fiesta, más tuyo que mío, viste la ocasión de pasar el rato y yo acepté ser el juguete con el que pasar el rato. Fui plenamente consciente y no proyectaba nada romántico ni final feliz de película de domingo, solo quería poder embriagarme de tí mientras el alcohol prevalecía en mi sistema. La forma que me diste en los dientes al besarme, besas fatal pero cómo recuerdo la forma que me manoseaste y tocaste. No sé porqué sigo ansiando el tacto de esa noche, ya que me diste una bofetada y te dije que yo quería una caricia antes que eso por si las dudas. Pero escogí ser buena cristiana y poner la otra mejilla. Empezó a gustarme ese dolor, aunque estaba aterrada de lo que llegarías a hacer. El momento que me tomaste del cuello y estrujaste, dejando de besarme y me levantaste para mirarme a los ojos con esos acais vacíos, sentí miedo. Pero estaba lo más caliente en mi vida al mismo tiempo, así que solo te pedí que me dejases en el suelo y que yo te serviría de ahora en adelante. Ahí me empezaste a quebrar, ya no tenía ninguna inhibición pero tampoco sabía qué hacer. Quería complacerte, pero eran tan severo y frío, para después volver a ser violento y querer beber de mí. Estaba confusa, no quería pensar en nada. Insististe en llevarme a casa, pero no para quedarme sola. Cómo te respondí que no podía, recordaste que yo era aún pequeña y tú mayor de edad. Me preguntaste cuando cumplía 18 y al decirte la fecha, respondiste "Está lejos, pero para entonces te voy a dejar temblando para cuando ocurra, te lo prometo". Me devolviste a casa no mucho después tras tocarme de maneras impensables.
Aquel comentario terminó de romperme. Era una promesa, algo a lo que mirar a futuro. Empecé a tener fé y esperanza en el Diablo. Los días pasaron, pronto los meses y mi cumpleaños. Pero no tenía forma de localizarte, ¿me estabas ignorando a propósito? Tenía tantísimas dudas. Al pasar el tiempo y darme cuenta que me había ilusionado por la promesa de un borracho quién me había rechazado antes, me enamoré de alguien. Y tú también lo hiciste, me alegro por tí y por ella. Yo quise muchísimo, pero los recuerdos de esa noche me perseguían y me sentía fatal por mi pareja por ellos. Así que te pedí hablar por fin y solucionar las cosas. Todo salió bien.
Pero me jodió personalmente saber que te enamoraste con una menor que yo cuando a mí me pusiste trabas por lo mismo. Me jodió aún más ver que a mí me habían dejado y tú estabas profundamente enamorado, que eras capaz de amar y no sólo de usar a la gente. Pero porque has sido un excelente amigo, decidí enterrar mi envidia. Volvíamos a ser similares y lo aceptaba, pero te dije que no hablases de mi vida sexual y amorosa por el impacto que tuviste tú en ella.
Te juro que intentaba no pensar en tí durante mi soledad y lo habia logrado. Así que porqué me has vuelto a imaginar en tu vida sexual e involucrándome, ¿aunque sea de broma? Te odio por hacerme sobrepensar ello. No quiero ver cómo follas a tu novia, a Lilith, mientras juego a algo, quiero jugar yo con vosotros. Sobretodo, quiero romperte como hiciste tú conmigo. Somos dos caras de la misma moneda sexualmente hablando, pero yo necesito tener vergüenza, tú vives desinhibido. Quiero que puedas sentir la vergüenza que yo y yo poder vivir la libertad que adoras.















