seen from China
seen from Australia
seen from South Korea
seen from United States
seen from China
seen from United States
seen from Iraq
seen from China

seen from Spain
seen from United States
seen from United States

seen from Spain
seen from United States

seen from Hong Kong SAR China

seen from Malaysia
seen from China
seen from United States

seen from Norway

seen from United States

seen from Hong Kong SAR China
El Huaso, parte 22: Sueños de Modelo
Lista de capítulos
Cuando vi esa notificación sentí como un pequeño vuelco al corazón. Me pasé mil rollos pero igual la ignoré, al menos por el momento. Al día siguiente (o mejor dicho en un par de horas más) pensaría bien que haría al respecto, así que apagué el celu, me acosté y me dormí.
Cuando desperté prendí el celu inmediatamente y no tenía ninguna notificación nueva, así que abrí rápidamente Facebook y vi denuevo la solicitud de amistad. Sin pensarlo mucho lo acepté y comencé a ver el perfil y las fotos del tal Diego. En su mayoría tenía fotos de carretes, ya sea con amigos o en discos, y en todas se veía muy bonito de cara; era de esas personas que son extremadamente fotogénicas, y se ven muy bien en fotos, pero en persona no necesariamente es así. Conocía sus mejores ángulos y los explotaba.
Durante la tarde el Huaso me contó que habló con el Daniel, el mister piernas de la alianza verde, que tenía un poco de experiencia en trabajillos de modelaje (o al menos de exhibición de su cuerpo para alguna audiencia). Le preguntó sobre si la paga que ofrecía mi jefe era suficiente.
—Me dijo que a él cuando hacía fotos su pago eran las mismas fotos, que eso le servía para una carpeta de modelo o algo así —se refería al portfolio.
—Entonces estay re bien po. Yo aceptaría, cagao de la risa —le dije—. Pero obviamente nadie me va a ofrecer nada.
—Tonto, si estay rico. Yo te contrataría…
—De iluminador me contratariai po —bromié—. Porque ni para vestirte sirvo.
—Pero sirves para desvestirme. Eso lo haces perfecto —dijo coquetamente—. Aparte eres hermoso, cualquier contratador de modelos se fijaría en ti.
—Lo dudo —le contradije, mientras pensaba en si contarle que el Diego me había agregado como amigo en Facebook—. Oye igual después te podí dedicar al modelaje po, tení todo lo necesario —no le conté.
—Demás po, nunca esta mal un poco de plata extra.
El día lunes me acompañó al trabajo y le dijo a mi jefe que aceptaba el trabajo, que el pago sería con ropa del local, y con la posibilidad de hacer fotos para su “carpeta de modelaje”. Mi jefe le dijo que hablaría con el fotógrafo al respecto, pero que era muy posible que aceptara. Acordaron que el día miércoles sería el photoshoot, y el Huaso se relajó un poco con la mención de que habría un fotógrafo aparte de mi jefe.
—Bueno al menos así tu jefe no se aprovecha de mi —me comentó cuando íbamos a tomar la micro después de salir de la pega.
—O quizás está coludido con el fotógrafo y entre los dos te acosan —le advertí.
—No pueden, vas a estar tu ahí para defenderme —me recordó—, ¿cierto?
—Obvio que estaré ahí, así me aseguro que no se sobrepasen contigo. Será mi turno de protegerte a ti.
Al llegar a mi casa caché que el Diego me había mandado un mensaje por Facebook. “Hola” decía, y yo le respondí de la misma forma. Tuvimos una corta conversación cordial, el típico “¿como estas?” y esas cosas, y al rato inventé que me tenía que ir, así que quedó hasta ahí la conversación ese día.
El miércoles con el Huaso llegamos a la tienda a las 18 horas como nos indicó mi jefe, y al llegar tenían toda la ropa amontonada a un lado de la tienda para dejar a la vista una pared blanca, que serviría de fondo para las fotos. Mi jefe estaba conversando con el fotógrafo, que era bastante mas joven de lo que esperaba, y al vernos llegar nos lo presentó.
—Larry, Patricio, les presento a mi sobrino, que va a ser el fotógrafo de hoy.
El Sobrino fotógrafo, de unos 25 años se acercó y nos dio la mano. Era alto y bonito de cara, y pensé de inmediato que se estaba perdiendo detrás de la cámara pudiendo perfectamente estar frente a ella. Era simpático y amable, y aceptó entregarle las fotos al Huaso, para un posible futuro en el modelaje.
Al rato de comenzar la sesión, mi jefe se fue y me dejó a cargo de las llaves de la tienda, que dejara todo cerrado cuando termináramos, así que nos quedamos solos los tres. Las fotos que se subirían a la página de Facebook de la tienda en realidad solo consistían en foto de la ropa en el cuerpo del Huaso, asi que literalmente no necesitaba mostrar muchos dotes de modelo, sino que solamente ser un maniquí humano. Se probó todas las poleras y pantalones de la tienda y se sacaba un par de fotos con cada uno, y él le decía al Sobrino con cual quería que le tomara fotos para el portafolio, y el Sobrino aceptaba sin problemas.
A pesar de que era una sesión bastante amateur, lo pasamos muy bien. El Sobrino tiraba la talla con nosotros, y al ser casi todas fotos del torso, o las piernas, no era necesario enfocarnos en la expresión facial de mi pololo, por lo cual podíamos hablar tranquilos y reír sin preocupaciones (aunque cuando le tocaba las fotos para el portafolio me quedaba en silencio).
Al terminar la sesión el Huaso le pidió un favor al Sobrino.
—Oye, ¿podriai sacarnos una foto a nosotros dos juntos? —refiriéndose a nosotros como pareja.
—Ya po, no hay problema —respondió el Sobrino.
Yo me resistí un poco, porque me daba vergüenza, pero igual me hice poco de rogar porque me gustaba la idea de tener una foto bonita con el Huaso.
Nos tomó un par de fotos abrazados y otro par besándonos, y luego el Huaso le pidió otro favor al fotógrafo.
—¿Podí tomarle fotos al Larry solo?
—¡No! —respondí yo de inmediato.
—Dale, no tengo problemas —respondió el Sobrino.
—Ya po, para poder tener una foto tuya —me insistió el Huaso—. Imagínate va a ser la raja que tengamos cada uno una foto linda del otro —me miró a los ojos y no me resistí mucho mas.
Me sentí un poco incómodo, pero menos mal no tomó muchas fotos o sino me habría puesto en modo Vogue y ahí no me habrían parado nunca (ok no xd).
El Sobrino le pidió el correo al Huaso, y dijo que ahí le enviaría las fotos, y que si queríamos alguna impresa, él nos podía imprimir algunas gratis, por la buena onda.
A los dos días al Huaso le llegaron las fotos al correo y las revisamos juntos. No le gustaron las fotos de él para su portafolio, así que desechó rápidamente la idea de ser modelo (en su defensa, debo decir que no es muy fotogénico), pero se enamoró de las fotos de nosotros juntos, y aún más de las mías.
—Te ves hermoso —me decía.
—Na que ver, no son la gran cosa mis fotos —le decía para que no se sintiera mal—. Eso si, las fotos de nosotros juntos están la raja.
—Si wn, mira esta —me mostró una que salíamos mirándonos a los ojos, abrazados frente a frente—. Esta le voy a pedir que la imprima.
—¡Y esta también! —le dije indicándole la que salíamos en la misma posición, pero besándonos.
—Ya, esas dos, y esta —dijo mostrando una de las fotos mias, donde salía mirando a la cámara y sonriendo levemente.
—¡No! —le grite—. No gastes una de las impresiones en una foto mia.
Se paró de la silla del escritorio y me abrazó, tal cual salíamos en la foto
—Quiero tener tu foto para por lo menos verte cuando no estay aquí conmigo —me dijo, poniendo carita del gato con botas, ante lo cual no me pude resistir.
—Bueno ya —le dije dándole un beso—. Pero yo me quedo con la foto del beso.
El Huaso le mandó un mensaje al Sobrino indicándole las fotos que quería impresas, y agradeciéndole la buena onda y todo.
El Sobrino, que había venido de Calama, nos mandó las fotos a través de mi jefe, quien me las entregó en la pega. Las mandó en un sobre sellado, con su nombre y firma, para que su tío no revisara las fotos que nos enviaba.
Con el Huaso después revisamos las fotos en mi pieza y quedamos maravillados. Yo planeaba enmarcar la foto que me correspondía, pero rápidamente deseché la idea porque era correr un riesgo innecesario tener una foto besándome con mi pololo enmarcada en mi pieza. En su lugar, la guardé en mi cuaderno de los sueños.
—¿Qué es eso? —me preguntó él, viéndome sacar el cuaderno de mi velador.
—Una tontera, en verdad —me dio un poco de vergüenza, haberlo sacado sin darme cuenta que él no sabía que tenía ese cuaderno.
—¿Es un diario de vida? —se fijó que tenía casi todas las páginas completamente escritas a mano.
—No, es mi cuaderno de los sueños —le dije con timidez.
—Aaah —se quedó en silencio un rato, como tratando de pensar si había escuchado antes qué era un cuaderno de los sueños.
—Una vez leí, que si uno entrenaba la mente podía manipular sus propios sueños… es una tontera en verdad, mejor olvídalo —me arrepentí de contarle al escuchar la frase con la que decidí comenzar a explicar.
—No, no, no, cuéntame, por favor —me dijo tomándome la mano, y evitando que guardara mi cuaderno.
—Bueno ya —acepté—. ¿Alguna vez has tenido un sueño que sabes que nunca se va a cumplir? Por ejemplo, no sé, casarte con Angelina Jolie.
—No me gusta Angelina Jolie —respondió él—, pero continúa —agregó rápidamente, al ver mi cara de exasperación.
—Bueno, la cuestión es que uno no puede controlar los sueños, ¿cierto? Cuando uno sueña, jura que lo que pasa en el sueño es real; pero en teoría, si cuando estas soñando te das cuenta que es un sueño, podrías manipular el sueño y hacer lo que quieras. Por ejemplo, estas soñando que estay en el supermercado comprando con tu abuelita, pero por alguna razón te das cuenta que estas en un sueño, entonces puedes manipular el sueño para que ahí aparezca, no sé, yo por ejemplo, y te rapto y nos vamos a tirar a cualquier lado.
—¿Pero por qué querria soñar eso si te tengo aquí? —me preguntó.
—¡Pero es un ejemplo! Aparte lo hacía cuando era pendejo.
—¿Y qué monos pinta el cuadernito ese?
—Bueno, como te decía, una vez leí que podías entrenar tu mente para poder darte cuenta mas fácilmente que estabas soñando. Y uno de esos “entrenamientos” era que cada vez que te despertarai, escribieras lo que habías soñado. Todos los sueños que tuviste esa noche, y con la mayor cantidad de detalles posibles. Así supuestamente después podría darme cuenta mas rápido y hacer lo que quisiera en mis sueños.
—¿Y que era eso que querias tanto hacer en tus sueños? —me preguntó él después de procesar mi charla onírica.
—Era pendejo cuando lo hacía… —le dije, bajando la mirada, con un poco de vergüenza y pena.
—¿Y te resultó alguna vez? Manipular tus sueños, me refiero.
—No, nunca —respondí, aun con la mirada baja.
—¿Me dejarías leer tus sueños? —me preguntó, tomándome la mano derecha con sus dos manos.
—Algún dia —lo miré a los ojos y me sonrió, y luego se acercó a darme un beso.
Tomó el cuaderno y lo guardó en el cajón del velador, y posteriormente se acostó en la cama e hizo que yo me acostara frente a él.
—Eres tan tierno —me dijo, mirándome a los ojos—. Por eso te amo.
—Yo igual te amo —le respondí, verbalmente, y luego con un beso.
Nos quedamos ahí acostados un rato abrazándonos, y luego él rompió el silencio.
—¿Sabí que haría yo si pudiera manipular mis sueños? Te clonaría, para hacer un trío contigo y contigo.
Nos reímos de su ocurrencia, y al rato nos quedamos dormidos.
Terminamos ese semestre pasando todos los ramos, así que teníamos asegurado seguir viéndonos todos los días el próximo año académico.
Como se acercaba la Navidad, el Huaso se fue a la cuarta región a pasar la fiesta religiosa con su familia. A mediados de Diciembre tomó el bus y tuve que soportar casi dos semanas alejado de él, ya que había prometido volver para el año nuevo.
Durante esas dos semanas, entre olas de consumismo en el centro, el Diego me hablaba por Facebook y yo de buena onda le respondía. Así me di cuenta que teníamos gustos similares, y en realidad era mucho mas simpático de lo que pensaba. Además pude darme cuenta que su personalidad extrovertida era un arma de protección contra sus propias inseguridades.
Cuando el Huaso volvió de sus tierras el 30 de diciembre, venía por un par de días, y como la dueña de la pensión no le quería dejar quedarse por esos días sin pagar el mes completo, se quedó a dormir en mi casa.
—¡Oye que estay quemado! —le dije al ver su piel bronceada al bajarse del bus.
—Hacía mucho calor allá en Serena —me dijo abrazandome—. ¿Me extrañaste?
—Todos los días —tenía ganas de besarlo, pero sabía que tenía que aguantarme hasta llegar a mi casa.
Apenas llegamos saludó a mi familia, conversaron un rato y luego subimos a mi pieza a acomodar sus cosas.
—Mi papá me pasó ese colchón inflable para que duermas —le dije, mostrándole una caja de cartón deforme que estaba arriba de mi cama.
—Pero no lo ocuparemos ¿o si? —me preguntó el con su ya habitual cara de coqueto.
—Si te portai bien, no —le respondí, acercándome a besarlo. Nos besamos durante largo rato, y antes de que subiera de temperatura el momento, me separé de él—. Ya, paremos, que de ahí tenemos que bajar a almorzar.
Me acerqué al closet para sacar el regalo de Navidad que tenía guardado para él.
—¡Gracias amor! —me dijo con los ojos brillantes de alegría, mientras rompía el papel de regalo—. Pero amor, no debiste comprarme esto, debe haberte salido muy caro —me dijo al ver que eran zapatillas para jugar futbol.
—No importa, usé los puntos de la tarjeta de mi vieja —dije sin darle importancia—. Aunque le pareció raro que canjeara zapatos de futbol.
—Te pasaste amor, te amo mucho —se acercó a darme un beso—. También te traje algo —dijo buscando entre su bolso un pequeño paquete cuadrado y plano.
Le agradecí el regalo y lo abrí lo más rápido posible sin romper el papel de regalo. Era una libreta de El Principito, con diseños dorados y plateados en la tapa dura. De verdad era hermoso.
—Para que escribas ahí tus sueños —me dijo mirándome a los ojos—. O para que escribas lo que quieras en realidad. Tus Sueños o tu realidad.
—Gracias mi amor —le di un beso agradeciendo su regalo—. Mañana mismo lo estrenaré.
—Escribe cosas lindas de mí sipo —solicitó él.
—Eso depende de ti nomas.
Esa noche nos juntamos con el Bryan y el Victor a tomar y ver películas en la casa del Bryan, y se sumaron el hermano del Bryan, Pedro, y su pololo que se llamaba Victor también.
—No nos vayai a confundir si po —le dijo el Victor al Pedro, que ya se conocían de antes.
—Na que ver, no voy a caer tan bajo —le respondió él, dándole unas palmadas en el hombro.
Nos quedamos en el living, haciendo una maratón de Rapido y Furioso (descargadas desde internet), mientras conversábamos y nos reíamos fuertemente.
—Oye Bryan, nos superan en número —le comentó el Victor a mi amigo, haciendo referencia a que eran los únicos hetero en la casa.
—Si no nos puedes ganar, únetenos— le respondió su tocayo.
—No amor, por favor —dijo el Pedro.
—¡Oye! Si no estoy tan mal —se defendió el Victor—. ¿Cierto Bryan? Dime que no me rechazaríai tu po, si eri el único que me queda.
—Obvio que no te rechazaría —respondió el Bryan—. Pero con la condición de que vengas con un bozal.
Nos reímos del shade que se mandó el Bryan, y seguimos tratando de ver la película, pero al final nadie pescó mucho y seguimos conversando con carreras de auto y explosiones de fondo.
El Bryan aprovechó de actualizarme en su situación sentimental con la Cata, que todo iba viento en popa, lento pero seguro. Estaba super entusiasmado al respecto y se le notaba.
Al final de la noche el Huaso tomó de más y tuve que llevármelo de vuelta a la casa casi a rastras. Al llegar a mi casa entramos sigilosamente para no despertar a mis padres.
—Por tomar tanto al final no vamos a poder hacer nada ahora —le dije tirándolo a la cama.
—Pero si igual podemos todavía —me respondió balbuceando.
Bajé a lavarme los dientes y la cara para ir a acostarme y luego volví a mi pieza, donde estaba el Huaso esperándome, ya solo en un bóxer blanco, acostado de guata en mi cama.
—Venga amor, ayúdeme que no me puedo sacar el bóxer —me dijo intentando ser coqueto, pero la dificultad para modular impedían que sonara sensual.
Me acerqué a él, sacándome la polera, las zapatillas, el short y los calcetines, y al llegar a su lado, le di una nalgada y me acosté encima de él, punteándolo. Le besé el cuello y la espalda, y cuando iba a bajar a sacarle el bóxer, escuché un largo suspiro, que me pareció sospechoso.
Le miré la cara y tenía los ojos cerrados.
—Huaso, amor —le dije despacio, y ante su falta de respuesta me quedé acostado a su lado, mirándolo.
Me enojé un poco por dejarme ahí con las ganas, pero al verlo dormir, con su rostro totalmente sereno, se me pasó rápidamente el enojo y me bajó nuevamente el amor. Me quedé un rato mirándolo como dormía, mientras le acariciaba el pelo.
Miré rápidamente la chapa de la puerta, para asegurarme que la había cerrado con seguro, luego apagué la lámpara, lo abracé, y me quedé dormido junto a él.
Siguiente Capítulo: Cambio de Planes
"LA CLASE 1A AL RESCATE DE DEKU" - BOKU NO HERO ACADEMIA 6° - CAPITULO 2...
CDN 22
Capítulo 22: Bebé escamoso
Hace dos años, Adrian y Eleonora tuvieron una gran pelea frente a la entrada de la fortaleza de Laurent, que aún es recordada hasta la actualidad. Como resultado, nadie dudó cuando la bruja infame abandonó la capital; era simplemente natural después de romper con un amante de cuatro años. Por lo tanto, Eleonora no podía reaccionar como si no supiera de la existencia…
View On WordPress
Rayuela - Capítulo 22 (fragmento)
...“En el fondo podríamos ser como en la superficie” pensó Oliveira, “pero habría que vivir de otra manera. ¿Y qué quiere decir vivir de otra manera? Quizá vivir absurdamente para acabar con el absurdo, tirarse en sí mismo con una tal violencia que el salto acabara en los brazos de otro. Sí, quizá el amor, pero la otherness no dura lo que dura una mujer, y además solamente en lo que toca a esa mujer. En el fondo no hay otherness, apenas la agradable togetherness. Cierto que ya es algo”...
“ Si nos das otra oportunidad para hacer las cosas bien. Haremos todo lo que este en nuestro poder para protegerte.
Espero que nos perdones y VIVAS. “
-Manga: Orange
Ahora sé que la tierra es el cielo || Capítulo 22
Tytuł: „Ahora sé que la tierra es el cielo” („Teraz wiem, że ziemia jest niebem”)
Autorka: Szanella
Gatunek: Romans, Dramat, Psychologiczny, Obyczajowy, Fanfiction
Pairing: Leonetta (Leon & Violetta)
Czas akcji: Rok 2014/2015 (wraz z rozpoczęciem opowiadania - t.j. 1 rozdział - 17 marca 2014)
Miejsce akcji: Buenos Aires, Argentyna; epizodycznie inne miasta/kraje
Opis: Violetta żyje w swoim własnym, idealnym świecie. Jednak przez jeden wypadek wszystko drastycznie się zmienia. Jak dotąd zawsze radosna i pogodna dziewczyna popada w ciężką depresję. Jakiś czas później do miasta wraca jej były najlepszy przyjaciel - Leon. To, co zastaje w jej domu jest wręcz… okropne. Czy uda mu się odbudować perfekcyjny świat Violetty oraz to, co kiedyś ich łączyło?
Informacje: Wydarzenia mające miejsce w opowiadaniu nie opierają się na wydarzeniach z serialu. Jest to alternatywna rzeczywistość; wszystko oprócz postaci i miejsc jest fikcją literacką.
Ostrzeżenie: W opowiadaniu będą pojawiać się: wulgarny język, trudne tematy, a także sceny +16.
Liczba stron: 6
Liczba słów: 2437
Od autorki: Pewnie wiecie, co teraz zrobię, skoro przez miesiąc znów nie było rozdziału... Ale nie zamierzam dużo się tłumaczyć, bo to bez sensu. I ja naprawdę wiem, że zawalam i źle mi z tym, ale jestem tylko człowiekiem, jak wy wszyscy i czasami po prostu nie mam czasu, a nawet i chęci i po prostu nie da się dotrzymać obietnicy (btw. “twoje obietnice są gorsze, niż polskiego rządu” ~ domi, 2016 😂👏). Mam nadzieję, że zrozumiecie i wybaczycie. :) A teraz już nie przedłużam i zapraszam do przeczytania rozdziału (i skomentowania go później, byłoby mi bardzo miło x). I dziękuję mojej księżniczce za złe pomysły (skargi do niej 😂). Myśli, wspomnienia bohaterów, etc. oznaczone są pogrubioną czcionką/kursywą! Enjoy! :) x ~***~ ***Leon*** Kątem oka zerkam na telefon leżący obok poduszki, gdy po raz kolejny ktoś do mnie dzwoni. A ten ktoś to Violetta. Jest kilka minut po północy i mam już sześć nieodebranych połączeń od niej. Nic dziwnego, przecież przepraszała mnie dzisiaj i chciała, żeby było już dobrze, a ja nadal nie dałem jej odpowiedzi. W dodatku skoro jest po północy, to dziś jest rocznica naszego pierwszego spotkania. Może pamięta i dlatego dzwoni. Nie mam pojęcia i nie przekonam się, póki nie odbiorę.
Ekran telefonu gaśnie, gdy ten przestaje dzwonić i w pomieszczeniu ponownie robi się ciemno. Przez chwilę wpatruję się w sufit i już po chwili wszystko wokół zostaje oświetlone przez mój telefon. Przenoszę na niego wzrok i zauważam, że tym razem już nie dzwoni, jedynie przyszedł sms. Biorę urządzenie do ręki i odblokowuję je.
Od: Misia ♥
00:09
Na pewno cię obudziłam tymi telefonami, przepraszam. Po prostu muszę z tobą porozmawiać
Od: Misia ♥
00:10
Jeśli nie śpisz, to odezwij się, proszę
Od: Misia ♥
00:13
Leon, proszę cię. Wiem, że nie śpisz
Od: Misia ♥
00:21
To chyba na nic, prawda? Przepraszam, narzucam się
Od: Misia ♥
00:21
A miałam dać ci czas, ale nie potrafię dłużej czekać, Leon. Jesteś dla mnie zbyt ważny
Od: Misia ♥
00:23
Wiesz, co jest dzisiaj? Poznaliśmy się równo 12 lat temu hah. Pamiętasz, jak to było? Tak szczerze, to ja nie do końca, bo przecież miałam tylko 5 lat, ale mi to wybaczysz, prawda?
Od: Misia ♥
00:28
Szkoda, że spędzę ten dzień bez ciebie. I wszystkie inne pewnie też
Od: Misia ♥
00:32
Nie chcę się nad sobą użalać, po prostu mi ciebie brakuje. Przepraszam
Od: Misia ♥
00:38
Tęsknię za tobą
Od: Misia ♥
00:38
Wiesz, czasami strasznie mnie denerwujesz i mam cię naprawdę dość. A jeszcze ostatnio jest tak źle z nami… Ale mimo to nadal kocham cię najbardziej na świecie, wiesz o tym?
Od: Misia ♥
00:39
Strasznie źle mi z tym, że cię straciłam… Przez swoją głupotę. I że zrozumiałam to dopiero teraz, jak jest już za późno
Przez cały ten czas wpatruję się w wiadomości i nawet nie zauważam, kiedy mija pół godziny. Gdzieś z tyłu głowy pojawia mi się dziwne uczucie przez to, że ciągle ignoruję Violettę. Zwłaszcza, kiedy pisze takie rzeczy… Nie zastanawiam się nawet przez sekundę, po prostu postanawiam wreszcie jej odpisać. Bo jeśli nie teraz, to kiedy? I tak nie potrafimy się dogadać, bo kiedy ja chciałem się pogodzić - ona nie chciała. A teraz, gdy ona chce, ja zastanawiam się nie wiadomo nad czym.
Do: Misia ♥
00:39
Też cię kocham
Przez parę minut nie dostaję od niej żadnej odpowiedzi, więc mam wrażenie, że może być w małym szoku. Też bym był, gdybym przez prawie godzinę próbował z nią porozmawiać na każdy możliwy sposób i nagle by mi odpisała.
A co dopiero takie coś…
Do: Misia ♥
00:42
I nie straciłaś mnie
Kilka sekund po otrzymaniu powiadomienia, że wiadomość została dostarczona - Violetta po raz kolejny dzwoni do mnie, ale tym razem niemalże od razu odbieram. Przykładam telefon do ucha i po drugiej stronie słyszę jej cichutki oddech, przez co jakby zapominam, jak się mówi. Oboje przez dłuższą chwilę się nie odzywamy i wiem, że ona na pewno nie zacznie rozmowy.
- Hej - mówię niepewnie i z nerwów zaczynam bawić się rogiem kołdry.
- Leon - odpowiada cicho, ale mimo to wyraźnie słyszę, że trzęsie jej się głos.
- Ty płaczesz? - Do ostatniej chwili mam nadzieję, że jednak się przesłyszałem, bo nie chcę, żeby płakała, nienawidzę tego. Dziewczyna jednak przytakuje, a we mnie od razu pojawia się chęć mocnego przytulenia jej i zapewnienia, że już będzie dobrze. - Nie, nie płacz… Już jest okej, misiu - dodaję, starając się ją uspokoić.
- Tak?
- Tak. Bardzo cię kocham i nic tego nie zmieni, nie martw się - zapewniam ją, uśmiechając się delikatnie. - Ale o tym porozmawiamy później, dobrze? Teraz musimy iść już spać. Przyjdę do ciebie jakoś po południu i…
- Nie idź jeszcze - przerywa mi w połowie zdania i mimo że nienawidzę, gdy to robi - teraz wydaje mi się to słodkie.
- Nie idę, spokojnie. Ale będzie dobrze, tak?
- Tak, chyba tak. Na pewno przyjdziesz? - W jej głosie słychać wielką nadzieję. Ale nie lubię, jak jest taka niepewna i wystraszona. Może gdybym wcześniej się do niej odezwał, to byłoby inaczej.
Nie, przestań się obwiniać.
- Na pewno. Chyba, że coś mnie zje po drodze - odpowiadam, myśląc, że to ją chociaż trochę rozbawi i mam rację, bo już po chwili słyszę jej śmiech. - Tak, wiem, jestem głupi. Ale cię kocham. I teraz pójdziemy już spać, okej?
- Dobrze - zgadza się niechętnie i nie mam pojęcia, dlaczego, ale się uśmiecham. Może powodem jest to, że teraz może być tylko lepiej.
- To dobranoc, kocham cię. Wytrzymasz ze mną kolejne dwanaście lat?
- Tak, bo nie wytrzymam bez ciebie.
- Już dobrze, spokojnie. - Przytulam do siebie mocniej Violettę, głaszcząc ją dłonią po plecach i starając się ją uspokoić. - Nic mnie nie zjadło ani nawet nie ugryzło, czemu ty płaczesz.
Podnoszę ją, podchodzę do łóżka i siadam na nim, sadzając szatynkę na swoich kolanach. Ujmuję jej twarz w dłonie, czym każę jej na mnie spojrzeć. Robi to na kilka sekund, po czym wyrywa się lekko i ponownie do mnie przytula.
- Przepraszam, ale tęskniłam i było mi smutno i przykro. No i cię kocham. I wszystko na raz.
- Ja też, ja też, ja też i… ja też - odpowiadam z rozbawieniem, a Viola spogląda na mnie mrużąc oczy. - Co tak patrzysz, hm?
- Masz coś za dobry humor, jak na to wszystko. Ja płaczę, a ty się śmiejesz, co z ciebie za chłopak.
- Najlepszy. Tak myślę. I wcale nie jest za dobry, po prostu staram się myśleć o tym, co jest teraz, a nie o tym, co było lub co będzie, bo to mnie nie obchodzi. Nie możesz się tak ciągle przejmować wszystkim, rozumiesz? Też było mi cholernie źle, ale najważniejsze jest to, że już jest dobrze i nic tego nie zepsuje.
- No dobrze, już się nie baw w psychologa. - Odgarnia kosmyk włosów z mojego czoła i przez kilka sekund zamyśla się nad czymś, po czym na jej twarzy pojawia się delikatny uśmiech. - To mam rozumieć, że skoro już jest dobrze, to znowu jesteśmy razem, tak?
- Tak, kochanie, ogłaszam nas mężem i żoną. - Łapię ją za dłoń i całuję jej wierzch. - Obiecuję ci, że już nigdy nic nas nie rozdzieli i będziemy szczęśliwi.
- Też ci to obiecuję.
Spogląda na mnie, uśmiechając się, a po chwili składa delikatny i czuły pocałunek na moim policzku. Szepcze, że bardzo mnie kocha i kolejny raz tego dnia zamyka mnie w szczelnym uścisku swoich drobnych ramion.
Przytulam nieco mocniej Violettę i nakrywam ją kocem, gdy widzę, że zaczynają jej się zamykać oczy. Całuję ją w czoło i mówię ciche „dobranoc”, na co ona mruga szybko oczami kilka razy i spogląda na mnie.
- Nie śpię przecież - odzywa się oburzonym głosem po powstrzymaniu ziewnięcia. - No dobra, może jestem trochę zmęczona, ale nie śpię.
- To za chwilę pójdziesz spać chociaż na trochę, ale najpierw cię o coś zapytam. Mogę? - pytam po chwili i czekam na potwierdzenie z jej strony. Gdy przytakuje kiwnięciem głowy, przez kilkanaście sekund zastanawiam się, co powiedzieć, by zabrzmiało to tak, jak bym chciał.
- Chyba nie chcesz mi się teraz oświadczyć, co? - Śmieje się cicho, na co delikatnie mrużę oczy. - Nie to, że bym nie chciała, ale gdzie kwiaty, świece i w dodatku powinieneś być w garniturze z ładnie ułożonymi włosami, a jest troszeczkę inaczej.
- Gdybym tak zrobił, to wygoniłabyś mnie stąd, nie oszukasz mnie.
Uśmiecham się do niej na myśl o tym, że Viola nie jest typem dziewczyny, która potrzebuje bukietów, czekoladek czy nawet fajerwerków, by wybaczyć. Wystarczy, że szczerze się ją przeprosi i da chwilę na przemyślenie. Do szczęścia wcale nie potrzebuje jakichkolwiek prezentów czy szczególnego rozpieszczania jej. Ważne, by ją kochać i pokazywać jej to. I by czuła się potrzebna i bezpieczna.
- Chciałem zapytać o to, czemu… czemu, od kiedy wróciłem, co jakiś czas jest między nami źle. Chodzi mi o to, że przecież wcześniej tak nie było. Nie kłóciliśmy się aż tak często o jakieś głupoty. A teraz jest inaczej i… Nie wiem, może robię coś źle? Albo się zmieniłem?
- Hej, nie. Nie próbuj się za to obwiniać, bo niczego nie robisz źle ani się nie zmieniłeś. To nie jest twoja wina i powinieneś wiedzieć, że nadal jesteś tym samym Leonem, którym byłeś kiedyś i robisz dla mnie wiele cudownych rzeczy. No, może jedynie jesteś trochę poważniejszy i doroślejszy, ale to już ten wiek. - Pokój ponownie wypełnia się ślicznym i szczerym śmiechem dziewczyny. - I… nie mam pojęcia, dlaczego tak jest. Oboje jesteśmy uparci, to też ma w tym swoją rolę. A poza tym może to jedynie taki moment i z czasem minie. Przejdziemy przez to razem, bo kto, jeśli nie my?
Bierze moją dłoń w swoją i uśmiecha się do mnie. Odwzajemniam uśmiech i w głębi siebie czuję się naprawdę szczęśliwy. Mimo wszystko to, co się działo - ostatnio, jak i wcześniej. Ale wiem, że naprawdę mnie kocha i to, co właśnie powiedziała, jest szczere.
I ja też ją kocham, najbardziej na całym tym cholernym świecie.
***Violetta***
- Violetta, poczekaj.
Niechętnie zatrzymuję się i odwracam przodem do osoby, która mnie zawołała. Gdzieś w zakamarkach mojej głowy czai się głupia myśl, że może jednak mój słuch sobie ze mnie żartuję, ale przecież stoi przede mną, widzę go. A może na wzrok też mi coś siadło?
- Możemy porozmawiać? - pyta, uśmiechając się do mnie promiennie. - Uznam to za tak - dodaje, gdy nie odzywam się przez dłuższą chwilę, bo po prostu nie mam pojęcia, co zrobić.
Mogłam udawać, że go nie słyszę i po prostu iść dalej.
- Nie możemy, Marco, nie mam na to ochoty - mruczę pod nosem i odwracam się szybko na pięcie.
Robię może trzy kroki, aż w końcu - tak, jak myślałam - chłopak zatrzymuje mnie, łapiąc mocno za nadgarstek i przyciągając szybko w swoją stronę. Nie powiem, że mnie nie zabolało, bo to nieprawda. Doskonale wie, że ma dużo siły i wiedział, jak ma mnie złapać, żeby nie zrobić mi krzywdy. Ale najwidoczniej chciał postąpić inaczej.
- Puść mnie. Nie chcę z tobą rozmawiać - mówię to, patrząc mu w oczy, jednak on zdaje się tym nie przejmować i nadal mocno trzyma mnie za rękę.
- Porozmawiamy. Chcę cię tylko ostrzec, bo nie lubię, gdy jesteś smutna czy cokolwiek takiego, wiesz?
- Och, tak? A wyobraź sobie, że przez ciebie nie raz byłam smutna, nawet niedawno. Po co mi to mówisz?
- Wiem, że między tobą i Leonem już jest w porządku, zauważyłem to - zaczyna, mówiąc spokojnym i nieco przyciszonym głosem, po czym na chwilę milknie i chyba zastanawia się, co ma powiedzieć dalej. - Ale prędzej czy później on znowu wyjedzie, znowu cię zostawi i znowu cię zrani. Nie mówię tego dlatego, że chcę, żeby tak było. Mówię to dlatego, żebyś się nie przywiązywała aż tak i żebyś nie miała zbyt wielkiej nadziei na to, że zostanie tutaj z tobą na zawsze. A pewnie jak już wyjedzie, to nie wróci.
- Nie mów mi takich rzeczy - odpowiadam z trudem, bo mam uczucie, jakbym za chwilę miała się rozpłakać. Jestem zbyt wrażliwa na takie rzeczy.
- Co, zabolało? - Uśmiecha się do mnie złośliwie, jakby chciał mi powiedzieć, że właśnie miało zaboleć. - Porozmawiaj sobie ze swoim chłopakiem, może planuje dłuższe wakacje bez ciebie?
Puszcza moją rękę, przez co czuję wielką ulgę. Uśmiecha się do mnie jeszcze raz, ale już inaczej i po prostu odchodzi. I nie wiedzieć, czemu, ale jestem głupio przekonana, że to, co powiedział, może być prawdą, a na samą myśl o tym, że Leon znowu mógłby wyjechać, w oczach pojawiają mi się łzy.
Godzinę później…
- Hej, gdzie ty byłaś, szukałem… Co się stało?
Wszystko dzieje się w ułamku sekundy i nawet nie zauważam, że ledwo wpadłam na Leona i zdążyłam spostrzec, że to on, a jego ramiona już mocno mnie przytulają. Mógłby mnie tak tulić do końca mojego życia, nie miałabym nic przeciwko temu. Kładę głowę na jego klatce piersiowej i czuję, jak jego serce z każdą chwilą bije coraz to szybciej.
Przez moment zastanawiam się nad odpowiedzią i wzdycham dość głośno, gdy nie udaje mi się wymyślić niczego sensownego. Powiedziałabym, że nic, bo na pewno nie zauważył, że nie było mnie na lekcji, a teraz jestem cała czerwona i policzki mam mokre od łez, skądże.
Chyba jest już po dzwonku, bo na korytarzu nie ma nikogo, oprócz nas. Ale jak widać Leon się tym nie przejmuje, a ja tym bardziej. Po prostu pozwalam mu mnie przytulać, bo w tej chwili potrzebuję tego tak, jak niczego innego kiedykolwiek.
- Rozmawiałam z Marco, zaczepił mnie przed lekcją i mówił jakieś głupoty, to nieważne - odpowiadam na jednym wdechu, przy okazji po raz kolejny wyrzucając z siebie szloch zduszony przez koszulkę chłopaka. - To nic takiego, tylko pomyślałam, że to może być kiedyś prawda i zrobiło mi się przykro. Nawet nie wiem, kiedy zaczęłam płakać… Jestem głupia.
- Nie, nie jesteś. Nie mów tak. - Składa delikatny pocałunek na moim czole i przytula mnie do siebie mocniej. - Co ci powiedział?
- Że… Że kiedyś znowu mnie zostawisz.
- Nigdy cię nie zostawiłem.
- Zostawiłeś - zaprzeczam szybko i od razu czuję, jak cały się spina. - Nie, przepraszam… Wiem, że nie chciałeś, przepraszam.
- Nie przepraszaj mnie. I może tak było, a raczej na pewno… Ale to teraz nieważne. Ważne jest to, że już nigdy cię nie zostawię. Obiecuję, naprawdę - zapewnia mnie i zaczyna bawić się moimi włosami. - Zanim powiesz, żebym ci nie obiecywał takich rzeczy, bo nie wiadomo, jak będzie, to od razu mówię, że masz rację, bo nawet ja nie wiem, jak będzie kiedyś czy nawet za kilka dni. Ale wiem, że teraz mogę sam o sobie decydować i jeśli moi rodzice będą chcieli wyjechać, to proszę bardzo, ale nie ze mną. Chcę zostać z tobą, sprawiać, że będziesz szczęśliwa i nie pozwalać innym, by mi to zniszczyli. I to jest ostatni raz, kiedy płaczesz.
Unoszę głowę, by spojrzeć na niego i uśmiecham się delikatnie.
- Jak mam nie płakać, skoro mówisz mi takie rzeczy? Jesteś cudowny. I bardzo cię kocham.
- A ja kocham ciebie - odpowiada z uśmiechem, a po chwili całuje mnie w policzek.
Panie i panowie - Leon Verdas, chłopak, który w kilka minut potrafi zmienić wszystkie kolory mojego świata na najpiękniejsze, jakie w życiu widziałam.