Hace ya tiempo
que no escribo como antes,
ya no me habla el café,
todo está en silencio,
los pájaros ya no riman
con las migas del pan,
el cielo se parece
tanto al mar,
el azul,
ya solo es un color,
nada me habla,
no veo donde se esconden
las hadas,
y los duendes
ya no me cuentan
lo difícil que les resulta
encontrarnos,
ya nada es como antes,
tus ojos
ya no tienen cafeína,
todo es tan normal,
que hasta la poesía
se me ha vuelto prosa.














