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Maria Gracia también está sola. También ha estado casada, tampoco ha tenido hijos, también la ha abandonado su pareja, tampoco ha encontrado otra, también ha vivido mejor, tampoco ha vivido nunca peor que ahora. La primera vez que la ve, Antonio lee todo esto en su rostro como en un libro abierto y recuerda aquel refrán que solía decir su madre, siempre hay un roto para un descosido. El roto, sin duda, es él, pero si pudiera contar con alguien, si pudiera descansar en alguien, si pudiera compartir su miseria con alguien, aún encontraría fuerzas para recomponer alguno de sus pedazos. El descosido tendría que ser una mujer no muy joven, ni muy guapa, ni lo suficientemente atractiva como para no estar desesperada de su propia soledad. Porque sólo una mujer rotunda, abrumadora, definitivamente desesperada, podría estar dispuesta a aferrarse a un clavo al rojo vivo, tan ardiente y doloroso como la única vida que Antonio puede ofrecer. Por eso se fija en aquella mujer que le parece mucho para él, pero también perfecta de puro triste. Perfecta de puro sola.
— Los besos en el pan, Almudena Grandes
Tengo que estar muy rota para amarte de esta forma, tienes que estar muy mal para corresponderme igual pero, entre nuestros pedazos, descubrimos que existe un par que se conecta a la perfección y es lo que nos hace seguir buscándonos.
Este mundo se divide entre rotos y descosidos. Lo roto no tiene arreglo, siempre hay pedacitos irrecuperables... sin estos pedacitos, ya no será la misma pieza. Pero la mayoría de las personas están descosidas, y por el sufrimiento que les causa esa herida abierta, se confunden y se creen rotas. Pero solo deben buscar el hilo, el tiempo y la paciencia para recomponerse. Pero no estás roto, tu dolor no es definitivo. Aprende a coserte, que para aprender nunca es tarde.
Cartas sin destino CCC
Rasgadura
Ya sabes lo que dicen, que siempre hay un roto para un descosido. Y supongo que así de deshecho me abalancé contra las murallas. Me mantuve en silencio, aguantando la respiración y dejando que los latidos pudieran delatarme. Solo tenía que abrir los labios y pronunciar lo que callaba incluso a mí mismo.
El miedo me sujetaba como embrollo de seda, tan delicado y despiadado para mantenerme al borde de la tempestad.
Quizá no fue tan obvio como lo quisieron declarar estos ojos de almendra que te miraron de forma suspicaz, pero fuiste capaz de ver mi rasgadura desde lo lejos, como se iba desgarrando del alma, deshojado como pétalos en otoño.
Desprendiéndome de esta madeja que me ahorca con su pesar, sé que si hubiera un roto para este descosido, tal vez deba despojarme más en lo profundo de mí, del tormento.
Estoy descosida, herida, desquebrajada pero no rota. Nadie aquí está roto, porque cuando uno está roto está totalmente muerto.
Katt
Amigos, siempre carguen con hilo y aguja a donde vayan, porque para cada roto... hay un descosido.
Cinco letras de María
Tengo tantas venas rotas y el corazón descosido de tanto amar sin pensar en las consecuencias... y me da igual.
⚡⚡⚡