(...) Has de volver a ti las soledades con que vas habitando tus moradas, y pensar poco apoco el pensamiento y decir poco a poco las palabras, y formar el poema con la angustia que te mordía la garganta. (después de todo bienvenido si como mariposa te me quedaste fijo clavado por las alas).
El poema | Eugenio Florit










