Era día Martes, el día más agotador de la semana pues teniamos clases de 8 de la mañana a 6 de la tarde con una ventana de solo 1 hora, sin mencionar que hoy además teniamos presentación, certamen y revisión de tareas. Un día fatal, el cansancio nos invadia, se nos notaba en la cara y en los pasos, pero aún asi ellos reían o eso intentaban, estaban felices su próximo destino era su casa, a descansar, a comer, a relajarse. Por mi parte, aún no era el fin del día, tenia que ir al centro de la cuidad a devolver un libro a mi primo, que hace 3 meses me lo estaba reclamando. Me despedí del Alex y la Camila cerca de la biblioteca, luego en la entrada de la Facultad me despedí del Rafa, a la Kathy la fui a dejar al paradero, no hablamos mucho como las otras veces, se notaba cansada aunque eso no opaco sus bonitas pequitas. Esperamos 5 minutos antes que llegará al fin el bus, cuando llegó, ella me sonrío, me abrazo, se despidio y subio al bus en, yo díría 4 minutos, pero fueron apenas 7 segundos. Después de haberme despedido de Kathy, caminé en dirección al centro, me tomó alrededor de 10 minutos llegar y espere durante 15 minutos a que mi primo apareciera, cosa que no hizo, al final decidí llamarlo y me dijo que no podía venir que intento comunicarse conmigo, pero que no pudo, era cierto, tenia el celular en silencio con 9 llamadas pérdidas de él y 2 de Alex. Ahora, tenia que caminar 20 min para llegar a mi casa, no era un buen día para mi. Irritado, molesto y cansado me pusé a caminar hacia mi casa cuando llevaba 6 minuto caminado me tuve que devolver porque me habia acordado que tenia que llevar pan, me ofusqué por mi olvido, por mi incompetencia, por mi........ Y desde lo lejos escuché una voz encantadora que me atraida, caminé hacia ella, una voz que me transcendia que más que tocar a mis oidos, tocaba mi alma, tuve que meterme ante un grupo de personas congregadas ante la imponente voz, me acerqué lo que más pude, pero todos aplaudían ya no escuchaba la voz y me quede esperando quería oirlo denuevo, luego empecé a escuchar una melodía conocida y una mujer de pelo corto teñido de un rubio platinado y una bufanda color rojo caminaba hacia el centro parecía una mujer normal sin nada interesante hasta que comenzó a cantar, era una soprano y interpretando en ese momento "O mio bambino caro" no pude más disfrutar de esa hermosa voz que tocaba mi alma, arreglaba mi ánimo, relajaba mis músculos, me llenaba de energía y me hizo llorar.... Ese día cuando llegué a mi casa, no lleve el pan preferí darle el dinero a la soprano y por eso me regañaron, tuvimos que comer pan añejo que compramos en un negocio cerca, pero me reí cuando le conté, sonreí cuando recibí la reprimenda y en mi cara no habia más que una sonrisa cuando comía ese pan, nada me iba a quitar esa felicidad y el alivio que me produjo esa mujer con su talento innato de acercarse al alma a través de su voz.