«Me enseña también la naturaleza, mediante esas sensaciones de dolor, hambre, sed, etcétera, que yo no sólo estoy en mi cuerpo como un piloto en su navío, sino que estoy tan íntimamente unido y como mezclado con él, que es como si formásemos una sola cosa. Pues si ello no fuera así, no sentiría yo dolor cuando mi cuerpo está herido, pues no soy sino una cosa que piensa, y percibiría esa herida con el solo entendimiento, como un piloto percibe, por medio de la vista, que algo se rompe en su nave; y cuando mi cuerpo necesita beber o comer lo entendería yo sin más, no avisándome de ello sensaciones confusas de hambre y sed».
Rene Descartes: Meditaciones metafísicas con objeciones y respuestas. Ediciones Alfaguara, pág. 68. Madrid, 1977.
TGO
@bocadosdefilosofia
@dias-de-la-ira-1


















