Sin pudor alguno, me atrevo a decir que para mí, sin duda, la mejor sensación del mundo es esa; la de sus labios sobre mi cuerpo, la de sus besos en mi pecho, la de sus manos sobre mi cintura, y la de todas esas acciones que en cuestión de segundos hacen que pierda por completo toda la cordura. Sentirlo junto a mí, y sentir aquella estremecedora agitación de su voz, de su respiración y de su corazón; esa es la mejor sensación.
Poetisa loca












