Las elecciones rojas 10N: crossover de la política Española en GoT
Albert no necesita un atril para hablar alto y claro. Tiene su carisma y esa sonrisa que atrae miradas y cierra bocas. A pesar de la cantidad de gente que les rodea, el silencio les cubre a todos. Solo quieren escucharle a él. Y él les iba a dar lo que querían. Se aclaró la garganta y comenzó su discurso:
—Estas elecciones son un mero trámite para conseguir todo lo que nos propusimos. Ser el partido de centro derecha que este país necesita y que nuestras demandas sean no solo escuchadas sino cumplidas. Hemos luchado valientemente. Estas elecciones son el final, pero también el principio de algo.
—EL PRESI DEL CENTRO —grita una única persona.
—¡EL PRESI DEL CENTRO! —corean todos a la par.
El discurso de Rivera es firme y confiado. Demasiado. Sus consejeros y compañeros de partido no lo tienen tan claro. Sienten que algo no va bien, pero solo uno de ellos es capaz de decirle lo que piensa cuando deja de dar apretones de manos y se aleja de la multitud. Se acerca y pone una mano sobre su hombro, intentando que el toque le haga sentirse más humano y conectado.
—Albert… —Traga. Le cuesta hablar más de lo que debería—. Nuestros votantes… cualquiera puede cambiar de idea si se siente insatisfecho. Son muchas elecciones ya…
—Y la gente deberá votar todas las veces que haga falta. —Le corta. El consejero piensa que es una verdad absoluta y que tiene razón, pero los resultados pueden ser imprevisibles. Y pueden no ser favorables. No son un mero trámite. Se lo siguen jugando todo o más que en otras—. De todas maneras —continúa Rivera—, quien se cansa de votar son los de izquierdas. Prefieren quedarse en sus casas resguardados detrás de las murallas de Desembarco del Presidente.
—Hay otros poderes que mueven cosas… no solo el de la gente. Hay demasiados frentes abiertos. Ninguna estrategia es capaz de anularlos todos.
—¡¿Te crees que soy un niño estúpido?! Voy a ser el presidente del gobierno. Sé como funcionan las cosas. Cincuenta y siete escaños obtuve en el 28A. Todo gracias al poder del marketing.
—Albert, todo eso estuvo muy bien antes, pero lo del perro, la lista interminable, el adoquín… los memes nos hicieron conocidos. Ahora no están siendo recibidos igual. Las encuestas se equivocaron subestimándonos en el pasado, sí, pero también puede pasar lo contrario. Hay que mantener la cabeza fría siempre.
—Basta. Calla. No podemos dejar que el pensamiento negativo nos frene. Llamemos a la fiesta postelectoral «Remontada». Vamos a sobrepasar al PP y ser la segunda fuerza política del país. Ah, y quiero que todo sea naranja, el color de la libertad.
Pero alguien había escrito REMONTADA en un naranja que bordeaba con el ROJO.
Y entonces, mientras sonaba el himno del PSOE:
Albert cayó. Fue su último momento de gloria y algo que parecía debilitar a ciudadanos, pero había alguien que todavía podía salvar al partido naranja. Sin memes y sin el naranja empapándolo todo.
Mientras tanto, en Aterrizaje del Presidente, tan solo dos días de “Las elecciones rojas del 10N” se respiraba un ambiente diferente. Había luz, jolgorio y amor para el pueblo y entre los líderes de la izquierda.
Pedro al fin es presidente pero...