A VECES TENEMOS SEMANAS TONTAS.
Cráneo Prisma por las paredes, una pequeña muestra de todo lo que puede abarcar. Desmembrado y unido en una serie de 22 A4.
Su trabajo siempre oscilando entre la búsqueda de figuras imposible mostradas como un reto para nuestra imaginación visual, los colores chillones y puros, los materiales escolares y el mundo fanzinero. Eso es lo que podemos sintetizar al disfrutar su obra.
Collages que juegan con los colores, que nos cortan en líneas rectas que nos marcan una imagen y su propio vacío intrínseco ya en ella para recordarnos a Oteiza o Chillida. Pero también nos hacen balancear en ondas como queriendo vislumbrar algo en ellas o en ese fondo que se insinúa con una curvatura propia de cualquier escultura de Brancusi.
Fotocopias de cualquier libro o revista profanadas con pinceladas de colores con distintas texturas que nos pueden llevar a verlo desde algo manual a la impresión de un montaje informático. Un juego entre colores planos, los estampados, las texturas y la identificación misma de los materiales que componen una forma determinada. Un minimalista detallista y una abstracción propia.
La capacidad de creación de una colección más cerca a la escultura que a la pintura, debido a una clara inspiración hacía esa técnica mostrada en anteriores obras del autor. Cráneo comparte piso y no tiene sitio para llenarlo con sus posibles esculturas, pero de no hacerlo estaríamos todos rodeados de esculturas horripilantes que podríamos abrazar, lo que ahora esta especie de bocetos nos muestran.
Siempre presente la posibilidad de síntesis y reducción, la creación más allá de la misma obra. Una obra que ha sido inspirada y que puede servir para lo mismo ya que se desborda del papel que tienes delante y que la contiene. Los títulos de las obras aparecieron sin más, como ellas. Revelando el automatismo en la producción, abstracción técnica y personal que nos evoca a una escultura por la vía rápida.
Se vislumbra una metodología lúdica donde el autor disfruta de una libertad extrema en la creación, tanto en el contenido de la obra como en la ejecución de la misma.
Una libertad que supera y engulle al espectador quien puede o no darle un sentido, un significado a las formas, una aproximación a la realidad de lo que ahí ve.
Ahora es tu momento de meterte de lleno en una carpeta de dibujos llena de 22 folios que muestran el trabajo constante de Fran, un artista que no puede parar de hacer cosas.
Sandra Buján















