Hoy me preguntaste que porqué además de seguir enamorada de ti, me gustas. Supe que serías uno de esos amores que da gusto llevarlos guardados en la piel y en la memoria, cuando nos quedamos dormidos bajo las cobijas con la luz apagada, me sentiste acurrucarme a tu cuerpo, siempre lo hago cuando quiero decirte algo importante, mis palabras fueron un susurro: "No sabes lo que significa para mí confiar en un hombre". Mientras lo decía, aunque no podía verlos, sé que tus ojos desde ese momento me miraron con ganas de cuidarme siempre. Recuerdo muy bien que me apretaste contra tu pecho en silencio. Nunca te lo he dicho, pero cuando nos acostamos por la noche y apagamos la luz y me acerco como lo hice entonces, siempre pienso en las palabras que se esconden dentro de un mundo de dolor que mantengo oculto de todos, pero no de ti. Y me siento afortunada, porque lo que nadie ve es la parte de ti que me enamoró. A veces los te quiero más bonitos los dices sin decirlos.