El estudio del cerebro ha cambiado radicalmente, ahora disponemos de varias técnicas que permiten ver el cerebro de una persona viva sin ocasionar daño o mal funcionamiento creando imágenes de las estructuras anatómicas. Este nuevo repertorio se conoce como neuroimagenología estructural, imagenología cerebral o “escaneo cerebral”. Las imágenes del cerebro obtenidas mediante esos métodos muestran el tamaño y la forma de las áreas del cerebro, áreas de daño causado por lesiones o enfermedades. A partir del éxito de la tomografía axial computarizada, se desarrollaron técnicas más ambiciosas, tales como la resonancia magnética funcional que permite crear imágenes de alta resolución. A estos progresos se unió la magnetoencefalografía que han ayudado a poner al descubierto el vínculo inseparable entre la actividad cerebral y la cognitiva. Con todas estas imágenes podemos formarnos más objetivamente una idea de la actividad cerebral en tiempo real, detectar el desarrollo evolutivo y la localización espacial de las diferentes funciones cerebrales, incluidas las de las emociones, el aprendizaje y claro, la memoria. Otro aporte fundamenta de las neurociencias, es que han demostrado que estos tres elementos: emociones, aprendizaje y memoria están íntimamente relacionados. Emociones “positivas” facilitan la memoria y el aprendizaje pues ayudan a mantener la curiosidad y la motivación, condiciones cruciales para un aprendizaje efectivo y duradero. A nivel neurofisiológico, las emociones activan el hipocampo (que está relacionado con la memoria y el aprendizaje), anclando mejor los conocimientos obtenidos. De este modo, produce recuerdos de tipo emocional, con la mediación de la amígdala cerebral, facilitando su posterior evocación, es por eso que existe un vínculo entre la emoción y la memoria que genera recuerdos fuertemente sostenidos en la memoria a largo plazo, con mayores posibilidades de poder recuperarlos y consolidarlos, aunque hay evidencia de que también los recuerdos permeados con emociones “negativas” se guardan con fuerza, siendo la conclusión que más que el tipo de emoción es la intensidad la que impacta la memoria.












